lunes, 12 de enero de 2009

Una extraña en el cine

Esta es una historias muy exitante como las muchas que hemos oido. Esta historia que sucedió hace algunos días y que en realidad me dejó perpleja por lo insólito. Espero que sirva para que nuestro morbo sea exaltado. La primera experiencia de una una mujer lesbiana. No se como quedará, pero trataré de ser lo más claro posible. Esto sucedió poco tiempo atrás, cuando una amiga tenía 16 años y cursaba por esa época de estudios en un colegio de niñas. Nada hacía presagiar que su yo interno le dijera que los gustos estaban dirigidos hacia personas de su mismo sexo. Tenía mis amigos, como toda niña de su edad, pero ninguno le atraía como para pensar que se enamoraría de alguno de ellos.

Varias de las amigas, tenían sus novios, pero a ella no le quitaba el sueño tenerlo. Esto, no sé si porque estaba demasiado ocupada en los estudios o simplemente no se había dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces se daba por salir a caminar otras veces se iba a casa y escuchaba música o bien se iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales. Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y se dió a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compró su entrada e ingresó. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que busó una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.

En la fila en que se encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que ella se encontraba. Se sentó un asiento más allá de donde ella estaba y puso unos paquetes entre la señora y ella. Después de un rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a su lado. Mi amiga no le dio importancia hasta que empezó a poner su brazo donde ella tenía apoyado. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el de mi amiga. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso dirigió su mirada y se sonrío.Ella estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo tenía que ubicarse al lado de mi amiga, si más allá tenía bastante espacio para sentarse. Con lo que estaba sucediendo, casi ni se estaba preocupando mucho de la trama de la película. Trató de prestarle atención a la película, cuando sentió que esta señora acercaba más su brazo al de ella. Mi amiga estaba a punto de pararse y cambiarse de lugar cuando sentió que una mano se acercaba a la rodilla. Me miró y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, se sentió cohibida. No sabía como reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no se podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a la rodilla y trató de alejarse hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó mas a mi amiga. Luego, mirándola, acercó su mano sin más y la colocó sobre la rodilla. Mi amiga titiritaba de temor. Suavemente empezó a subir la falda y tomó su rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de su muslo. Sentía una mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia la entrepierna. Ella estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir. Estaba temerosa, pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarla tan impunemente. La miró y le sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás y rodeó los hombros. Al tomarle por el hombro contrario a ella, hizo que se acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente la rodilla y empezó a subir la falda. Acariciaba suavemente su muslo y su mano llegaba ya a la entrepierna. Ella se estaba empezando a sentir excitada ante semejantes caricias. Su mano llegó finalmente a posarse sobre su vagina que ya estaba empezando a humedecerse, por encima del calzón. Empezó a acariciarla. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo. Ella solo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas sensaciones ricas lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de su interior. Sintió su mano acercarse a la entrada de su vagina. Revolvía la matita de pelitos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de su vagina. Abrió los labios vaginales y lógicamente se enteró de su humedad. Le miró y sonríó. Acercó su cara al oído y le dijo: "Acércate más acá, mi amor!". No sé si la tenía hipnotizada o que, pero le obedeció y se acercó hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente posesión de su vagina mojadita. Su dedo medio la acariciaba dulcemente la entrada de la vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de su conchita hacían que su dedo entrara con más suavidad. Ella se sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias la estaban haciendo cerrar los ojos y apretar los dientes para no exclamar ningún grito de placer. Su otra mano bajó de su hombro y se acercó hacia los botones de la blusa. Los desabrochó y acercó su mano a su seno izquierdo, sentía el pezón duro, excitado, paradito. El pecho estaba totalmente excitado, su corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba la cabeza hacia atrás y se sentía transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!" -le pidió esta extraña. Lo hizo y al instante esta mujer empezó a bajar los de mi amiga calzones, luego los sacó de sus piernas y quedó cubierta sin nada más que su falda. Abrió las piernas para que su mano acariciara más profundamente en su rica vagina. Ya sus dedos llegaban a su culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dió a entrar por allí. Sentió como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más, se hincó entre lass piernas y se dió a lamer la conchita mojada de mi amiga. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Recorría entre su vagina y su culito. Puso las piernas sobre sus hombros, lo que le dió mayor visión de su conchita y culito.-¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...-Mmmmmhhhhh... Estaba tan riiiicoooo...!- la lamia hasta adentro!- Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas allí en el cine.
Ella no se hacía de rogar y metía casi toda su lengua dentro de su conchita que estaba bien mojada. Chupaba los juguitos con sumo deleite. Se devoraba. -¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más... Más... Tómalo... Tómalo... Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte... Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm!- Estos gemidos son los más exitantes al escuchar.
Y quedó totalmente exhausta, con su conchita mojada totalmente excitada. Luego la extraña arregló su vestido, se arregló su cabello, se levantó y salió del cine. Mi amiga esperó unos instantes y salí también de allí para encontrarse con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado los calzones. Y tuvo que caminar por las calles sin nada que cubriera esa rica conchita que se mantenía aún mojadita.

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