lunes, 28 de abril de 2008

La habitación de la vieja hostal

En uno de aquellos burdeles de la esquina de una calle iluminada por las tenues lamparas, un viernes como aquellos que suelen salir las damas de companía con sus cuerpos voluptuosos y exitantes, sus vestidos llamativos unos más ceñidos que otros, de repente aparace una mujer con sus cuervas provocativas, el perfil de sus caderas se dejaban ver en tdodo su explendor, su aroma de perfume exitante, lleno de feromonas que atraía a quien pasaba cerca de aquel lugar, la voluptuosa mujer llamada Eva, al pasar dos caballeros por la calle se detuvieron cerca del lugar, sin duda alguna llamados por la figura exitante de esta mujer decidieron entablar una conversación y seguramente el precio por una noche entera.
El nombre Eva era muy bien conocido por todos quienes vivían cerca o alrededores de aquel sector, la reputación de Eva era una semejanza con una doncella pecadora que gustaba insasiablemente el sexo a plenitud sin tabúes de hoy.
La tenue neblina invadía el lugar de la calle, el humo del cigarrilo de uno de aquelos hombres en busca de placer nocturno se notaba en cada exalación de un pito de tabaco. El tiempo en decidir si optar por la noche completa para pasar los tres juntos en una sola habitación. Sin duda alguna el precio debió ser alto para hacer semejantes actos dentro de una habitación de la hostal.
Al frente de aquel lugar una dama testiga del trato, como aquellas que se encuentran en aquellos barrios o sectores donde las damas de companías suelen trabajar a sus anchas por las calles, y que son vistas entre cortinas semitransparentes.
El precio no importaba, el placer es lo que cuenta, decidieron entrar los tres a una vieja hostal del frente donde la dama tras cortinas fisgoneaba a las habitaciones del hostal, testiga de los actos de amantes o parejas deseosas de placer y desborde carnal.
Se vio encender la luz de la habitación las siluetas casi perfectas de aquellos cuerpos que se juntaban y que en medio de ellos Eva se fundia de calor entre los cuerpos masculinos, el cuerpo de Eva se arqueaba para dar cabida a las caricias del hombre que se colocó detras de ella, mientras que el otro cuerpo deboraba sus pechos con su boca, era una desborde de pasión y exitación.
La dama que espiaba, con su movimientos de cabeza como quien busca tener un mejor panorama del acto excitante, su morbo y deseo de estar participando le hacia fantasiar cada vez que las siluetas mostraban más movimiento, su exitación cada vez le invadía su cuerpo, sus partes íntimas mostraban ya la humedad de la excitación.
Los cuerpos que se fundían en la habitación del frente, cada vez se mostraban exitados, las prendas se despojaban entre ellos. Eva ya casi desnuda solo su tanga y su blusa entre abierta llevaba puesta, mientras las manos y caricas de los cuerpos masculinos se desbordaban en todo el cuerpo de Eva.
De repente los cuerpos toman forma, cambian de posición se ve claramente que un cuerpo se recuesta sobre la cama y Eva sin dudarlo se coloca sobre él, el cuepo de Eva denota el movimiento circular, sin duda alguna la pentración fue hecha en el instante mismo de sentarse sobre aquel cuerpo masculino, el movimiento de Eva era cada vez más rápido, sin duda el placer era muy fuerte, la penetración era lo que más le gustaba y los movimientos de éste. Las manos de ella acariciaban sus senos se notaba las caricias, los apretones. Mientra el otro hombre parado y cerca de Eva acariciaba su espalda y testificaba el pleno sexo que se da en esa habitación.
De repente Eva toma una postura inclinada hacia delante, sus senos grandes y redondos, sus pezones paraditos rosaban la cara y la boca del hombre que se encontraba debajo, y este con su lengua deboraba aquellos senos deliciosos y calientes por la excitación del sexo en trio.
Eva eleva levemente su cadera para que el hombre que estaba junto a ella se acerque con su pene erecto en busca de penetrarle a Eva su parte trasera, Eva lista ante aquel acto, lleva su mano hacia su boca y seguramente unta su mano en especial sus dedos con saliva, para untarse en su ano, como quien preparándose para una penetración al máximo, por su actituda se ve que le gusta y disfruta de aquel sexo en trio.
Mientras que nuestra dama que espia detrás la cortina, la humedas de sus partes va creciendo al ritmo de la habitación del frente, sus manos inquietas rosaban sus pechos, parada al filo de la ventana y apoyada en su cama dejaba rosar el espaldar entre sus nalgas con leves movimientos que le permitan exitase y fantasiar con aquel acto de sexo.
En la habitación de aquella hostal cada vez los poses de Eva eran una y otra vez más caliente, los dos hombres la penetraban al mismo tiempo, se daban modos por pentrarla, sin duda alguna Eva tenía sus partes muy humedas y calientes para dar cabida a dos miembros que sin duda alguna estaba erectos y deseosos de comerse una vagina mojadita, y que decir de Eva deseosa de sentir dos penes en sus partes ricas de su cuerpo.
Los minutos iban pasando, Eva disfrutaba de cada acto que le hacían aquellos hombres, las posiciones variadas era lo que más le exitaba a Eva.
La dama testiga del acto sexual, ya no soportaba la excitación mientras fisgoneba, sus manos lentamente habían subido su falda para quedarse en su cintura, poco a poco sus dedos recorrían sobre sus bragas y llegaban a sus vagina que la humedad le invadía, estaba completamente mojadita y ella lo sabía por lo que veía en aquella habitación del hostal. Decidió abrir las piernas más y más para poner muy cómoda mientras veía, sus manos masturbaban su vagina, su clitoris durito demostraba su ansia. el recorrer de su mano era desde la parte de atras, donde comienza sus nalgas hasta terminar en su vellos púbicos, el movimiento de sus caderas ansiosas por ser abiertas, por un pene erecto.
El placer de las dos habitaciones, tanto del hostal como el de la dama, estaba muy calientes, los orgamos tanto de Eva como de aquella dama se veía venir.
Eva con sus movimientos circulares, sus senos paraditos, sus nalgas buscando ser pentrada de cualquier forma y los dos hombres fundiéndose en los sudores y olor a sexo de aquella habitación no se debajan esperar. La dama parada junto a la ventana con sus piernas abiertas, su mano mojadita por su vagina caliente al ser masturbada, mientras la otra mano en sus senos apretandolos, jugando con sus pezones paraditos.
Derepente, no se puede más, Eva con un solo movimiento su cuerpo se deja caer sobre el cuerpo de uno de ellos, el orgasmo se le vino al sentir los liquidos calientes de los hombres, el semen de uno de ellos le derramaba por sus piernas, mientras que el otro había despojado en su interior de su vagina, que de igual forma sentía como se le bajaba.
La dama fisgona, se imaginaba los gemidos de Eva y lo que debió recibir de parte de aquellos dos hombres excitados al llegar la eyaculación, pensaba e imaginaba lo bien que debió haber disfrutado Eva. La excitación no le cabía más, sus dedos traviezos se movían de adentro hacia a fuera, circularmente sobre su clitoris y toda su vagina mojadita. El gemir silencioso de la dama era sin duda el orgasmo mas rico que había sentido, y el acto más caliente que nunca habia visto desde aquella habitación de la vieja hostal.
Se dice que hasta hoy día Eva espera ansiosa la llegada de aquellos dos hombres que le invadieron de sexo por todos lados, y la dama cada vez que entra Eva con algún cliente no deja de estar detrás de la ventana tratando de ver o imaginar aquella situación excitante del trio que hizo Eva.

miércoles, 9 de abril de 2008

Mi cyber amante

Sentado sobre mi silla frente al computador, aburrido sin saber que ver y leer decidi entrar a una de esas salas de chat, donde conoces gente, lo habia hecho hace días, pero esta vez quería conocer a gente diferentes con los mismos gustos y pasiones.
Decidí entrar a una sala roja, si de sexo, el solo hecho me exitaba, ya que imagina conversar o conocer alguna mujer de mi ciudad que busque lo mismo o conocer a alguien de otro país.
Fantasiaba con una mexicana, brasileña, chilena, o que mejor una mujer argentina, la edad no importa aunque las prefiero maduritas.
Al entrar e intentar entablar conversación con algunas mujeres que obviamente ya estaban ocupadas, mi exitación cada vez crecia los nick de algunas damas me hacían imaginar lo calientes que deben estar, mis manos inquitas comenzaron a ponerse inquitas y cada vez rosaban mis partes bajas, en medio de mi patalón se notaba un bulto que cada vez tomaba fuerza y forma alargada.
Hubo una contestación a un saludo que envie, timido por el inicio seguimos la conversación, las preguntas indiscretas se nos presentaban de parte y parte. La fui conociendo a ella me dio su msn, me parecio muy interesante ya que era una mujer madurita y caliente. Con mucha exitación su foto se imponia en el recuadro, su tanguita celeste, roja y de otros colores me dejaba ver su exitación al igual que mi. No podía creer, era una mujer argentina de aquellas que todos deseamos tener y poseer en nuestra cama.
Los días pasaron ella cada vez se conectaba con frecuencia y me dejaba saber que yo le provocaba exitación y humedad con mis palabras. Cierto día quedamos hacer una cita en encontrarnos en la noche para tener una excitante conversación.
Llegó la hora indicada yo le esperaba a mi cyber amante, deseando ver sus atributos mientras mi miembro se endurecia al imaginar sus senos, con sus pezones negritos y bien formados, su tatuaje abstracto al final de su espalda que ponía el toque de excitación. Peo hasta que ella llegue mi mano ya estaba en medio de mis piernas recorriendo mi erecto pene deseoso de buscar un lugar donde desbordar sus ganas de pasión y dejar todo ese líquido seminal como muestra de satisfacción sexual.
Procuaraba abrir las fotos que ella me habia enviado en citas anteriores, ya no recuerdo cuantas fotos, pero si sé que eran muchas, miraba una tras otra, fotos con tanguitas de colores, en diferentes posiciones, fotos dodne su posición favorita era en 4 mostrando su tatuaje seducctor e imaginando como mi lengua juguetona recorrería aquel delicioso cuerpo de mujer madurita y exitante como a mi me gusta y hace volar mi imaginación.
La hora ya estaba encima y ella no se conectaba, pasó como 20 minutos y ella no entraba mi excitación continuaba y mi pene durito y con muchas ganas ya no soportaba, al decidir que ella no entraría me disponía a cerrar y apagar mi computadora, cuando el ícono de su msn me da aviso que su ha conectado, mis ansias se agitaron por conversar con ella y verla enterita tal y como se ve en las fotos calientes. con unas sutiles palabras la salude y ella al unísono tambien me saludó, los motivos de su retraso no recuerdo, pero comenzamos a disfrutar de la conversación y preguntas indiscretas y calientes, comenzaban a brotar los deseos sexuales de cada uno, y las ganas de sexo cada vez nos consumía.
Ella con sus palabras intencionadas de sexo me hacía saber las cosas que deseaba que yo le haga en la cama, posiciones diferentes que deseaba hacerlo conmigo y probar cosas nuevas como una rica pentración anal, el morbo estaba en su límite, yo desde mi escritorio sentado e imaginando estar ahí, junto a ella disfrutando de cada parte de su cuerpo.
La masturbación no se hacía esperar, mi mano frotaba mi miembro muy paradito al igual que ella me escribía palabras exitantes como: " te gustaría penetrarme por mi culito?", " quiero comerte esa rica verga paradita", " quiero sentir tu leche en medio de mis tetas", "ponme en 4 y abreme las nalgas y cómeme con tu lengua", "culéame rico con tu verga". Palabras así me ponen muy caliente y más si viene de ella.
Derepente en el msn me salió una invitación para recibir imágenes, la verda no me percate de ello, pero ella había tenido camara web, inmediatamente acepte aquella invitación, a los pocos segundos la pude ver a ella. Sentada con su cuerpo semi tapado por una blusa transparente de color blanco, las manos en sus pechos se hacían notar con un suave pero exitante masaje, abrió sus blusa y pude ver sus ricas tetitas tal y como estaban es las fotos.
La exitación nos invadía cada vez más, podía ver en ella sus movimientos arqueados de su cuerpo exitado, sus manos en sus rica y humeda vagina, sus boca entre abierta y su lengua remojaba sus labios, yo con mis piernas abiertas y en medio mi verga erecta con mi mano frotandome muy rico imaginandome que la penetraba por todos lados como ella me pedía.
No podíamos resistir más la calentura del sexo, decidimos terminar al mismo tiempo, ella por su parte me hacía ver su conchita mojada al extremo que su mano estaba totalmente mojadita de sus líquidos vaginales, la llevo a su boca y se chupó los dedos de su mano mojadita de su conchita. Yo ya por terminar mi mano me frotaba y me hacía sentir como una realidad aquella conchita mojadita, no pude más, mi semen caliente y deseoso de anidar en esa conchita salió como un chorro desaforado. Mis piernas desnudas recibieron mi leche. Ella mientras tanto seguía con sus palabras calientes que retumbaban en mi mente exitada.
Fui a limpiarme, ella ya estaba vestida, nos dijimos lo bien que la hemos pasado juntos, quedamos en vernso cada noche para seguir desfogando nuestra exitación sexual, y hasta la fecha nos seguimos conociendo más y más en el msn disfrutándonos de nuestros cuerpos desnudos a la distancia.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Una cita con mi Psicóloga

Esta es una de las historias más inusuales en algunas partes del mundo, pero muy seguidas en lugares menos pensados.
El trabajo y mis actividades laborales me absorbían mi tiempo y cada vez olvidaba mi vida, todas las cosas me irritaban y mi carácter cada vez iba de mal en peor. Creo que necesitaba una buena psicóloga. A tiempo comenté este problema con mi hermano que sin dudarlo me recomendó a su amiga que es una ex compañera de universidad y que ahora es una profesional muy reconocida.
Sin dudarlo concreté una cita para obtener ayuda profesional, la dirección era en un lugar de aquellos lugares residenciales y lujosos.
Al llegar al consultorio me encontré con una mujer que digo mujer un mujerón, era una morena de color de ojos pardos, que media un metro ochenta, cabello color negro el cuerpo ni que hablar un cuerpo muy hermoso, sus facciones físicas muy delicaditas. Me miró y su voz tan sensual me dijo su nombre Yolanda.
Cuando la ví se me vino a la cabeza que mi novio quedaría impactado al verla ya que él me contaba que se moría por tener en la cama a una mujer así.
Se sentó detrás de su escritorio y me hizo sentar en un sofá típico de los psicoanalistas
La sesión duró casi más de 45 minutos y las típicas preguntas de mi vida entera. Y así pasó el tiempo que concretamos una nueva cita para la próxima semana.
Le comente a mi novio lo sucedido y la verdad era que toda su imagen la tenia archivada en mi mente con lujos de detalles, y cuando ya se aproximaba el día de la cita a cada momento la recordaba, sus piernas torneadas, su pecho, su falda en fin la recordaba con lujo de detalles. Me sentía extraña por recordarla a mi terapista pero a la final me gustaba recordarla a plenitud e imaginaba como estaría vestida para la próxima cita.
El día había llegado y ansiosa entré ahí estaba como una muñeca a la espera de ser admirada.
Estaba ya en la sesión detallándole uno de los sueños, cuando sentí que lentamente Yolanda se levantaba de su lugar y se acercaba al diván, sin dejar de hacerme preguntas sobre lo que había soñado ni de darme pautas el sueño. Estaba tan compenetrada en esta tarea que casi no me di cuenta de que Yolanda se había parado en la cabecera del diván hasta que sus manos se apoyaron sobre mis hombros, suave, pero firmemente, presionando un poco y comenzando a acariciarlos en círculos. Nunca dejé vislumbrar la sorpresa que esos masajes me causaban, sencillamente seguí narrando mi sueño. De los hombros, las manos de Yolanda siguieron su camino por mi cuello y rodearon el borde de mi camisa hasta llegar al primer botón que estaba prendido. Mi respiración se había acelerado y que no era el único signo de la excitación que se estaba apoderando de mí. Por encima de mi camisa, mis pezones, endurecidos por el calor que esas manos me estaban dando y mis piernas estaban comenzando a separarse lentamente. La boca de Yolanda se había acercado a mis oídos y se detenía en cada uno para que yo pudiera sentir allí su aliento caliente y sus palabras suaves: "Relájate y sigue, esto es solo el principio, la única manera que tienes que recordar ese sueño por completo, es reviviendo el goce que te produjo. Siempre ubicada a mis espaldas, sus manos lograron desabrochar la blusa y meterse entre mi sostén y mis pechos, lo que me ocasionó un gemido involuntario al sentir sus frías manos sobre ellos. Los envolvió delicadamente con sus dedos, los presionó y se dedicó a pellizcar levemente mis pezones para después pasarle sus largas uñas alrededor y dejarlos duros como rocas. Sin poder soportar más esas caricias teniéndola lejos, la tomé de las muñecas y la coloqué frente a mí, quería ver sus ojos, quería que viera los míos, quería que viera mi boca mojada, mis ojos llenos de deseo. Se sentó al borde del diván y acercó su boca a la mía y comenzó una fiesta de besos. Su lengua y la mía se encontraron duras, calientes, movedizas; La suya recorrió cada parte de mi boca, mi paladar, mis dientes, las paredes internas de mis mejillas y la mía se dedicó a sus labios, a mojárselos incesantemente, a lamerle los lóbulos de las orejas, a buscar la suya nuevamente para establecer esa batalla tan deliciosa que teníamos.Sus manos nunca dejaron mis pechos, siguieron pellizcando y estirando mis pezones hasta que con las mías le ubiqué su boca en ellos. Yolanda lamió mis pechos con esa lengua maravillosa, los dejó mojadísimos con su exquisita saliva y se dedicó a mordisquear mis pezones, que no podían más, que no albergaban más dureza que la ya acumulada. Al mismo tiempo que su boca descendía por mi cuerpo, sus manos iban quitándome la ropa en forma precisa, sacando la camisa fuera de mis pantalones e intentando desabrocharlos con premura. Le dije con voz suave y excitante: No, por favor, le pedí con la voz entrecortada acaríciame por sobre la tela, quiero sentir como tus manos me acarician mi vulva, como me calientas a través de la ropa, como me voy mojando despacio. Y así lo hizo, abrí mis piernas para que trabajara con más comodidad y comenzó a acariciarme por sobre la entrepierna de mis pantalones. Su palma abierta subía y bajaba por toda la extensión de mi vulva, presionaba despacito justo en la unión de los labios de mi vagina y simulaba meterme un dedo, rozando así el centro de mi vagina, dejándome casi desmayada, mientras seguíamos besándonos. Subió su mano y la metió entre mi tanguita y llegó a mi vagina. Uuuummmm, me encanta que la tengas afeitadita, se siente deliciosa... Quieres más caricias o me dejas meterte los deditos?? Me dijo ella. Esas palabras bastaron para que yo misma me sacara los pantalones, me bajara la tanguita que llevaba puesta y me quedara desnuda frente a ella. Una de mis piernas quedó sobre el diván mientras que la otra quedó colgando, con mi pie izquierdo apoyado sobre el piso. Yolanda se arrodilló frente a mis piernas abiertas y sus manos se dedicaron a mi conchita, dejándome a mí transportada a otro mundo. Estas tan mojada, repetía sin poder creerlo -Nunca ví una conchita tan mojada, tan rica como la tuya, tan cremosa. -Verdad? Quiero que me metas los dedos, los mojes y desparrames mi flujo entre los labios de mi concha. -Así te gusta, preciosa?- me preguntó mientras me metía dos dedos a fondo, les daba media vuelta dentro de mí y los sacaba empapados, para después lubricarme los labios mayores y menores de la vagina. -Más, dame más, dame tu lengua, chúpame, chúpame despacito-. Y la lengua de Yolanda se dedicó a lamerme, a recoger mi flujo desde mi interior para repartirlo, de adelante hacia atrás, hasta llegar al agujero de mi culito que ya se ponía mojadito de la excitación. Quiero comerte entera... Que rica estas. Me encanta tu flujo, Ummmmmm. De pronto sentí que un dedo de Yolanda se me metía en mi concha, pero al mismo tiempo otro en el agujerito de mi culito y presionaban en el medio, como queriendo juntar las paredes de ambos lados en el centro, haciéndome dar un respingo de placer, elevando mis caderas hacia sus dedos. Estaba sintiendo como lenguas de fuego que me atravesaban y era conciente de mis gemidos. -Quiero que gimas, quiero saber cuanto estas gozando... Dime cuanto gozas... Dímelo-, -Seguí, seguí... -, -Dime que quieres que te haga... Muérdeme el clítoris... Pásame la lengua. La lengua de Yolanda comenzó a lamerlo primero en círculos, llenándolo de flujo, para después subir y bajar endureciéndolo. Cuando estaba duro y salido, lo tomó entre sus dedos y lo estiró, lo pellizcó para después morderlo delicadamente. -Dame vuelta... Dame vuelta -, le pedí casi desesperada. -Te gusta, verdad? Te encantan estas cosas? Pídeme más, ruégame. Más, no me dejes, dame más, hazme lo que quieras-. Y me dio vuelta, me lamió el culo sin descanso, sentía que estaba llena de mi propio flujo por todos lados, el consultorio estaba inundado de olor a sexo y ella seguía metiéndome un dedo en el agujero caliente del culito mientras que la otra mano no dejaba de arrastrarse a lo largo de mi concha. -No doy más... No puedo más... Méteme los dedos en la concha, métemelos -, le pedí ansiosa de poder llegar al orgasmo con sus dedos dentro de mí. -Así?-, me preguntaba mientras metía y sacaba dos dedos de mi concha -Esto es lo que quieres?, Ummmm, si si gemía yo, más, más. Y sin control, metió y sacó esos dedos gloriosos de mi concha hasta que mis caderas se elevaron sobre su cara, quedé apoyada en mis puntas de pie y estallé en un orgasmo pocas veces sentido.
Era una de las experiencias más ricas que he pasado en mi vida y de las que me gustaría volver a repetir. Ella me miró y con una sonrisa me dijo la sesión terminó nuestra próxima cita es el viernes de la otra semana, y aún estoy más ansiosa que nunca para que pasen los días para mi cita.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Mi profesora de idiomas

En el primer semestre, faltando cerca de dos meses para culminar, empecé a llevarme mejor con los maestros, especialmente con la profesora idiomas, ella tenía como 35 años, divorciada y de buen cuerpo. Su figura hacia ver con facilidad unos senos enormes y su contextura mediana, pero al final era muy sexy por su forma de vestir con pantalones ceñidos a su figura, o sus faldas muy apegadas a sus caderas. Recuerdo que un día en clases, mi profesora trajo una blusa pegadita con un escote muy evidente que las miradas de todos se dirigían directamente a sus hermosos senos. Cuando estábamos en clases todos le quedaban viendo, en mi mente fantaseaba y me imaginaba que si con blusa se ve así de divina como será al vestir con un terno de baño o tanguita. En una ocasión por costumbre después de dictar clases conversaba con las chicas compañeras mías y por lo regular los hombres salíamos, pero este día fue diferente por hacer mis tareas me quede, ella se sentó sobre el escritorio y como estaba con una falda no muy corta, yo sentado casi frente al escritorio no me percate de que al sentarse sus piernas estaba abiertas y se podía notar todas sus partes íntimas, un ruido ajeno me hizo levantar la cabeza y fijarme en aquel espectáculo y que tal vez no se vulva a repetir.
Mi mirada era fija como embobado, sudaba de la emoción de verla así y como es fijo mi excitación era cada vez mas caliente. Miraba con mucho disimulo casi no la veía su rostro sino sus partes íntimas llevaba puesta una tanguita de color blanco y casi notaba que era de encaje transparente, creo además que la llevaba depilada su vagina. De repente entre miradas disimuladas, noté que ella me había estado viendo y la mire a los ojos yo sonrojado y nervioso y ella no sé desde hace que tiempo se había dado cuenta que la estaba mirando sus partes íntimas, me miró con una sonrisa. Cada vez que la veía me moría de la vergüenza. Los días avanzaban y pensé que ya se le había olvidado aquel momento.

Cuando ya era días de exámenes estuvimos todos y creí que había estudiado pero las preguntas me evidenciaron que no lo había hecho lo suficiente, trate de copiar las respuestas, me alcanzó a ver, y me cambió al último, ya todos salían terminando sus exámenes y a mi me faltaba mucho. El tiempo ya pasó y ella me retiro el examen y le pedí que me ayude, y su respuesta fue “te acuerdas cuando me viste sobre el escritorio?” y le respondí que no (como no voy a recordar aquel momento). Al salir me dijo que vaya a su oficina para hablar sobre el examen y que ahí me va a estar esperando.

Fui a su oficina y me dijo que si quería remediar lo del examen y le dije que si, entonces me metió la mano por dentro del pantalón y me empezó a frotar el pene, yo me quedé traumatizado y me dijo que le quitara la blusa, se la quité y traía sostén de los que se abrochan por delante y al intentar desabrocharlo se alejó y se acostó sobre el escritorio con las piernas abiertas y haciéndose la falda para atrás yo me fui sobre ella... Me dijo que le chupara la vagina, y fui entre su falda y le quité la tanguita, traía un liguero y se veía excitante, después de un rato se levantó del escritorio y se quitó la falda, me quitó el pantalón y me quedé en calzones entonces se agachó y me agarró el pene lo tenía totalmente paradito, lo sacó del boxer y lo empezó a chupar. Al rato se acostó en el suelo y cuando la iba a penetrar me dijo: espera, y se agarró los grandes senos y me dijo ponme aquí tu miembro paradito le puse en medio de sus senos ricos como traía el sostén puesto me hacía presión y se sentía increíble. No lo podía creer me estaba cogiendo a mi maestra y por los senos, era tanta la excitación que no me aguanté y cuando me iba a venir se abrió el sostén, me agarró el pene y eyaculé en los senos y unos chorros de semen le cayeron en la cara, se limpió con la mano y luego se la chupó, me agarró el pene y se lo metió en la boca, quería más y me estaba mamando. Cuando acabó se untó el semen en los senos, se volteó, se agachó y me dijo que se lo metiera y se lo metí por la vagina, al estar lubricado se lo saqué y se lo metí por atrás fue una sensación indescriptible. Ella empezó a gemir y después de un rato se lo metí otra vez en la vagina, después de un rato nos vinimos juntos y todo acabó, se puso el sostén sin limpiarse el semen, se puso la minifalda sin calzón su tanguita me lo puso en mi mochila, cuando ya se iba y yo me estaba vistiendo se regresó y me chupó mi pene unas cuantas veces más. Un momento caliente e inolvidable. Al ir a ver mis notas me di cuenta de que me había reprobado y me fui a un examen extra, pero al final valió la pena, cuando fui a dar aquel examen había enviado a su asistente era una señora nada agradable pero para esta vez me percate de estudiar toda la materia. Al final no sé si el próximo semestre nos tocará con la misma profesora, pero me queda la intriga de que pasará cuando nos veamos en los pasillos de la Universidad.

viernes, 22 de febrero de 2008

El sexo como remedio natural

Un buen psicólogo de la universidad del Reino Unido, ha mencionado que mantener relaciones sexuales con penetración antes de una actividad estresante ayuda a mantener la calma, según ha explicado en la revista New Scientist.
Brody comparó el impacto de diferentes actividades sexuales sobre la tensión sanguínea cuando la persona experimenta más tarde un episodio de estrés agudo, en un estudio de dos semanas, con 24 mujeres y 22 hombres. Los participantes anotaron la frecuencia de sus coitos, masturbaciones o actividades sexuales sin penetración, y se sometieron a situaciones estresantes, como hablar en público y hacer cálculos aritméticos en voz alta.
Aquellos que habían mantenido con asiduidad relaciones “completas” estaban menos estresados, y su presión sanguínea volvía a la normalidad más rápidamente que la de aquellos que solo se habían masturbado o practicado sexo sin penetración. Quienes mantuvieron la abstinencia sexual tuvieron una reacción más elevada al estrés, reflejada en su presión sanguínea.
“Estos efectos no se pueden atribuir simplemente al alivio a corto plazo provocado por el orgasmo, ya que perduran durante una semana”, ha explicado Brody, quien cree que la liberación entre los amantes de la denominada hormona “afectiva de pareja” ú oxitocina, la que puede ser responsable del efecto calmante.
Para el psicoterapeuta transpersonal José María Doria “desarrollar actividades placenteras como el sexo es saludable, porque ayudan a generar endorfinas: unas sustancias que segrega nuestro cerebro, aumentan nuestro bienestar y son una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración”.
“Cuando una persona practica actividades que le dan placer, su organismo segrega estos compuestos hormonales que no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, degeneración celular e infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor”, señala.
Para muchos sexólogos y terapeutas, es importante amar “con los cinco sentidos”, ya que la sensualidad es mucho más rica y excitante si se la despierta y percibe no sólo con la vista y el tacto sino con el olfato, el oído y el paladar, haciendo vibrar cada uno de los terminales nerviosos de todo el cuerpo.
Los expertos proponen poner todo el potencial de los órganos sensoriales al servicio del acto amoroso. Por algo el Tantra, milenario arte oriental de las artes y energías amatorias, incluye entres sus preceptos un “ritual de los cinco sentidos”.
Cada sentido cumple una función diferente y capta diferentes estímulos, pero todos pueden aprovecharse para dar y recibir placer. Una cena afrodisíaca, música sensual, un hielo sobre la piel, un perfume que te identifique o una voz seductora. Aprovecha este deseable arte y disfruta mientras mejoras tu salud.

miércoles, 13 de febrero de 2008

El sexo como remedio natural

De acuerdo a algunas recientes investigaciones y la opinión de especialistas, no sólo es posible, sino que además puede resultar muy agradable, porque el sexo no sólo da placer, sino salud.
El médico naturista Santiago de la Rosa, de Madrid, asegura que “mantenerse activo entre las sábanas aporta un rápido y placentero empuje de energía, y es una valiosa ayuda natural para manejar y aliviar el estrés”.
El orgasmo aumenta los niveles de la hormona oxitocina, la cual revitaliza a la persona temporalmente, y el sexo aumenta el riego sanguíneo y la oxigenación pulmonar, así como la producción de endorfinas, otras hormonas que mejoran el estado de ánimo. Hacer el amor también es un buen relajante e inductor del sueño.“Si ha relegado el sexo al último lugar en su lista de opciones, adelántelo unos cuantos puestos, y jamás lo desestime por falta de tiempo, porque eso es un ataque a su vitalidad”, señala. Si no se está de ánimo en la cama, este experto aconseja probar con un abrazo, ya que los niveles de oxitocina se elevan incluso con las caricias, pero “si no se siente deseo, es mejor dejarlo para otro día, para que la sexualidad no se convierta en una exigencia o un acto mecánico”... Continuará

martes, 12 de febrero de 2008

El sexo como remedio natural

En nuestros días las relaciones sexuales son la mejor medicina, ya que el cuerpo segrega hormonas relajantes y revitalizadoras durante el acto sexual, así lo manifiesta un estudio realizado en la Universidad escocesa de Paisley. Los secretos para aprovechar al máximo esta “psicoterapia natural”.Hacer el amor no sólo ayuda a afrontar las situaciones que provocan tensión nerviosa, sino que además fomenta que el organismo segregue unas hormonas relajantes y revitalizadoras. El secreto para aprovechar al máximo los beneficios de esta placentera “psicoterapia natural” consiste en disfrutarla de manera consciente, completa y con todos los sentidos.Millones de personas en todo el mundo viven estresadas, esto, en la actualidad, es algo completamente normal y puede acarrearles, a largo plazo, alteraciones en su salud física, mental y emocional. Continuará...

jueves, 7 de febrero de 2008

Las latinas son más calientes para el sexo

Se dice que las latinas necesitan más sexo que las mujeres europeas. Esto es según un estudio realizado por una revista especializada en temas de sexualidad. Estos estudios revelan que las mujeres venezolanas, mexicanas y brasileñas son las más “calientes” que la media de las mujeres de Europa
En este estudio realizado, casi un 78% del total de las mujeres encuestadas en las doce naciones escogidas respondió de manera afirmativa a la pregunta de si el sexo es importante en sus vidas, las mujeres de México, Brasil y Venezuela lo consideraron también importante, frente al 25% de promedio de mujeres que dieron esa respuesta en los otros nueve países: Francia, Alemania, Italia, Polonia, España.
De este estudio se desprende también que el 40% de las venezolanas consideran la espontaneidad en el sexo como esencial.
Por otra parte, el porcentaje de las mujeres de México, Brasil y Venezuela quieren sentir mayor placer sexual, del 12%, es superior al de las europeas, con un 8%, según el estudio.
Este trabajo realizado por Bayer estuvo a cargo del presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS).
Además, se concluyo que las latinoamericanas son más abiertas que las europeas en materia sexual. Y que a las latinas les parece importante la vida sexual, sin embargo, por su cultura, cuando tratan de hacerlo público, no tienen el mismo nivel de apertura, un fenómeno completamente opuesto a las mujeres europeas.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Los besos en el sexo

Es posible que haya besos sin sexo, y de igual forma el sexo sin los besos no se siente igual. Nadie nace con la mínima idea de como tener sexo, por tanto, el aprender a besar es una labor aunque agradable, requiere de saber como hacerlo bien.
Es importante saber como besar y disfrutar del arte de besar con nuestra pareja y más aun en la cama al instante de tener sexo.

Es evidente que nuestros labios son muy sensibles ante cualquier estímulo, por tanto, la sensación agradable de tocar los labios de nuestra pareja o de la persona que nos atrae con nuestros labios es una sensación rica. El contacto con otros labios que se denominan besos puede tener algunas connotaciones.
Estas connotaciones dependen del lugar y de cómo se dé un beso, la excitación tanto para el hombre como para la mujer es igual, y mucho más si son en la cama a la hora de tener sexo.

El beso en la cama debe ser lleno de pasión, deseo, excitación que nos motive a experimentar sensaciones mágicas e intencionadas para hacer el amor. Sobre la cama los besos no solamente deben ser por regla general en los labios sino en diferentes partes del cuerpo de nuestra pareja, el experimentar lugares no comunes de nuestro cuerpo es la mejor forma de vivir un rico beso.

Para el preámbulo del sexo los besos son la antesala de una buena relación donde el placer del goce y de las sensaciones eróticas entran en juego al contacto de los labios y de las lenguas que se enredan entre si para buscar más placer en la cama.

Los besos en nuestras partes erógenas son muy apreciados por las personas que gustan disfrutar de recorrer el cuerpo y descubrir de las nuevas sensaciones. En el caso de los hombres los besos pueden ser en los muslos internos para llegar a su pene, y sentir como se pone erecto cerca de su boca, muchas mujeres disfrutan de esta sensación dentro de su boca, no olvide que la lengua juega un papel importante para dar placer a la hora del sexo. Hay hombres que disfrutan de sentir besos y lengua por el pecho espalda y cuello.

En el caso de las mujeres las sensaciones de los besos les son muy excitantes sentirlos, y al igual que los hombres hay lugres que el goce es excitante, los senos, pezones son partes sensibles y a la hora de pasar la lengua se derriten.
El recorrido de los besos y lengua por su vientre para llegar a su parte húmeda, gusta mucho, el jugueteo con la lengua y besos por sus muslos caderas, y ya en el hecho mismo de la excitación se termina en el clítoris, que seguramente ya debe estar muy sensible para los besos con lengua.

Haga la prueba de besos con su pareja como un preámbulo antes de la penetración y dé se un tiempo para disfrutar de los besos en la cama.

martes, 5 de febrero de 2008

Técnicas para seducir

Para un movimiento más sugerente aún, entremezclen sus brazos y dense de comer el uno al otro, o toma un sólo tenedor y un postre y dense bocados mutuamente.
Sin importar cómo lo hagas, el darse de comer el uno al otro puede agregarle sensualidad a tu comida lo cual puede terminar en el dormitorio.
El estar ausente puede hacer que el corazón se ponga algo más tierno, pero la abstinencia puede hacer enloquecer a alguien. No me estoy refiriendo a tomar duchas frías y contenerse indefinidamente - ¡ello podría complicar tu vida sexual!
Lo que queremos decir es que provoques a tu pareja de manera seductora a lo largo del día y luego finalmente que tu pareja te posea al final del día. Puedes calentar las cosas hasta el punto de ebullición.
Esta técnica en particular te llevará algo de planificación de tu parte, pero puede meterlos a ambos en un frenético estado mental, al pensar que el sexo que vendrá a continuación es sin dudas uno del más apasionado que han tenido.
Para ayudarte a establecer el estado de ánimo propicio, utiliza las técnicas de coqueteo abordadas en la sección anterior para ayudarte a proponer lo que vendrá llegado el final del día.
No necesitas esperar hasta que tu cita aparezca en tu casa para empezar a seducirla; la seducción puede iniciarse mucho antes de que la cita de hecho comience.
La tarde anterior a tu noche de pasión, adelántate y llama para dejar un mensaje sexy con una voz suave y lenta en el correo de voz de su trabajo; envíales un correo electrónico sexy; o, si intentas seducirlo nuevamente, déjale una pequeña nota caliente en su portafolio o en su agenda describiendo lo que le espera para la noche.
La anticipación hará que su corazón lata fuertemente durante todo el día de manera tal que para la hora que tu cita llegue a la puerta de tu casa, él o ella ya estará muy excitado e inquieto como para pensar en otra cosa.
Si bien el ser modesto y hacer insinuaciones es una excelente forma de diseñar un escenario sexy, el ser directo puede ser igual de efectivo. Mirar fijo a alguien y decirle a esa persona exactamente lo que quisieras hacerle es un mecanismo de excitación increíble.
Hablar de manera sexy puede ser estupendo si puedes hacerlo, y si sabes que ello excita a tu pareja. Deberías encontrar un momento en que casualmente le preguntes si eso es algo que le gusta. ¡Si es así, empieza a hablar!
Si no sabes qué decir cuando intentas hablar sexy, aquí tienes algunas sugerencias:
Haz una lista de todos los apelativos que puedas pensar sobre las partes del cuerpo y actos sexuales. Después elige las palabras que serían las más sexys para tu pareja. Practica diciéndolas, y recuérdalas para cuando quieras usarlas más tarde.
Lee la sección de cartas de las revistas eróticas, o llama a las líneas de sexo y escucha las descripciones sexuales. Ello te dará ideas de ciertos escenarios, así como también sobre cómo usar todas aquellas palabras sexy.
Planea ya sea describirle a tu pareja una fantasía sexual que tengas, o volverle a contar una experiencia que los dos ya han tenido. Esto significa que puedes empezar tu conversación con: “¿Recuerdas lo bien que se sintió el domingo pasado cuando hicimos el amor toda la mañana?”
Después entra más en detalle, usando palabras sexy para describirlo. O podrías empezar con: “Me he estado haciendo los ratones con hacerte el amor. Esto es exactamente lo que me encantaría hacerte” ¡Luego da los detalles!

domingo, 3 de febrero de 2008

Técnicas para seducir

En un cierto momento en que estas en tu habitación viendo una película con una escena eróticas muy calientes. Tú no estas teniendo sexo, pero probablemente viendo la escena te pongas “listo para la acción”.
Cuando tratas de seducir a alguien intelectualmente, usas ideas y palabras para aumentar el calor. Ya sea que hagas uso de la insinuación o de declaraciones directas y abiertas, existen varias técnicas que puedes emplear para lograr que el deseo de tu pareja te inunde.
Una de las primeras cosas que aprendemos cómo hacer instintivamente siendo chicos cuando empezamos a descubrir nuestra sexualidad es coquetear.
Ya sea un chico embromando a una chica en el patio durante el recreo, o el tímido obsequio de una tarjeta con forma de un corazón en el Día de los Enamorados, el coqueteo es nuestra primera introducción al hecho de hacer algo con respecto a la atracción mutua.
Hemos escuchado tanto a los hombres como a las mujeres decir esta misma frase una infinidad de veces: “Soy pésimo para coquetear. Simplemente no sé como hacerlo”.
Pero el tema no es que no sepan cómo - tan sólo se les ha olvidado. El coqueteo ha ganado de alguna manera una mala reputación: Se dice que “coquetear” es embromar a alguien; propio de una persona que no es seria; que necesita de la atención de cualquiera para sentirse atractiva.
Desde ya que existen personas que coquetean para compensar sus propias inseguridades, pero en términos generales, sin embargo, coquetear es sólo una expresión tímida del sentirse atraído, de que te gusta a alguien o diversión sana.
Coquetear es también una de las mejores maneras de construir los cimientos para iniciar el sexo. Existen muchas maneras de coquetear con el objeto de tu deseo.
A continuación tienes algunas sugerencias sobre técnicas que te asegurarán un comienzo ardiente:
Una de las mejores maneras para deslumbrar al objeto de tu deseo es a través de las palabras. Pueden estar teniendo una aparente conversación inocente, pero creando a la vez una corriente de dobles sentidos que los haga pensar a ambos sobre otras cosas más allá del tema en cuestión.
Utiliza adjetivos picantes como caluroso, sensual, jugoso, caliente, tentador, emocionante, ardiente, acalorado y pegajoso. Utiliza verbos como ansiar, anhelar, apetecer y desear.
Cuando estés intentando tentar a alguien para ir a tu cama, la peor cosa que puedes hacer es ser distraído. Ello envía señales de desinterés en una suerte de “tómalo o déjalo”.
Una de las mejores maneras para coquetear sutilmente es prestarle mucha atención al objeto de tu deseo. Hazlo/a sentir como el fascinante centro de tu universo.
No existe nada más estimulante para la mente que la música. Pon algo lento y seductor y da un par de vueltas en el piso.
La combinación de los sonidos sensuales y la cercanía física es una excelente manera de hacerlos pensar a ambos sobre cómo sus cuerpos se mueven juntos - y cómo podrían deslizarse realizando otro tipo de actividades en el dormitorio.
La comida es a menudo el preludio del sexo, especialmente si es una cena romántica.
Dondequiera que estén comiendo - ya sea una cena a la luz de las velas en tu sala de estar o en el patio de comidas de un centro comercial - puedes ofrecerle a tu pareja de manera casual un bocado, luego darle de comer. Continuará...

viernes, 1 de febrero de 2008

El Sexo Tántrico

Hoy en día es muy importante saber sobre lo que significa practicar el sexo tántrico, este nueva modalidad de sexo comprende olvidarse del sexo convencional. Olvide todas las pautas y conductas que han estado practicando durante años y abran su mente.Si usted ha practicado yoga o disciplina de relajación oriental todo les resultara mucho más familiar. Y si no, deben partir de que en el sexo tántrico todo se basa en encuentros largos y relajados, sin prisas. Se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado.
Dentro de esta práctica habla de conceptos como el controlar la eyaculación, y la calidad de la eyaculación, y menos cantidad para acumular energía sexual. Cómo lograrlo. Sigan estos pasos:* Nuestra habitación y en especial nuestra cama son como el templo del amor.Las velas encendidas de color blancas y perfumadas, flores frescas, aceites para masajear a su pareja, música relajante, se recomiendan apagar cualquier aparato que pueda provocar ruido e interrumpir con este ritual amoroso. Poner al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso. Si puede saque todo lo que este en la cama que lo pueda estorbar (cojines, edredones, sábanas).
* Procure mantener el ritmo de la respiración. El mantener la respiración es primordial en el sexo tántrico. Colóquese frente a frente con su pareja, y comiencen a respirar pausadamente. Cuando la mujer exhala, el hombre inhala. La idea es que respiren el aire del otro. Los ojos mantengamos cerrados y empiecen a dejar su mente limpia de pensamientos.
* Caricias y masajes. El masajear a su pareja lentamente y explore todo su cuerpo excepto los genitales. Hagan movimientos circulares y busquen el placer de hacer el masaje. Después de quince minutos hagan un descanso y vuelvan a empezar.
* Besos. Recostados en la cama mírense a los ojos y bésense sin tocarse. No olviden mantener la respiración.
* Compenetrarse cada vez más. Besen la piel de su pareja, poco a poco. Recuéstense en la cama y tóquense lentamente. Ya pueden empezar a acariciar los genitales del otro, pero muy lenta y suavemente. Ella debe recorrer toda la longitud del pene y él acariciar el clítoris con suavidad.
* La Penetración. En el sexo tántrico la penetración es un paso más. No algo esencial, ni un fin. En la primera etapa la penetración debe ser estática. El pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente. Después los dos se empezarán a mover autónomamente. Sólo tienen que dejarse llevar. Esta parte puede durar como 30 minutos.
* El Orgasmo. Si la erección es muy fuerte y se acerca la eyaculación, el hombre debe volver a los ejercicios de respiración y a las caricias suaves. Si aún así la erección sigue, pueden hacer presión en la zona del perineo. Cuando se sientan preparados déjense llevar y adéntrense en el orgasmo más largo de sus vidas. ¡¡suerte!!!.

viernes, 25 de enero de 2008

Una viuda que renace

La historia empieza cuando quedé viuda a mis 48 años de edad. Y como es normal en estas situaciones de la vida sentía la muerte de mi marido, al que estaba muy unida, pero a medida que pasaba el tiempo fui superando su muerte y mi cabeza empezó a razonar y a ver nuevas cosas.
El tiempo pasó, mi cuerpo necesitado de ser amado despertó y como no tenía a nadie estuve a obligada tocar mi cuerpo por mi misma con creando inusuales fantasías dentro de mi mente, cada día sentía la necesidad de masturbarme, no aguantaba más.En el trajín de mi vida empecé a notar que en el supermercado había un joven de una edad de casi 20 años, por sus atenciones y gentilezas al ir de compras, se vino a mi mente la sensación de que quería acercarse a mi. En los primeros días no le hacía caso alguno, pero con el tiempo me dejaba querer, sólo por sentirme mujer y deseada.
Así pasó bastante tiempo, el joven procuraba encontrarse conmigo, hablábamos, me acompañaba hasta el edificio donde yo vivo, pero hasta ahí no pasaba mayor cosa.Cierto día tenía que arreglar cosas personales de suma urgencia y pasé antes por el supermercado y compré algunas cosas, quedé en recoger más tarde. El tiempo pasó y olvidé por completo de recoger las compras. Esa tarde, como a las seis sonó el timbre, era el chico trayéndome la compras que realice en la tarde. Lo dejé subir, cogí las compras en la puerta y le di las gracias, pero con su mirada de cansancio y sin recibir alguna cortesía lo invité a tomar un café.
Mientras tomamos café, hablamos de todo un poco y fue una sorpresa que en un momento dado me preguntó: “¿Desde que murió tu esposo no has tenido relaciones sexuales?, la verdad es que me sorprendió tanto que no reaccioné y le contesté: “tú que te crees, eso es asunto mío y no de un muchacho como tú”. El sólo dijo “¿muchacho yo?.Seguimos hablando, y me preguntaba el por qué no le había echado de la casa, pero al mismo tiempo no paraba de darle vueltas a la pregunta de Jorge, que así se llama, y la verdad es que me ponía caliente, cada vez más y no podía evitarlo. Iba al baño a refrescarme, pero no sirvió de nada, así que decidí decirle que me iba a duchar, para que se fuera. El al decírselo se levantó y de dirigió a la puerta, dijo: bueno, me voy, ya te veo en el supermercado y se acercó para dame un beso en la mejilla.
Le fui a corresponder, pero justo cuando iba a darle el beso el giró la cara y me dio el beso en los labios. Mi sangre se quedó paralizada ante el atrevimiento del muchacho, pero sin recuperarme del primer impacto, ya sentí como su mano apretaba mi vagina por encima del pantalón, no podía reaccionar, estaba aturdida y cuando me di cuenta ya tenía su otra mano metida entre mis senos que por cierto mis pezones se endurecían al instante. Estaba entregada y aún más cuando me giró de espaldas y empezó a sobarme por todas partes.
En segundos no tenía la blusa. Ahora la muchacha era yo y él un macho soberano que hacía de mí lo que quería.Yo creo que apenas habían pasado dos o tres minutos y ya estaba abierta de piernas, podía sentir la humedad de mi sexo y recibiendo su miembro erecto dentro de mi moviéndose sin piedad. Parecía un semental imponente, jamás me habían dado así. Me dio por todas partes y deseaba más y más sus penetraciones, pero al final terminó su miembro viril en mi boca.Cuando terminó este sublime acto, yo apenas podía caminar la sensación se quedó en mí. Al día siguiente volvió. No quise que entrara, pero al final entró y me volvió a doblegar, me hizo el amor tanto o más que el día anterior.

Por varios días me tomaba y me hacia sentir de nuevo las ricas sensaciones de la excitación del cuerpo. Al final decidí que hablaría con él fuera de casa, para evitar la tentación y poner punto final a esa locura. Así lo hice.

Pero dura por días esa decisión, ya que él sigue viniendo, y al final termino desparramada en la cama, con las piernas abiertas, mojadita ante él, de cuatro patas, con su miembro en mi boca y lo que es peor suplicando más y más.
Me he hecho adicta a sus labios, y penetraciones viriles, y así quiero seguir.

jueves, 24 de enero de 2008

Una noche de deseo

En una noche fría estuve en mi cama durmiendo y de repente desperté, pero no estuve segura si estuve despierta o en realidad seguía dormida. Estuve totalmente desnuda, y de repente oí a alguien que se mueve en el cuarto. Está muy oscuro y no conseguía ver nada. No digo nada, la otra persona tampoco dice nada. Me tomó de la mano y me levantó de la cama. Quedamos de pie frente a frente y mi intuición me dice que mi compañero de juegos es bastante más alto que yo. Comienza a acariciarme el pelo suavemente, me da un beso en la nuca y un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Sigue besándome el cuello, sus labios suaves lo recorren con dulzura mientras sus manos acarician mi espalda con movimientos acompasados.

En esos instantes estuve muy excitada…Arqueo la espalda, echo el cuello hacia atrás para que pueda besarlo mejor y con un movimiento suave, echo hacia atrás mi culito y choco “accidentalmente” contra su pene erecto. ¡Él también está completamente desnudo! Me mordisquea los hombros, los lame y empieza a bajar su boca por mi espalda, poco a poco, unas veces deposita pequeños besos, otras veces su lengua dibuja círculos sobre mi piel, que se eriza a su contacto. Ya estoy húmeda de la excitación que me provoca este hombre misterioso, y siento como mis fluidos resbalan por la parte interna de mis muslos. Acaricia mis pechos con una lentitud deliciosa y cuando sus manos los abandonan para dirigirse a mi espalda y bajar después hasta mis nalgas para apretarme contra él, noto su pene erecto contra mi ombligo.

Ahora es su boca la que juguetea con mis pechos. Les da besos alrededor de los pezones sin llegar a tocarlos y estos, desesperadamente erectos, le piden atención, entonces él comienza a lamerlos, a hacer círculos alrededor de ellos con la lengua, a mordisquearlos, a chuparlos. Mis piernas tiemblan, me pongo muy tensa, comienzo a arquear la espalda para que, mis pezones están más cerca de su boca y entonces tengo que agarrarme fuerte a su cuello porque noto que llega el orgasmo, que me hace palpitar el clítoris y me arranca unos gemidos ardientes que consiguen excitar mucho a mi compañero. Cuando acabo de correrme, su boca abandona mis pezones. Sus manos acarician entonces mi cuello y noto su boca suave sobre la mía, su lengua tibia inundando cada rincón de mi boca y mi lengua entablando una excitante lucha con ella. Por primera vez mis manos pueden recorrer sus brazos, su espalda, su abdomen y lo que descubren es un cuerpo musculoso y caliente que está preparado para disfrutar y para hacer disfrutar. Me lleva de la mano hasta la cama, me siento, noto cómo se pone delante de mí, de pie, y al alargar la mano noto su pene. Está muy duro. Yo estoy muy caliente. Tengo su pene cogido con mi mano y él contiene la respiración. Saco mi lengua y lamo dulcemente su punta, Comienzo a masturbarlo, a mover enérgicamente mi mano sobre su pene. Él está en tensión, suelto el pene y lo lamo de abajo hacia arriba y cuando está bien húmedo me lo meto entero en la boca y comienzo a chuparlo mientras con mis manos agarro sus nalgas para acercarlo más a mí. Entonces él me empuja suavemente sobre la cama, quedo echada y noto que él me separa las piernas… y una lengua exquisita busca mi clítoris, lo encuentra y lo acaricia con maestría.

Doblo las rodillas y llevo mis manos hacia su cabeza, hundida entre mis piernas, para apretarla más contra mí. Su lengua, muy larga, se introduce en mi sexo y sus movimientos me arrancan gemidos que enloquecen a mi compañero. Cojo su cabeza y la subo hasta la altura de mi cara donde empieza a besar mis labios mientras yo me pongo encima de él jugando con su capullo en la entrada de mi húmeda vagina, él está enloqueciendo por segundos hasta que con su mejor morreo empieza a introducirla. Nuestros gemidos se hacen uno solo y yo ato mis piernas a su cintura para sentirlo más dentro de mí. Mis piernas están muy abiertas y mi espalda muy tiesa, de modo que mis pezones duros se rozan contra su pecho y mi clítoris toca en cada movimiento sus vellos púbicos. Apoyo las manos en los bordes de la mesa y me abandono a un orgasmo glorioso. Él está besándome en la boca y sigue moviéndose después de que yo ya me he corrido… se mueve… se mueve… y atrapa mis pezones con su boca, yo noto un calor que emana de mi centro y me envuelve y en la locura de la excitación le muerdo en el cuello… y estallamos al unísono en un orgasmo que nos hace temblar como hojas… nos desmoronamos sobre la cama, exhaustos, y no es para menos le abrazo y nos dormimos.
Cuando me despierto a la mañana siguiente pienso en lo fabuloso que ha sido el sueño, bajé a prepararme un café, y de repente sonó el timbre de la puerta, fui era mi novio, pero algo extraño pasó el aroma me era peculiar, era aquel que lo percibí de ese cuerpo desnudo al hacerme el amor tan apasionadamente, mi novio entró y al sentarse sobre el sofá y repentinamente noté marcas en su cuello resultado de una noche de pasión, rápidamente se vino a mi mente que era con él con quién estuve haciendo el amor desenfrenadamente, pero no puedo disimular y sonrojarme mis nervios me delatan y creo que él ya se ha dado cuenta.

miércoles, 23 de enero de 2008

Clases de Tango

Soy una chica de 28 años soltera y sin compromisos, toda mi vida la dedique a mis estudios y trabajo, hace 5 años termine mi profesión y he trabajado desde entonces, pero algo muy especial cambio mi vida, cuando una amiga del trabajo, me invitó a tomar clases de baile en especial Salsa, lo dudé pero al final me inscribí en la academia de baile, donde había clases de salsa, tango, rumba, jazz, flamenco, y otros ritmos más.

En mi primera clase de salsa no fue de mi agrado, ya que yo dominaba casi el baile de la salsa, al día siguiente decidí cambiarme, pero justo ese día tuve tanto trabajo, y salí más tarde, pero al final ya no me daba tiempo de tomar la clase, pero aun así fui a cambiarme curso.
Al día siguiente estuve a primera hora en mis cursos de tango, ese baile siempre me fascinó, el contacto con la pareja despedía una armonía tan sensual y caliente y permite jugar con la imaginación y el morbo, y eso me altera el ritmo cardiaco, y mas viendo que muchos chicos que asistían a la academia eran muy guapos y buenotes con sus partes varoniles bien puestos. En fin, estaba yo parada fumando un cigarrillo, cuando vi que se aproximaba un hombre, era esbelto con los músculos de sus brazos muy marcados, paso casi sin verme y entró al salón donde yo iba a tomar las clases, fueron llegando los demás alumnos, e inmediatamente entre en aquel salón, y me sorprendí mucho al ver que se hombre que había robado mi atención era el profesor de tango.

Comenzamos caminado alrededor del salón, para calentar músculos, a mover los brazos y dar pequeños saltos, mientras él nos hablaba sobre la historia del tango y la importancia de sentirnos en confianza para los diferentes pasos de dicho baile. Yo no podía dejarlo de mirar sus movimientos, sus piernas musculosas al igual que sus brazos, sus nalgas duritas, en mi mente ya me lo imaginaba sobre mi cama, acariciándome toda, mientras más caminaba por el salón mis partes se humedecían con aquellos movimientos varoniles.

Al día siguiente no asistí a mis clases de tango, pues el trabajo era mucho en la empresa, llamé y pedí hablar con el maestro, y por fin supe su nombre Edison, me comunicaron con él y escuche su voz tan varonil, yo me quede fría, al escucharle y además hablarme con tanta confianza, y le dije el porque de mi falta, y él lo comprendió, sin embargo no se que me pasó por la cabeza que le pregunte su numero telefónico, hubo un silencio antes de darme su número, nos despedimos y colgamos. Pasadas las 9 de la noche, le llame a su casa, me respondió, y le dije que necesitaba hablar con alguien, lo cual no era cierto, lo único que tenía en mi mente era el deseo de escucharlo con esa voz varonil y en verdad imaginármelo que me este haciendo el amor y descubrir a ese hombre que era tan misterioso y atento conmigo.

Llegue a su casa, yo lleva la misma ropa de la empresa, así que nada sensual, me abrió la puerta, y me invitó a pasar, pero esta vez lo sentía más misterioso que en otras ocasiones, muy serio, Yo quería salir corriendo de ese lugar, cuando sonó el teléfono, era el director de la academia, para decirle que habían dejado en casa de Edison unos vestidos para un festival, al cual participarían los maestros, Edison le dijo que si, que los había visto, y colgó el teléfono.
Me miró fijamente a los ojos, y me dijo: puedes ayudarme? y le dije que si, me explicó de los vestidos, y que si podía probarme uno, para él ver si eran adecuados, era un vestido negro, entallado y de tiritas desde las caderas a las rodillas, se me veía muy bien, y más con los escotes tanto de frente como detrás, luego Edison me pidió ponerme unas zapatillas, cuando estaba ya lista salir, el sonrió, y me dijo que me veía encantadora, me tomó de la manó y me llevo a un salón que tenia pasando la sala, puso música, esta vez el “tango apasionado”, me abrazo, y lentamente nuestros cuerpos se fueron juntando.

Su mano bajo algo más debajo de mi cintura, pero sin llegar a las nalgas, con su otra mano tomó mi barbilla y por primera vez lo vi a sus ojos azules, comenzamos dar pasos, nuestras pelvis juntas muy juntas, mi corazón se empezó a acelerar, la respiración de él a aumentar, tomó mi pierna y la levantó de la rodilla a su cadera, y su mano fue acariciado mi muslo, baje mi pierna y se quedamos entrelazados, luego dimos unos giros más, y volvimos a quedar cara a cara, pecho a pecho y pelvis contra pelvis, me miró esta vez de distinta forma, me tomó las dos manos, y las levanto al cielo, y poco a poco, fue bajando, me beso el cuello, y bajo, sobre el vestido me beso mis senos, mis pezones ya se notaron lo duritos que se pusieron al sentir esos besos y esa lengua juguetona y mordisqueo mis pezones, mientras sus manos me acariciaban mis piernas. Era indudable que ya estaba húmeda en aquel instante.

Llego a mis bragas y me beso, me chupaba sobre ellas, yo estaba muy caliente y deseando con toda el alma que me penetrara en ese preciso momento. Pero él no tenía prisa, yo poco a poco fue bajando, hasta que estuvimos los dos hincados, nos dimos un largo y tierno beso, comenzó a bajar los tirantes de mis hombros, a besarlos, me inclino sobre mi espalda y fue poco a poco quitándome el vestido, yo me quedé en bragas, las cuales ya estaban mojaditas, mi sexo lo deseaba y con unos de sus dedos se abrió paso y toco mi rica vagina, muy suave, me quito mis braguitas con su boca, y comenzó de nuevo a acariciar, manosearme, mi vagina mojadita y mi colita deseosa lo deseaban y fue apartando mis labios vaginales, los chupo, su lengua juguetona lo sentía dentro de mi, luego descubrió mi clítoris, chupó y chupó, cepillo sus labios sobre mi conchita delicada, yo inconscientemente comencé a mover mis caderas, quería que ya me penetrará, pero su lengua quería saborear más mis jugos, y la corría de arriba abajo, y con su lengua ya me hacía el amor, y una vez dentro la movía tan rico, que yo sentía como lamía las paredes de mi vagina, la metía y la sacaba rápidamente, aaahh!!! aaaaaahh!!! Era mis gemidos. Me vine en ese momento, mientras el seguía engullendo todos mis jugos, y hacerme sentir una diosa.

Después él se aparto y bajo su pantalón, mostrándome toda si virilidad, vino hasta mi cara, y me dio su polla, era grande y gruesa, era la polla de un rey para una diosa, la bese, la mame, mientras el gemía de placer, la recorrí con mi lengua, yo quería que se corriera en mi boca, pero el me penetro, fue lo mas bello, sentirlo dentro de mi, como iba ocupando todo mi espacio, y llego hasta le fondo, haciéndome gritar, sentía como entraba y salía la cabeza de su pene, yo estaba muy lubricada por lo excitada que seguía, mmm y el cada vez me daba mas fuerte con su pene, nos cambiamos de posición, y esta vez yo montada sobre él, sus manos acariciaban mis senos, mientras yo dejaba que me penetrara hasta el fondo, entrando y saliendo, mis caderas querían más, y él quería mas, cuando en un mismo grito nos corrimos juntos, mi vagina parecía quererle exprimir todo su contenido líquido, en cada contracción que daba. Terminamos, esa noche de placer, con un beso, una lagrima y mirándonos a los ojos, Yo no volví a la academia de danza, pero si volví a ver cada noche esos hermosos ojos azules haciendo gestos de placer al sonido del tango apasionado.

martes, 22 de enero de 2008

Un encuentro de negocios

En el ambiente de mi trabajo un día como de aquellos rutinarios, en un momento inesperado entró un caballero me pidió una cita para ver unas oficinas, la voz mediante en el teléfono se escuchaba agradable así que convenimos hora y día para una previa cita.

La cita era en la entrada del edificio donde había oficinas de arriendo. Al llegar, no tuve dudas de que se trataba de aquel caballero, su cuerpo y manera de vestir concordaban totalmente con su voz, no era un Adonis, pero era muy agradable a la vista, intercambiamos un saludo formal de apretón de manos y me dio gusto verificar que su saludo era fuerte.Cuando ya entramos en el ascensor y contesté a sus preguntas sobre el inmueble hasta que entramos en la oficina en cuestión, donde le mostré los privados, la recepción y la sala de juntas, revisamos que todas las luces prendieran y las salidas telefónicas.

Mientras hacíamos todo esto, yo lo observaba de disimuladamente y estoy segura de que él hacía lo mismo. Al despedirnos con el clásico apretón de manos, nuestras miradas se quedaron fijas durante unos instantes más allá de lo normal.

No volví a pensar en él hasta que unos días después volvió a llamar para pedir una nueva cita, solo que esta vez me la pidió para las 7 de la tarde. Nos encontramos en la entrada y nuevamente el apretón de manos, subimos y me pidió que le ayudara a tomar algunas medidas.Era sencillo, yo detenía la cinta métrica de un extremo, él del otro e iba anotando, todo era perfectamente normal con la excepción de las miradas furtivas. En un momento dado me pidió que yo midiera la sala de juntas mientras él iba al coche por una calculadora.

Estaba terminando de anotar las medidas cuando se fue la luz y me quedé totalmente a oscuras, decidí no moverme y esperar a que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad o que la luz volviera en cualquier momento, cuando él entró y me pidió que no me moviera. “No te asustes, por suerte traje algo extra que nos puede ayudar” me dijo al tiempo que encendía una lamparilla de pilas, en ese instante pensé que eso era sospechoso, pero no le di importancia.Le dí las medidas que había sacado y las revisó, luego me miró a los ojos y me dijo muy serio: “ahora me faltan otras medidas”. No necesité más palabras, su mirada había sido absolutamente indiscreta y no tenía caso que yo jugara a la inocente… “¿A sí, cuáles?” dije para llenar el silencio.

Ya no hubo más palabras, se acercó a mi y con la cinta métrica rodeó mi cintura primero y luego mi pecho haciendo gestos de aprobación, luego midió el tiro de mis pantalones con lo que ya no pude contener la respiración y para disimular un poco mi excitación, le dije “entonces no se fue la luz, ¿o sí? Sólo sonrió y selló mis labios con un apasionado beso al tiempo que sus manos parecían haberse duplicado pues podía sentirlas en mis nalgas, mis pechos, el cuello…
Yo lo dejé hacer de manera pasiva, no tenía intenciones de dejar de disfrutar lo que ocurría, me desnudó totalmente y empezó a besar todo mi cuerpo con una agónica lentitud. Yo me derretía pero no lo tocaba, sólo quería sentir su tacto sobre mi piel.El empezó a desnudarse muy despacio, su cuerpo era todo y más de lo que prometía con ropa, pero perdí el aliento cuando pude ver su enorme pene… “no me cabe” pensé sin darme cuenta de que lo había dicho en voz alta, “claro que cabe” me dijo con una sonrisa traviesa. Se acostó en la alfombra y con mucha delicadeza me ayudó a sentarme sobre él…

Primero la punta de ese enorme rico pene me rozó y él me ayudó tomándome de la cintura para que bajara poco a poco, dejándolo entrar en mi mojada puerta vaginal… Por unos segundos estuve convencida de que no cabría, pero él seguía entrando… Paró todo movimiento,“ahora todo” dijo al tiempo que con mucha fuerza me jaló hacia él… que rico al sentirlo todo dentro de mi!!

Había sido un instante glorioso y estaba todo completito dentro mi vagina mojada… Sus manos jugaban con mis pechos, yo me arqueaba de placer, encontramos un buen ritmo y no tardé en llegar, pero él no, él aguantaba más.De pronto él se enderezó haciendo que su pene entrara más todavía, lo podía sentir chocando con el techo de mi vagina provocándome más gritos de placer. No tengo idea cómo lo hizo, pero se puso de pie cargándome y sin que su pene se saliera de dentro mío y así, de pié me regaló otro orgasmo, pero él seguía aguantando.

Repentinamente, me bajó y se salió, me dio la vuelta y con una mano en mi espalda hizo que me agachara un poco mientras que con la otra movió su pene varias veces desde mi vagina hasta mi ano para mojarlo y cuando estuvo satisfecho con la humedad creada, empujó su delicioso instrumento por mi ano… Él empujaba cada vez con más fuerza animado por mis gemidos y sus dedos jugaban con mi clítoris y salían y entraban de mi vagina. No recuerdo cuantas veces me vine, pero sí recuerdo el final, los dos gritamos al mismo tiempo quedándonos totalmente inmóviles un par de minutos…

Blogger Template | SimplyOrange

Historias reales que pasa cerca de ti, en lugares menos indicados, relatos erótikos de personas con deseos de amar y con el deseo de que tú participes. Comparte con todos nosotros tus experiencias exitantes y envíanos a nuestros mail: historiaserotikas@gmail.com (lugar, sexo, edad).