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martes, 2 de marzo de 2010

Mi primera penetración anal

Aquí voy a contares como fue mi primer anal. Era una tarde de domingo lluvioso que no apetece a nadie salir de casa, estaba con mi pareja en casa viendo la tele y bueno un poco aburridos asi que se me ocurrió ir a alquilar una película para ser el domingo menos aburrido y darle una sorpresa a mi novio. Me puse mis zapatos y me fui al videoclub entré en varias zonas y ninguna me convencía, había una zona que no había entrado y era la zona x empecé a mirar películas había de todo tema. Pero me llamó la atención una carátula de un video en la que estaba una chica rodeada de fuego y chicos también, decidía alquilar ésta al final. Fui para mi casa le dije a mi novio que había cogido una película en el videoclub el pensaría que era de acción, comedia… o algo así. pero su sorpresa fue cuando la vio empezar.
A mi me gusta mucho jugar con mi novio y le propuse que hiciésemos todo lo que hicieran en la película, todo, el acepto entonces empezamos. En la película le empezaron a comer la vagina a la chica y mi novio me lo comía, cuando acabaron el actor se mojaba su pene en semen y ella se la mamaba, nosotros hacíamos lo mismo. Era increíble el morbo y lo exitada que me puse al ver esta película mientras copiábamos lo que hacían los actores. Ahora estaban culiando rico ella de espaldas a él de pie, entonces me puse en posición y me metí el pene de mi chico por mi vagina que ya estaba mojadita y humeda, lista para la acción, después se pusieron ella boca bajo y el chico metiéndosela desde arriba y lo hicimos de igual forma. El tiempo pasaba y ellos seguían haciendo muchas posturas que me ponían caliente al ver esas imágenes, no lo puedo negar me daba ganas de estar ahí participando con mi novio dentro de esas escenas de la película.
Nosotros seguíamos al pie de la eltra esas posturas. Cuando de pronto elchico de la pelicula le comenzó a acariciar la parte anal de la chica, yo nunca lo he hecho así, siempre me han contado que es doloroso tener sexo anal, en mi mente estaba indecisa en hacer eso, pero la exitación era fuerte y mi novio empezó a acariciarme muy rico por atrás que ya sentía mcuha exitación en mi parte anal. Y bueno el actor se echo en el suelo boca arriba y la chica se sentaba despacito encima del miembro bien parado del chico, yo me eche un poco de lubricante en el culito y me senté despacito encima de mi novio y me estaba gustando muchísimo sentía como mi culito se dilataba por la exitación del momento, estaba entrando sola y eso que nunca había hecho el sexo anal mi novio estaba disfrutando mucho ya que estaba gimiendo, supongo a todo hombre le gusta sentir un culito apretadito como lo tenía yo.
En la película el chico le estaba culiando por la chuchita otra vez para acabar en la cara de ella, pero como yo estaba disfrutando mucho seguí por el culito mi novio ya no podía aguantar más ya que llevaba yo encima de su pene como unos diez minutos. Cuando quiso terminar lo hizo en mi boca mmmm..estaba dulce me termine tragando su leche ya que a él le gustaba mucho que lo haga, después de esta vez quise repetir más veces y disfrutar como una loca.
Ahora cada vez que tenemos sexo siempre le pido a mi novio que termine culiándome rico por mi culito, termino bien mojadita por mis dos lados y disfrutamos de los días tristes como el domingo, es una buena opción para salir de la rutina y terminar exitados, no les parece?

miércoles, 6 de enero de 2010

Mi nueva vecina me da un buena bienvenida

Me mude a un apartamento pequeño porque me quedaba más cerca de la universidad.Pasada las 9 de la noche tocaron a mi puerta y por la ventana vi que se trataba de una chica. Entre-abri la puerta y apareciò una mujer sencilla, de aproximadamente 35 años. Bajita y algo gordita.

Me dió la bienvenida al barrio por lo que yo respondì su cortesía con un pase adelante. Hablamos de todo un poco mientras yo preparaba cafè. En un canal de t.v. estaban dando una pelìcula xxx por lo que yo me disculpè.

Ella me dijo que la dejara porque ella nunca habìa visto nada. Así fuè, la dejè y eso me exitó mucho. La mujer me pidiò permiso para entrar al baño a lo que yo le dije entre bromas: si te vas a masturbar puedes hacerlo en la sala y sonreì.

Ella me volviò a ver y sonrio tambièn a la vez que tocaba sus pechos y abria sus piernas. Me inmutè y no sabìa que hacer pero me exitó tanto que yo le dije que tambièn lo harìa. Asì que las dos nos masturbamos frente la pelìcula. Estabamos tan exitadas que yo me acerquè y toquè sus pechos, lamiendo y mamando sus pezones. Sus pechos eran grandes y frondosos. Ella gemía sin control y yo acomodè sus piernas y abrí con mis dos manos su jugoza y rica vagina.

Mi lengua la pasaba lamiéndola despacio y en forma circular su clítoris que estaba caliente y humedo. Luego pasè mi lengua por toda su vagina subsionando sus labios vaginales. Vì sus jugos mientras penetraba mi lengua en su vagina y prendida en su clítoris. Se levantó y me acostó a mi en una mesa y me diò una generosa lamida. Sentí su lengua en mi chuchita mientras yo me tocaba mis pezones y los pellizcaba.

Pegamos nuestros clítoris y pezones movièndonos muy dulcemente hasta llegar al orgasmo las dos juntas. Hasta el momento nos vemos y la pasamos rico por las noches unas dos veces por semana, o cada vez que su novio no se encuentra.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un trio muy especial

Esta es una historia de un trío que realicé con una pareja que conocí por medio de una revista sw.
Siempre me ha exitado la idea de participar con una pareja y hacer un trio hmh.

Al curiosiar por aquellas páginas de contactos sobre parejas para hacer trio contacte con una que estaba dentro de mis gustos físicos y entorno. Después de escribirnos e intercambiar teléfonos, acordamos el día que nos conoceríamos, ellos son de otra ciudad del Ecuador, pero viajarían de vacaciones a Quito, que es donde yo vivo. Por teléfono él me había comentado que era la primera vez que harían algo así, que él tenía la inquietud de verla con otro teniendo sexo, ya lo había platicado con ella y estando en la cama ella le decía que si, pero que dudaba un poco después de pasada la calentura, y que estando acá, tal vez se animaría, ya que acá no los conoce nadie.

Cuando estuvieron aquí, me llamó él, me dijo donde estaban y fui para allá, nos presentamos, ellos son un poco más bajitos que yo, de unos 37 años aproximadamente, agradables personas. Después de un rato de estar charlando parecía que nos conocíamos de tiempo antes, fuimos a bailar ya que a ellos les gusta mucho, con la intención de que ella con unas copas, perdiera los nervios. Al estar un buen rato bailando, nos dispusimos a retirarnos a un hotel, entramos al cuarto, él se sentó en una silla que estaba al lado de la cama, me dijo que comenzara a besarla, ella estaba sentada en la cama, la abracé y comencé a tocarla, estaba un poco nerviosa, poco a poco se fue relajando, la besé y poco a poco correspondió al beso, la comencé a desnudar, el esposo observaba excitado, cuando estuvo desnuda le besé el cuello, sus senos, el abdomen, pero no permitió que le besara la vagina.

De pronto él se paró de la silla, y comenzó a besarla, me dijo: quiero ver que la penetres, me puse un preservativo, él le abrió las piernas y me dispuse a penetrarla, él observaba todo al lado de ella, se la introduje lentamente y comencé a moverme mientras él la besaba, ella comenzó a disfrutarlo, poco a poco se fue relajando y se movía cada vez que yo entraba y salía, con las piernas en mis hombros hacía movimientos circulares. Así estuvimos un buen rato hasta que terminé, pero él quería ver más y me dijo que se lo hiciera de nuevo. Me coloqué otro preservativo, le dijo que ella se me subiera estando yo recostado, ya que a ella así le gustaba y lo disfruta más, estando así, ella arriba de mí se movía muy rico, y gemía un poco más fuerte que al principio, sentía su chuchita bien caliente y mojadita, hasta que llegó al orgasmo, estuvo un buen rato cabalgando hasta terminar otras dos veces más. Después me volví a poner encima de ella y seguí penetrándola. Ahora ella ya lo disfrutaba más, y él también ya que se estaba cumpliendo su fantasía. Terminé y descansamos un poco, entonces él, se le subió y la penetro, con muchas ganas, ya que nos dijo que estaba caliente por lo que estaba pasando. Mientras él se lo hacía ella me masturbaba. Cuando el terminó me dijo que si ya me había cansado, a lo que contesté que no, entonces dijo: dale más, y así lo hice.

Mientras se lo hacía ella me besó y me dijo que lo estaba disfrutando, que le encantaba la idea de tener dos miembros para ella sola. Así estuvimos mucho rato, nosotros haciéndolo y él observando todo. Ya casi al amanecer, nos dispusimos a retirarnos, quedando de volver a repetir la experiencia, cuando ellos volvierana Quito. Esto hace ya más de un año, y hasta la fecha no han venido, pero les llamo de vez en cuando para saber como están, me dicen que esperan venir pronto, y yo espero que así sea. Mientras tanto sigo buscando conocer más parejas que quieran también realizar sus fantasías, ya sea que ellos quieran ver a sus esposas en acción, o para darle placer ambos. Hay a quienes les gusta ver a sus esposas siendo penetradas por otros hombres o los dos al mismo tiempoo más aún exhibiéndose. Este nuevo estilo de vida esta en auge en Ecuador y en sus ciudades, disfruten con responsabilidad.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Sexo con un amigo del chat

Luis tiene 26 años es un jóven gentil, caballeroso, muy buen conversador y según mi mujer, ciertamente guapo, con él chateábamos desde hacía dos meses atrás, en una oportunidad lo llamamos e invitamos a salir, pero cuando recibió la llamada, que fue inesperada y a altas horas de la noche, se puso nervioso y no supo que responder, fue para nosostros como una desilusión.

Al ver esa reacción cortamos y pensamos que jamás volveríamos a verlo y mucho menos llamarlo, a Cristina le fascina los hombres morbosos así que a mi parecer, Luis no encajaba dentro de nuestro perfil, después comprobamos que no era cierto. El , muy atento y amable nos pidió disculpas y una nueva oportunidad, llegó a nuestra casa alrededor de las 11.00 de la noche y trajo consigo una botella grande de vino Concha y Toro, después de haber agotado la conversación sobre su vida y la nuestra la forma como ve el sexo, empezó lentamente acariciar a Cristina hasta llegar a sus partes húmedas donde se prendió del culito y la vagina por espacio de una hora, mi mujer encantada, creo que era su especialidad, recorrió cada centímetro de su cuerpo con su lengua, en forma golosa diría yo, cuando llegó al ano le introdujo toda la lengua como si esta fuera una verga, en ese momento Cristina tuvo un orgasmo, de tal forma que, ella gozó cuando le tocó su turno y le dio una buena mamada, con lamida de testículos incluida, Luis me confesó que hacia buen tiempo no tenia sexo así que descargó bien rápido, en esta oportunidad, solo me dedique a observar y tomar fotos, deseaba que calentara muy bien a mi mujer y la dejara rendida para darle la estocada final, pero esta vez también me equivoque Cristina terminó con él y siguió conmigo ya en la intimidad de nuestro.

Hasta estos días Luis sigue fecuentándonos una vez por semana y deja a mi esposa muy caliente y con mas ganas de seguir culeando, sea ha convertido en una perrita en celo cada vez que Luis nos visita, y además a mejorado nuestra relación ítima.

lunes, 12 de enero de 2009

Una extraña en el cine

Esta es una historias muy exitante como las muchas que hemos oido. Esta historia que sucedió hace algunos días y que en realidad me dejó perpleja por lo insólito. Espero que sirva para que nuestro morbo sea exaltado. La primera experiencia de una una mujer lesbiana. No se como quedará, pero trataré de ser lo más claro posible. Esto sucedió poco tiempo atrás, cuando una amiga tenía 16 años y cursaba por esa época de estudios en un colegio de niñas. Nada hacía presagiar que su yo interno le dijera que los gustos estaban dirigidos hacia personas de su mismo sexo. Tenía mis amigos, como toda niña de su edad, pero ninguno le atraía como para pensar que se enamoraría de alguno de ellos.

Varias de las amigas, tenían sus novios, pero a ella no le quitaba el sueño tenerlo. Esto, no sé si porque estaba demasiado ocupada en los estudios o simplemente no se había dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces se daba por salir a caminar otras veces se iba a casa y escuchaba música o bien se iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales. Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y se dió a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compró su entrada e ingresó. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que busó una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.

En la fila en que se encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que ella se encontraba. Se sentó un asiento más allá de donde ella estaba y puso unos paquetes entre la señora y ella. Después de un rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a su lado. Mi amiga no le dio importancia hasta que empezó a poner su brazo donde ella tenía apoyado. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el de mi amiga. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso dirigió su mirada y se sonrío.Ella estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo tenía que ubicarse al lado de mi amiga, si más allá tenía bastante espacio para sentarse. Con lo que estaba sucediendo, casi ni se estaba preocupando mucho de la trama de la película. Trató de prestarle atención a la película, cuando sentió que esta señora acercaba más su brazo al de ella. Mi amiga estaba a punto de pararse y cambiarse de lugar cuando sentió que una mano se acercaba a la rodilla. Me miró y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, se sentió cohibida. No sabía como reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no se podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a la rodilla y trató de alejarse hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó mas a mi amiga. Luego, mirándola, acercó su mano sin más y la colocó sobre la rodilla. Mi amiga titiritaba de temor. Suavemente empezó a subir la falda y tomó su rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de su muslo. Sentía una mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia la entrepierna. Ella estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir. Estaba temerosa, pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarla tan impunemente. La miró y le sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás y rodeó los hombros. Al tomarle por el hombro contrario a ella, hizo que se acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente la rodilla y empezó a subir la falda. Acariciaba suavemente su muslo y su mano llegaba ya a la entrepierna. Ella se estaba empezando a sentir excitada ante semejantes caricias. Su mano llegó finalmente a posarse sobre su vagina que ya estaba empezando a humedecerse, por encima del calzón. Empezó a acariciarla. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo. Ella solo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas sensaciones ricas lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de su interior. Sintió su mano acercarse a la entrada de su vagina. Revolvía la matita de pelitos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de su vagina. Abrió los labios vaginales y lógicamente se enteró de su humedad. Le miró y sonríó. Acercó su cara al oído y le dijo: "Acércate más acá, mi amor!". No sé si la tenía hipnotizada o que, pero le obedeció y se acercó hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente posesión de su vagina mojadita. Su dedo medio la acariciaba dulcemente la entrada de la vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de su conchita hacían que su dedo entrara con más suavidad. Ella se sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias la estaban haciendo cerrar los ojos y apretar los dientes para no exclamar ningún grito de placer. Su otra mano bajó de su hombro y se acercó hacia los botones de la blusa. Los desabrochó y acercó su mano a su seno izquierdo, sentía el pezón duro, excitado, paradito. El pecho estaba totalmente excitado, su corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba la cabeza hacia atrás y se sentía transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!" -le pidió esta extraña. Lo hizo y al instante esta mujer empezó a bajar los de mi amiga calzones, luego los sacó de sus piernas y quedó cubierta sin nada más que su falda. Abrió las piernas para que su mano acariciara más profundamente en su rica vagina. Ya sus dedos llegaban a su culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dió a entrar por allí. Sentió como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más, se hincó entre lass piernas y se dió a lamer la conchita mojada de mi amiga. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Recorría entre su vagina y su culito. Puso las piernas sobre sus hombros, lo que le dió mayor visión de su conchita y culito.-¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...-Mmmmmhhhhh... Estaba tan riiiicoooo...!- la lamia hasta adentro!- Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas allí en el cine.
Ella no se hacía de rogar y metía casi toda su lengua dentro de su conchita que estaba bien mojada. Chupaba los juguitos con sumo deleite. Se devoraba. -¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más... Más... Tómalo... Tómalo... Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte... Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm!- Estos gemidos son los más exitantes al escuchar.
Y quedó totalmente exhausta, con su conchita mojada totalmente excitada. Luego la extraña arregló su vestido, se arregló su cabello, se levantó y salió del cine. Mi amiga esperó unos instantes y salí también de allí para encontrarse con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado los calzones. Y tuvo que caminar por las calles sin nada que cubriera esa rica conchita que se mantenía aún mojadita.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Una cita con mi Psicóloga

Esta es una de las historias más inusuales en algunas partes del mundo, pero muy seguidas en lugares menos pensados.
El trabajo y mis actividades laborales me absorbían mi tiempo y cada vez olvidaba mi vida, todas las cosas me irritaban y mi carácter cada vez iba de mal en peor. Creo que necesitaba una buena psicóloga. A tiempo comenté este problema con mi hermano que sin dudarlo me recomendó a su amiga que es una ex compañera de universidad y que ahora es una profesional muy reconocida.
Sin dudarlo concreté una cita para obtener ayuda profesional, la dirección era en un lugar de aquellos lugares residenciales y lujosos.
Al llegar al consultorio me encontré con una mujer que digo mujer un mujerón, era una morena de color de ojos pardos, que media un metro ochenta, cabello color negro el cuerpo ni que hablar un cuerpo muy hermoso, sus facciones físicas muy delicaditas. Me miró y su voz tan sensual me dijo su nombre Yolanda.
Cuando la ví se me vino a la cabeza que mi novio quedaría impactado al verla ya que él me contaba que se moría por tener en la cama a una mujer así.
Se sentó detrás de su escritorio y me hizo sentar en un sofá típico de los psicoanalistas
La sesión duró casi más de 45 minutos y las típicas preguntas de mi vida entera. Y así pasó el tiempo que concretamos una nueva cita para la próxima semana.
Le comente a mi novio lo sucedido y la verdad era que toda su imagen la tenia archivada en mi mente con lujos de detalles, y cuando ya se aproximaba el día de la cita a cada momento la recordaba, sus piernas torneadas, su pecho, su falda en fin la recordaba con lujo de detalles. Me sentía extraña por recordarla a mi terapista pero a la final me gustaba recordarla a plenitud e imaginaba como estaría vestida para la próxima cita.
El día había llegado y ansiosa entré ahí estaba como una muñeca a la espera de ser admirada.
Estaba ya en la sesión detallándole uno de los sueños, cuando sentí que lentamente Yolanda se levantaba de su lugar y se acercaba al diván, sin dejar de hacerme preguntas sobre lo que había soñado ni de darme pautas el sueño. Estaba tan compenetrada en esta tarea que casi no me di cuenta de que Yolanda se había parado en la cabecera del diván hasta que sus manos se apoyaron sobre mis hombros, suave, pero firmemente, presionando un poco y comenzando a acariciarlos en círculos. Nunca dejé vislumbrar la sorpresa que esos masajes me causaban, sencillamente seguí narrando mi sueño. De los hombros, las manos de Yolanda siguieron su camino por mi cuello y rodearon el borde de mi camisa hasta llegar al primer botón que estaba prendido. Mi respiración se había acelerado y que no era el único signo de la excitación que se estaba apoderando de mí. Por encima de mi camisa, mis pezones, endurecidos por el calor que esas manos me estaban dando y mis piernas estaban comenzando a separarse lentamente. La boca de Yolanda se había acercado a mis oídos y se detenía en cada uno para que yo pudiera sentir allí su aliento caliente y sus palabras suaves: "Relájate y sigue, esto es solo el principio, la única manera que tienes que recordar ese sueño por completo, es reviviendo el goce que te produjo. Siempre ubicada a mis espaldas, sus manos lograron desabrochar la blusa y meterse entre mi sostén y mis pechos, lo que me ocasionó un gemido involuntario al sentir sus frías manos sobre ellos. Los envolvió delicadamente con sus dedos, los presionó y se dedicó a pellizcar levemente mis pezones para después pasarle sus largas uñas alrededor y dejarlos duros como rocas. Sin poder soportar más esas caricias teniéndola lejos, la tomé de las muñecas y la coloqué frente a mí, quería ver sus ojos, quería que viera los míos, quería que viera mi boca mojada, mis ojos llenos de deseo. Se sentó al borde del diván y acercó su boca a la mía y comenzó una fiesta de besos. Su lengua y la mía se encontraron duras, calientes, movedizas; La suya recorrió cada parte de mi boca, mi paladar, mis dientes, las paredes internas de mis mejillas y la mía se dedicó a sus labios, a mojárselos incesantemente, a lamerle los lóbulos de las orejas, a buscar la suya nuevamente para establecer esa batalla tan deliciosa que teníamos.Sus manos nunca dejaron mis pechos, siguieron pellizcando y estirando mis pezones hasta que con las mías le ubiqué su boca en ellos. Yolanda lamió mis pechos con esa lengua maravillosa, los dejó mojadísimos con su exquisita saliva y se dedicó a mordisquear mis pezones, que no podían más, que no albergaban más dureza que la ya acumulada. Al mismo tiempo que su boca descendía por mi cuerpo, sus manos iban quitándome la ropa en forma precisa, sacando la camisa fuera de mis pantalones e intentando desabrocharlos con premura. Le dije con voz suave y excitante: No, por favor, le pedí con la voz entrecortada acaríciame por sobre la tela, quiero sentir como tus manos me acarician mi vulva, como me calientas a través de la ropa, como me voy mojando despacio. Y así lo hizo, abrí mis piernas para que trabajara con más comodidad y comenzó a acariciarme por sobre la entrepierna de mis pantalones. Su palma abierta subía y bajaba por toda la extensión de mi vulva, presionaba despacito justo en la unión de los labios de mi vagina y simulaba meterme un dedo, rozando así el centro de mi vagina, dejándome casi desmayada, mientras seguíamos besándonos. Subió su mano y la metió entre mi tanguita y llegó a mi vagina. Uuuummmm, me encanta que la tengas afeitadita, se siente deliciosa... Quieres más caricias o me dejas meterte los deditos?? Me dijo ella. Esas palabras bastaron para que yo misma me sacara los pantalones, me bajara la tanguita que llevaba puesta y me quedara desnuda frente a ella. Una de mis piernas quedó sobre el diván mientras que la otra quedó colgando, con mi pie izquierdo apoyado sobre el piso. Yolanda se arrodilló frente a mis piernas abiertas y sus manos se dedicaron a mi conchita, dejándome a mí transportada a otro mundo. Estas tan mojada, repetía sin poder creerlo -Nunca ví una conchita tan mojada, tan rica como la tuya, tan cremosa. -Verdad? Quiero que me metas los dedos, los mojes y desparrames mi flujo entre los labios de mi concha. -Así te gusta, preciosa?- me preguntó mientras me metía dos dedos a fondo, les daba media vuelta dentro de mí y los sacaba empapados, para después lubricarme los labios mayores y menores de la vagina. -Más, dame más, dame tu lengua, chúpame, chúpame despacito-. Y la lengua de Yolanda se dedicó a lamerme, a recoger mi flujo desde mi interior para repartirlo, de adelante hacia atrás, hasta llegar al agujero de mi culito que ya se ponía mojadito de la excitación. Quiero comerte entera... Que rica estas. Me encanta tu flujo, Ummmmmm. De pronto sentí que un dedo de Yolanda se me metía en mi concha, pero al mismo tiempo otro en el agujerito de mi culito y presionaban en el medio, como queriendo juntar las paredes de ambos lados en el centro, haciéndome dar un respingo de placer, elevando mis caderas hacia sus dedos. Estaba sintiendo como lenguas de fuego que me atravesaban y era conciente de mis gemidos. -Quiero que gimas, quiero saber cuanto estas gozando... Dime cuanto gozas... Dímelo-, -Seguí, seguí... -, -Dime que quieres que te haga... Muérdeme el clítoris... Pásame la lengua. La lengua de Yolanda comenzó a lamerlo primero en círculos, llenándolo de flujo, para después subir y bajar endureciéndolo. Cuando estaba duro y salido, lo tomó entre sus dedos y lo estiró, lo pellizcó para después morderlo delicadamente. -Dame vuelta... Dame vuelta -, le pedí casi desesperada. -Te gusta, verdad? Te encantan estas cosas? Pídeme más, ruégame. Más, no me dejes, dame más, hazme lo que quieras-. Y me dio vuelta, me lamió el culo sin descanso, sentía que estaba llena de mi propio flujo por todos lados, el consultorio estaba inundado de olor a sexo y ella seguía metiéndome un dedo en el agujero caliente del culito mientras que la otra mano no dejaba de arrastrarse a lo largo de mi concha. -No doy más... No puedo más... Méteme los dedos en la concha, métemelos -, le pedí ansiosa de poder llegar al orgasmo con sus dedos dentro de mí. -Así?-, me preguntaba mientras metía y sacaba dos dedos de mi concha -Esto es lo que quieres?, Ummmm, si si gemía yo, más, más. Y sin control, metió y sacó esos dedos gloriosos de mi concha hasta que mis caderas se elevaron sobre su cara, quedé apoyada en mis puntas de pie y estallé en un orgasmo pocas veces sentido.
Era una de las experiencias más ricas que he pasado en mi vida y de las que me gustaría volver a repetir. Ella me miró y con una sonrisa me dijo la sesión terminó nuestra próxima cita es el viernes de la otra semana, y aún estoy más ansiosa que nunca para que pasen los días para mi cita.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Mi profesora de idiomas

En el primer semestre, faltando cerca de dos meses para culminar, empecé a llevarme mejor con los maestros, especialmente con la profesora idiomas, ella tenía como 35 años, divorciada y de buen cuerpo. Su figura hacia ver con facilidad unos senos enormes y su contextura mediana, pero al final era muy sexy por su forma de vestir con pantalones ceñidos a su figura, o sus faldas muy apegadas a sus caderas. Recuerdo que un día en clases, mi profesora trajo una blusa pegadita con un escote muy evidente que las miradas de todos se dirigían directamente a sus hermosos senos. Cuando estábamos en clases todos le quedaban viendo, en mi mente fantaseaba y me imaginaba que si con blusa se ve así de divina como será al vestir con un terno de baño o tanguita. En una ocasión por costumbre después de dictar clases conversaba con las chicas compañeras mías y por lo regular los hombres salíamos, pero este día fue diferente por hacer mis tareas me quede, ella se sentó sobre el escritorio y como estaba con una falda no muy corta, yo sentado casi frente al escritorio no me percate de que al sentarse sus piernas estaba abiertas y se podía notar todas sus partes íntimas, un ruido ajeno me hizo levantar la cabeza y fijarme en aquel espectáculo y que tal vez no se vulva a repetir.
Mi mirada era fija como embobado, sudaba de la emoción de verla así y como es fijo mi excitación era cada vez mas caliente. Miraba con mucho disimulo casi no la veía su rostro sino sus partes íntimas llevaba puesta una tanguita de color blanco y casi notaba que era de encaje transparente, creo además que la llevaba depilada su vagina. De repente entre miradas disimuladas, noté que ella me había estado viendo y la mire a los ojos yo sonrojado y nervioso y ella no sé desde hace que tiempo se había dado cuenta que la estaba mirando sus partes íntimas, me miró con una sonrisa. Cada vez que la veía me moría de la vergüenza. Los días avanzaban y pensé que ya se le había olvidado aquel momento.

Cuando ya era días de exámenes estuvimos todos y creí que había estudiado pero las preguntas me evidenciaron que no lo había hecho lo suficiente, trate de copiar las respuestas, me alcanzó a ver, y me cambió al último, ya todos salían terminando sus exámenes y a mi me faltaba mucho. El tiempo ya pasó y ella me retiro el examen y le pedí que me ayude, y su respuesta fue “te acuerdas cuando me viste sobre el escritorio?” y le respondí que no (como no voy a recordar aquel momento). Al salir me dijo que vaya a su oficina para hablar sobre el examen y que ahí me va a estar esperando.

Fui a su oficina y me dijo que si quería remediar lo del examen y le dije que si, entonces me metió la mano por dentro del pantalón y me empezó a frotar el pene, yo me quedé traumatizado y me dijo que le quitara la blusa, se la quité y traía sostén de los que se abrochan por delante y al intentar desabrocharlo se alejó y se acostó sobre el escritorio con las piernas abiertas y haciéndose la falda para atrás yo me fui sobre ella... Me dijo que le chupara la vagina, y fui entre su falda y le quité la tanguita, traía un liguero y se veía excitante, después de un rato se levantó del escritorio y se quitó la falda, me quitó el pantalón y me quedé en calzones entonces se agachó y me agarró el pene lo tenía totalmente paradito, lo sacó del boxer y lo empezó a chupar. Al rato se acostó en el suelo y cuando la iba a penetrar me dijo: espera, y se agarró los grandes senos y me dijo ponme aquí tu miembro paradito le puse en medio de sus senos ricos como traía el sostén puesto me hacía presión y se sentía increíble. No lo podía creer me estaba cogiendo a mi maestra y por los senos, era tanta la excitación que no me aguanté y cuando me iba a venir se abrió el sostén, me agarró el pene y eyaculé en los senos y unos chorros de semen le cayeron en la cara, se limpió con la mano y luego se la chupó, me agarró el pene y se lo metió en la boca, quería más y me estaba mamando. Cuando acabó se untó el semen en los senos, se volteó, se agachó y me dijo que se lo metiera y se lo metí por la vagina, al estar lubricado se lo saqué y se lo metí por atrás fue una sensación indescriptible. Ella empezó a gemir y después de un rato se lo metí otra vez en la vagina, después de un rato nos vinimos juntos y todo acabó, se puso el sostén sin limpiarse el semen, se puso la minifalda sin calzón su tanguita me lo puso en mi mochila, cuando ya se iba y yo me estaba vistiendo se regresó y me chupó mi pene unas cuantas veces más. Un momento caliente e inolvidable. Al ir a ver mis notas me di cuenta de que me había reprobado y me fui a un examen extra, pero al final valió la pena, cuando fui a dar aquel examen había enviado a su asistente era una señora nada agradable pero para esta vez me percate de estudiar toda la materia. Al final no sé si el próximo semestre nos tocará con la misma profesora, pero me queda la intriga de que pasará cuando nos veamos en los pasillos de la Universidad.

viernes, 22 de febrero de 2008

El sexo como remedio natural

Un buen psicólogo de la universidad del Reino Unido, ha mencionado que mantener relaciones sexuales con penetración antes de una actividad estresante ayuda a mantener la calma, según ha explicado en la revista New Scientist.
Brody comparó el impacto de diferentes actividades sexuales sobre la tensión sanguínea cuando la persona experimenta más tarde un episodio de estrés agudo, en un estudio de dos semanas, con 24 mujeres y 22 hombres. Los participantes anotaron la frecuencia de sus coitos, masturbaciones o actividades sexuales sin penetración, y se sometieron a situaciones estresantes, como hablar en público y hacer cálculos aritméticos en voz alta.
Aquellos que habían mantenido con asiduidad relaciones “completas” estaban menos estresados, y su presión sanguínea volvía a la normalidad más rápidamente que la de aquellos que solo se habían masturbado o practicado sexo sin penetración. Quienes mantuvieron la abstinencia sexual tuvieron una reacción más elevada al estrés, reflejada en su presión sanguínea.
“Estos efectos no se pueden atribuir simplemente al alivio a corto plazo provocado por el orgasmo, ya que perduran durante una semana”, ha explicado Brody, quien cree que la liberación entre los amantes de la denominada hormona “afectiva de pareja” ú oxitocina, la que puede ser responsable del efecto calmante.
Para el psicoterapeuta transpersonal José María Doria “desarrollar actividades placenteras como el sexo es saludable, porque ayudan a generar endorfinas: unas sustancias que segrega nuestro cerebro, aumentan nuestro bienestar y son una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración”.
“Cuando una persona practica actividades que le dan placer, su organismo segrega estos compuestos hormonales que no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, degeneración celular e infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor”, señala.
Para muchos sexólogos y terapeutas, es importante amar “con los cinco sentidos”, ya que la sensualidad es mucho más rica y excitante si se la despierta y percibe no sólo con la vista y el tacto sino con el olfato, el oído y el paladar, haciendo vibrar cada uno de los terminales nerviosos de todo el cuerpo.
Los expertos proponen poner todo el potencial de los órganos sensoriales al servicio del acto amoroso. Por algo el Tantra, milenario arte oriental de las artes y energías amatorias, incluye entres sus preceptos un “ritual de los cinco sentidos”.
Cada sentido cumple una función diferente y capta diferentes estímulos, pero todos pueden aprovecharse para dar y recibir placer. Una cena afrodisíaca, música sensual, un hielo sobre la piel, un perfume que te identifique o una voz seductora. Aprovecha este deseable arte y disfruta mientras mejoras tu salud.

martes, 12 de febrero de 2008

El sexo como remedio natural

En nuestros días las relaciones sexuales son la mejor medicina, ya que el cuerpo segrega hormonas relajantes y revitalizadoras durante el acto sexual, así lo manifiesta un estudio realizado en la Universidad escocesa de Paisley. Los secretos para aprovechar al máximo esta “psicoterapia natural”.Hacer el amor no sólo ayuda a afrontar las situaciones que provocan tensión nerviosa, sino que además fomenta que el organismo segregue unas hormonas relajantes y revitalizadoras. El secreto para aprovechar al máximo los beneficios de esta placentera “psicoterapia natural” consiste en disfrutarla de manera consciente, completa y con todos los sentidos.Millones de personas en todo el mundo viven estresadas, esto, en la actualidad, es algo completamente normal y puede acarrearles, a largo plazo, alteraciones en su salud física, mental y emocional. Continuará...

jueves, 7 de febrero de 2008

Las latinas son más calientes para el sexo

Se dice que las latinas necesitan más sexo que las mujeres europeas. Esto es según un estudio realizado por una revista especializada en temas de sexualidad. Estos estudios revelan que las mujeres venezolanas, mexicanas y brasileñas son las más “calientes” que la media de las mujeres de Europa
En este estudio realizado, casi un 78% del total de las mujeres encuestadas en las doce naciones escogidas respondió de manera afirmativa a la pregunta de si el sexo es importante en sus vidas, las mujeres de México, Brasil y Venezuela lo consideraron también importante, frente al 25% de promedio de mujeres que dieron esa respuesta en los otros nueve países: Francia, Alemania, Italia, Polonia, España.
De este estudio se desprende también que el 40% de las venezolanas consideran la espontaneidad en el sexo como esencial.
Por otra parte, el porcentaje de las mujeres de México, Brasil y Venezuela quieren sentir mayor placer sexual, del 12%, es superior al de las europeas, con un 8%, según el estudio.
Este trabajo realizado por Bayer estuvo a cargo del presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS).
Además, se concluyo que las latinoamericanas son más abiertas que las europeas en materia sexual. Y que a las latinas les parece importante la vida sexual, sin embargo, por su cultura, cuando tratan de hacerlo público, no tienen el mismo nivel de apertura, un fenómeno completamente opuesto a las mujeres europeas.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Los besos en el sexo

Es posible que haya besos sin sexo, y de igual forma el sexo sin los besos no se siente igual. Nadie nace con la mínima idea de como tener sexo, por tanto, el aprender a besar es una labor aunque agradable, requiere de saber como hacerlo bien.
Es importante saber como besar y disfrutar del arte de besar con nuestra pareja y más aun en la cama al instante de tener sexo.

Es evidente que nuestros labios son muy sensibles ante cualquier estímulo, por tanto, la sensación agradable de tocar los labios de nuestra pareja o de la persona que nos atrae con nuestros labios es una sensación rica. El contacto con otros labios que se denominan besos puede tener algunas connotaciones.
Estas connotaciones dependen del lugar y de cómo se dé un beso, la excitación tanto para el hombre como para la mujer es igual, y mucho más si son en la cama a la hora de tener sexo.

El beso en la cama debe ser lleno de pasión, deseo, excitación que nos motive a experimentar sensaciones mágicas e intencionadas para hacer el amor. Sobre la cama los besos no solamente deben ser por regla general en los labios sino en diferentes partes del cuerpo de nuestra pareja, el experimentar lugares no comunes de nuestro cuerpo es la mejor forma de vivir un rico beso.

Para el preámbulo del sexo los besos son la antesala de una buena relación donde el placer del goce y de las sensaciones eróticas entran en juego al contacto de los labios y de las lenguas que se enredan entre si para buscar más placer en la cama.

Los besos en nuestras partes erógenas son muy apreciados por las personas que gustan disfrutar de recorrer el cuerpo y descubrir de las nuevas sensaciones. En el caso de los hombres los besos pueden ser en los muslos internos para llegar a su pene, y sentir como se pone erecto cerca de su boca, muchas mujeres disfrutan de esta sensación dentro de su boca, no olvide que la lengua juega un papel importante para dar placer a la hora del sexo. Hay hombres que disfrutan de sentir besos y lengua por el pecho espalda y cuello.

En el caso de las mujeres las sensaciones de los besos les son muy excitantes sentirlos, y al igual que los hombres hay lugres que el goce es excitante, los senos, pezones son partes sensibles y a la hora de pasar la lengua se derriten.
El recorrido de los besos y lengua por su vientre para llegar a su parte húmeda, gusta mucho, el jugueteo con la lengua y besos por sus muslos caderas, y ya en el hecho mismo de la excitación se termina en el clítoris, que seguramente ya debe estar muy sensible para los besos con lengua.

Haga la prueba de besos con su pareja como un preámbulo antes de la penetración y dé se un tiempo para disfrutar de los besos en la cama.

martes, 5 de febrero de 2008

Técnicas para seducir

Para un movimiento más sugerente aún, entremezclen sus brazos y dense de comer el uno al otro, o toma un sólo tenedor y un postre y dense bocados mutuamente.
Sin importar cómo lo hagas, el darse de comer el uno al otro puede agregarle sensualidad a tu comida lo cual puede terminar en el dormitorio.
El estar ausente puede hacer que el corazón se ponga algo más tierno, pero la abstinencia puede hacer enloquecer a alguien. No me estoy refiriendo a tomar duchas frías y contenerse indefinidamente - ¡ello podría complicar tu vida sexual!
Lo que queremos decir es que provoques a tu pareja de manera seductora a lo largo del día y luego finalmente que tu pareja te posea al final del día. Puedes calentar las cosas hasta el punto de ebullición.
Esta técnica en particular te llevará algo de planificación de tu parte, pero puede meterlos a ambos en un frenético estado mental, al pensar que el sexo que vendrá a continuación es sin dudas uno del más apasionado que han tenido.
Para ayudarte a establecer el estado de ánimo propicio, utiliza las técnicas de coqueteo abordadas en la sección anterior para ayudarte a proponer lo que vendrá llegado el final del día.
No necesitas esperar hasta que tu cita aparezca en tu casa para empezar a seducirla; la seducción puede iniciarse mucho antes de que la cita de hecho comience.
La tarde anterior a tu noche de pasión, adelántate y llama para dejar un mensaje sexy con una voz suave y lenta en el correo de voz de su trabajo; envíales un correo electrónico sexy; o, si intentas seducirlo nuevamente, déjale una pequeña nota caliente en su portafolio o en su agenda describiendo lo que le espera para la noche.
La anticipación hará que su corazón lata fuertemente durante todo el día de manera tal que para la hora que tu cita llegue a la puerta de tu casa, él o ella ya estará muy excitado e inquieto como para pensar en otra cosa.
Si bien el ser modesto y hacer insinuaciones es una excelente forma de diseñar un escenario sexy, el ser directo puede ser igual de efectivo. Mirar fijo a alguien y decirle a esa persona exactamente lo que quisieras hacerle es un mecanismo de excitación increíble.
Hablar de manera sexy puede ser estupendo si puedes hacerlo, y si sabes que ello excita a tu pareja. Deberías encontrar un momento en que casualmente le preguntes si eso es algo que le gusta. ¡Si es así, empieza a hablar!
Si no sabes qué decir cuando intentas hablar sexy, aquí tienes algunas sugerencias:
Haz una lista de todos los apelativos que puedas pensar sobre las partes del cuerpo y actos sexuales. Después elige las palabras que serían las más sexys para tu pareja. Practica diciéndolas, y recuérdalas para cuando quieras usarlas más tarde.
Lee la sección de cartas de las revistas eróticas, o llama a las líneas de sexo y escucha las descripciones sexuales. Ello te dará ideas de ciertos escenarios, así como también sobre cómo usar todas aquellas palabras sexy.
Planea ya sea describirle a tu pareja una fantasía sexual que tengas, o volverle a contar una experiencia que los dos ya han tenido. Esto significa que puedes empezar tu conversación con: “¿Recuerdas lo bien que se sintió el domingo pasado cuando hicimos el amor toda la mañana?”
Después entra más en detalle, usando palabras sexy para describirlo. O podrías empezar con: “Me he estado haciendo los ratones con hacerte el amor. Esto es exactamente lo que me encantaría hacerte” ¡Luego da los detalles!

viernes, 1 de febrero de 2008

El Sexo Tántrico

Hoy en día es muy importante saber sobre lo que significa practicar el sexo tántrico, este nueva modalidad de sexo comprende olvidarse del sexo convencional. Olvide todas las pautas y conductas que han estado practicando durante años y abran su mente.Si usted ha practicado yoga o disciplina de relajación oriental todo les resultara mucho más familiar. Y si no, deben partir de que en el sexo tántrico todo se basa en encuentros largos y relajados, sin prisas. Se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado.
Dentro de esta práctica habla de conceptos como el controlar la eyaculación, y la calidad de la eyaculación, y menos cantidad para acumular energía sexual. Cómo lograrlo. Sigan estos pasos:* Nuestra habitación y en especial nuestra cama son como el templo del amor.Las velas encendidas de color blancas y perfumadas, flores frescas, aceites para masajear a su pareja, música relajante, se recomiendan apagar cualquier aparato que pueda provocar ruido e interrumpir con este ritual amoroso. Poner al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso. Si puede saque todo lo que este en la cama que lo pueda estorbar (cojines, edredones, sábanas).
* Procure mantener el ritmo de la respiración. El mantener la respiración es primordial en el sexo tántrico. Colóquese frente a frente con su pareja, y comiencen a respirar pausadamente. Cuando la mujer exhala, el hombre inhala. La idea es que respiren el aire del otro. Los ojos mantengamos cerrados y empiecen a dejar su mente limpia de pensamientos.
* Caricias y masajes. El masajear a su pareja lentamente y explore todo su cuerpo excepto los genitales. Hagan movimientos circulares y busquen el placer de hacer el masaje. Después de quince minutos hagan un descanso y vuelvan a empezar.
* Besos. Recostados en la cama mírense a los ojos y bésense sin tocarse. No olviden mantener la respiración.
* Compenetrarse cada vez más. Besen la piel de su pareja, poco a poco. Recuéstense en la cama y tóquense lentamente. Ya pueden empezar a acariciar los genitales del otro, pero muy lenta y suavemente. Ella debe recorrer toda la longitud del pene y él acariciar el clítoris con suavidad.
* La Penetración. En el sexo tántrico la penetración es un paso más. No algo esencial, ni un fin. En la primera etapa la penetración debe ser estática. El pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente. Después los dos se empezarán a mover autónomamente. Sólo tienen que dejarse llevar. Esta parte puede durar como 30 minutos.
* El Orgasmo. Si la erección es muy fuerte y se acerca la eyaculación, el hombre debe volver a los ejercicios de respiración y a las caricias suaves. Si aún así la erección sigue, pueden hacer presión en la zona del perineo. Cuando se sientan preparados déjense llevar y adéntrense en el orgasmo más largo de sus vidas. ¡¡suerte!!!.

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