miércoles, 6 de enero de 2010
Mi nueva vecina me da un buena bienvenida
Me dió la bienvenida al barrio por lo que yo respondì su cortesía con un pase adelante. Hablamos de todo un poco mientras yo preparaba cafè. En un canal de t.v. estaban dando una pelìcula xxx por lo que yo me disculpè.
Ella me dijo que la dejara porque ella nunca habìa visto nada. Así fuè, la dejè y eso me exitó mucho. La mujer me pidiò permiso para entrar al baño a lo que yo le dije entre bromas: si te vas a masturbar puedes hacerlo en la sala y sonreì.
Ella me volviò a ver y sonrio tambièn a la vez que tocaba sus pechos y abria sus piernas. Me inmutè y no sabìa que hacer pero me exitó tanto que yo le dije que tambièn lo harìa. Asì que las dos nos masturbamos frente la pelìcula. Estabamos tan exitadas que yo me acerquè y toquè sus pechos, lamiendo y mamando sus pezones. Sus pechos eran grandes y frondosos. Ella gemía sin control y yo acomodè sus piernas y abrí con mis dos manos su jugoza y rica vagina.
Mi lengua la pasaba lamiéndola despacio y en forma circular su clítoris que estaba caliente y humedo. Luego pasè mi lengua por toda su vagina subsionando sus labios vaginales. Vì sus jugos mientras penetraba mi lengua en su vagina y prendida en su clítoris. Se levantó y me acostó a mi en una mesa y me diò una generosa lamida. Sentí su lengua en mi chuchita mientras yo me tocaba mis pezones y los pellizcaba.
Pegamos nuestros clítoris y pezones movièndonos muy dulcemente hasta llegar al orgasmo las dos juntas. Hasta el momento nos vemos y la pasamos rico por las noches unas dos veces por semana, o cada vez que su novio no se encuentra.
viernes, 26 de junio de 2009
Una visita caliente
Edisson me contactó ya que la empresa para la que trabaja en Estados Unidos lo enviaría a Quito un par de días y estaba en busqueda de una guia experimentada que no solo le mostrara los atractivos de esta hermosa ciudad sino también la calidez de sus habitantes.
Me invitó a su departamento en una barrio muy importante de la ciudad y, les puedo asegurar que todo el camino de mi oficina a su departamento, mi conchita se estaba humedeciendo en anticipación… sabía que ibamos a hacer travesuras calientes, habia sido algo que ambos externamos después de ver nuestras respectivas fotografías… sin embargo, la química puede ser traicionera en ciertos momentos. Llegué a su departamento, me abrió la puerta. Edisson mide 1.85, tiene una espalda ancha y musculosa, es rubio, de labios delgados y ojos expresivos; estaba vestido con unos pantalones casuales color negro y una camisa de cuello alto color gris acero, que acentuaban el color de sus ojos. Me besó en los labios y me invitó a pasar.
Nos sentamos en la sala y me sirvió una cerveza heladita. Me miraba mientras hablabamos seguro que me desvistió con su mirada con el paso de los minutos; me acerqué a la mesita de centro a dejar mi vaso y en ese momento se lanzó sobre mi, empezó a besarme apasionadamente, una de sus manos luchaba con los botones de mi vestido y la otra subia por mis muslos con un deseo tan ardiente como hace mucho no lo sentía. Yo acerqué mi mano a su cinturón y logré desabrochárselo, abri sus pantalones y sentí su delicioso pene… mmmm solo de recordarla se me hace agua la boca… mide aproximadamente 21 centimentros y es ancha.
Logré incorporarme un poco y le pedí que se sentara, me coloqué sobre sus piernas y él sacó mis senos de mi sujetador, devorándolos de una forma deliciosa, me pasaba la lengua alrededor de los pezones y después se los metía a la boca y los succionaba ferozmente, como si de ello dependiera su vida. En ese momento me dijo que tenía la fantasía de que una mujer se fingiese su madre y lo sedujera… yo estaba tan caliente que acepté y empecé a llamarlo “mi pequeño”, “mi niño”, “mi hijo favorito”, el me llamaba”mami” “mamita” y me pedía que le explicara lo que le estaba haciendo y por qué estaba tan caliente… como su mami, le ordené que se levantara, que me dejara el asiento a mi, que se arrodillara sobre el sofá, con sus rodillas a un lado de mis piernas y me diera su verga para mamarsela… lo mame con dulzura y suavidad, mientras masajeaba sus testiculos y seguia con mi dedo índice el camino de sus bolas a su culito, mi dedo completamente ensalivado, se volvía loco, me decía “mami, soy todo tuyo”.
Después empecé a chuparlo con mucha más ansia, este hombre me tenía loca, todo él estaba delicioso. Me masajeaba las tetas y me apretaba y jalaba los pezones, era una sensación deliciosa, mi chuchita estaba empapada y tuve mi primer orgasmo mamandosela a mi hijito… en ese momento él sintió venirse también y como su mami, le ordené que me diera toda su leche en la boca, su exitación llegó más allá y mientras apretaba mis tetas con una fuerza impresionante empece a sentir chorros de su leche caliente en mi boca, me la tomé toda y después lo acosté en la cama y lo lami todo hasta que quedó totalmente limpio.
Ahora me tocaba a mi… me senté en su cara y le dije: “mami quiere que te comas su chuchita hasta que tu verga este grande de nuevo y me la metas”, “si mamita lo que tu digas” me contestó. En ese momento, sacó su deliciosa lengua y empezó a estimular mi clitoris, que aumentó su tamaño al doble en cuestión de minutos… insertó un dedo en mi chucha y otro en mi culo, mientras me lamía furiosamente, empecé a sentir mi orgasmo y le dije: “a mami le gusta lo que haces hijito, no pares, hazlo más rápido, más”, “si mami, si mami lo que tu digas”… en ese momento, mmmmm, fue increible, empecé a sacudirme como nunca antes me había pasado, mi climax era superior a cualquier otro, senti como mis jugos salian a raudales y el se los bebia todos a grandes lenguetazos, quedé como desmayada, pero seguía sintiendo las contracciones del orgasmo y fue en ese momento en el que me dijo “te la meto mamita, ahorita mismo te la meto”, la entrada de su verga fue suprema, tuve otro orgasmo solo de sentirla dentro, toda ella, delicioso, me subió las piernas a sus hombros y se sostuvo de mis tetas mientras arremetía contra mi chuchita diciéndome que era la mami más rica del mundo y que me amaba, cuando él explotó dentro de mi, yo ya había terminado dos veces más… fue increible.
Nos metimos a bañar juntos y, como su mami, lo lave completito y él a mi, nos exitamos de nuevo y empezamos a masturbarnos mutuamente, hasta que le pedi que me cogiera por el culo. En ese momento me recargó contra la pared del cuarto de la regadera, escupió en su verga y en su mano, me metió dos dedos y luego tres para abrirme bien, me lubricó con los propios jugos de mi chuchita y me metió esa inmensa verga en en culo, yo sentía que iba del cielo al infierno cada vez que la metía y la sacaba. Al mismo tiempo, yo me estimulaba el clitoris y él se agarraba de mis anchas caderas para cogerme bien y fuerte por el culo. Sentí que se venía y le tomé una de sus manos y meti tres de sus dedos en mi chuchita, nos venimos delicioso y al mismo tiempo. Nos quedamos bajo el agua un buen rato más, abrazados y besándonos. El regresó a su país al día siguiente y no lo he vuelto a ver; sin embargo, me escribió diciéndome que vendrá a Quito en diciembre y que quiere ver a su mami, no aguanto ya las ganas de volverlo a sentir, fue delicioso.
Tan solo recordarlo me pongo caliente y se me humedece mi chuchita
miércoles, 25 de febrero de 2009
Un encuentro inusual en un hotel de Ecuador
Te puedo hacer compañía?” Ella atinó a taparse sus pechos, pero él la frenó diciendo “Cada uno tiene derecho a disfrutar del sol como quiera, no te inhibas ante mi”. Esa frase alcanzó para convencerla de que siguiera con el topless. A los pocos minutos ella (que se mostró muy complacida de la compañía del extraño) giró para tomar sol (dejando ver una tanga que lucía muy sexy) y le pidió a él que le pasara crema por la espalda. Obviamente él accedió al pedido y comenzó a esparcirle crema por la espalda muy suevamente, casi como un masaje.
Ella sentía sus manos y también sentía como su respiración era cada vez más intensa y su cuerpo comenzaba a calentarse por algo más que el sol. Al notar la excitación de ella, él se atrevió a pasarle bronceador por sus apetitosas nalgas y sus fornidas piernas, gesto que ella agradeció comenzando a mojar sutilmente su tanguita. Es así como ella no dudó en girar nuevamente para que él le pasara más crema, en este caso por las piernas, pero de frente. Fue en ese momento, cuando ella levantó la vista, y miró que debajo del short de aque hombre asomaba un grueso pene de esos que no acostumbraba a ver seguido. Sin embargo esperó que él termine de esparcir el bronceador por todo su cuerpo (especialmente por sus pechos) para invitarlo a que se desnudara y que estuviesen en igualdad de condiciones ante el sol.
El aquel hombre se quitó el short y, boca a arriba, comenzó a disfutar del sol natural. Fue ahí cuando ella, sin necesitar de la excusa del broceador, acercó lentamente su boca hacia su pecho, fue bajando poco a poco hasta encontrar con su lengua la punta de su pene, pocas tenían la habilidad de ella para levantar el pene y chuparlo sin la ayuda de sus manos, sólo con la lengua y la boca hizo que él emita unos gritos de placer desgarradores. El pensó que la mejor manera de devolverle el placer que le brindó ella era “pagarle con la misma moneda” y asi fue que la sentó en la orilla de la piscina, le pidió que se sacara la tanguita y él dentro de la piscina comenzó a jugar con su clítoris con la lengua. Le lamió lentamente los labios vaginales, luego introdujo su lengua hasta hacerla mojar mucho y ahí se comió a su concha con un placer que, a juzgar por la excitación de ella, fue mutuo.
Cuando la excitación era indominable, él la invitó a bajar a la piscina para introducir su miembro en su dilatado sexo, rítmicamente se dieron placer uno al otro rozandose con sus genitales en el agua y sus manos por todo el cuerpo. Antes de llegar al punto máximo de excitación, ambos, con la mirada, decidieron subir al borde de la piscina donde él esperaría boca arriba que ella se introduzca su miembro y lo coja hasta llegar al extasis total. Mientras él chupaba sus pechos y se excitaba más al ver entrar y salir a la concha de su socia cada vez más rápido hasta que ambos sintieron una explosión de placer que los inmovilizó primero y los hizo gemir al unísono luego. El final de la historia es un tierno y largo beso apasionado. Ambos se prometiron repetirlo quizás en un lecho más cómodo o en un lugar más extraño, sólo esperar gozar tanto o más que esta vez.
Hasta en cada cambio de estación se encuentran en aquel hotel y disfrutan en los lugares más discretos y en las habitaciones que son frente al mar.
jueves, 15 de enero de 2009
Mi vecina recién llegada
Estaba tan absorta que ni siquiera me acordé de dar la vuelta para broncear la espalda. Era la primera vez que tomaba el sol este año y tenía los pechos bastante sensibles. Llegué a pensar que se me habían quemado los pezones. Se lo comenté a Edd y contestó que un buen masaje podría ser el remedio ideal. Salió de la piscina con el Pene completamente tieso y antes de que me tocara empecé a gemir de gusto. Por suerte, el jardín de nuestra casa está bastante aislado y tenemos intimidad en casos de emergencia sexual.
Me lamió los dedos de los pies y me provocó escalofríos. No tardé en pedirle que me diera su pene. El pene de mi marido siempre me ha puesto muy caliente. Lo tiene un poco largo, pero sí gordo, como un pequeño puño. Me complació colocando una pierna a la altura de mi cara, ofreciéndome una visión de su pene paradito. Empecé a mordisquearlo y seguí con mi lengua en la punta y en la zona posterior con movimientos rápidos. Edd bajó la cara hacia mí vagina que ya estaba mojadita como sí acabara de ducharla con agua caliente. Al acercarse, su vientre rozó mis pezones provocando dolor. Justo en el momento en que trataba de apartarlo, sonó el timbre de la puerta.
Con tanta exitación ni ganas de abrir la puerta, temiendo que fuera algún amigo de mis hijos, pero cuando insistieron por tercera vez, me puse una bata corta y fui a ver quién demonios era. Edd se metió de nuevo en el jakuzzi, molesto y frustrado. Cuando abrí la puerta y miré hacia abajo, vi un par de largas y bien contorneadas piernas. Fui subiendo la mirada y comprobé que nuestra visitante era una preciosa chica de pelo rojo y ojos verdes.
Hola que tal!- me dijo: me llamo Sandra y acabo de instalarme en el vecindario. Hizo una pausa y añadió que vendía cosméticos. La invité a pasar para que me enseñara sus productos y le pedí que nos acompañará a tomar unos cocktails en el jardín. Aceptó y me siguió. Se sentó bajo la sombrilla y después de prepararle un trago le presenté a Edd. Mientras nosotras charlábamos, mi marido sin salir del jakuzzi, bromeaba por el hecho de estar completamente desnudo. Sandra comentó que estaba acostumbrada a ver hombres en cueros, ya que tenía cuatro hermanos y vivió casada cinco años hasta que se divorció.
Fui mirando los productos que me ofrecía y como continuamente me apartaba la tela de la bata para no lastimarme los pezones, Sandra preguntó qué pasaba. Le dije que me había quemado con el sol y, sin dudarlo, me apartó la bata y me observó directamente los pechos. Comentó que tenía una crema que remediaría mi dolor de forma instantánea. Dicho y hecho, se levantó para ir a buscarla a su coche. Edd aprovechó su ausencia para mirarme y ronronear como un gato en celo. Cuando regresó, en lugar de darme la crema se ofreció para aplicarla. Varias veces me repitió que sería un masaje medicinal. Me tumbé en la hamaca y me bajé la bata. Comentó que tenía unos pechos muy bonitos. Cuando mi marido se levantó del jakuzzi la tenía un poco levantada. Sandra no pronunció palabra y siguió extendiendo la crema. Mis pezones comenzaron a despertar extrañas sensaciones. Al principio notaba calor, luego frío y mí entrepierna respondió a los estímulos con sucesivas y rápidas vibraciones. Sandra me preguntó si deseaba que me masajeara todo el cuerpo. Acepté con timidez.
Empezó trabajando mis hombros y cerré los ojos. De pronto sentí unas manos en mis pies y al abrir los ojos observé que Edd estaba arrodillado frente a mí, con una expresión muy lujuriosa en la cara, aplicándome la crema. Me estremecí cuando ella trazó círculos con sus dedos alrededor de mis pechos, aunque evitando rozar los pezones, mientras Edd pasaba sus manos a lo largo de mis piernas presionando con los nudillos... Entonces ocurrió algo extraño. Los pezones me quemaban, pero no de dolor, sino proporcionándome un gusto que jamás había experimentado.
Sandra vio cómo me los cogía y me apartó las manos para soplar sobre ellos. Se inclinó y puso los labios en el pezón izquierdo, mientras Edd se colocaba el derecho en la boca. Sus labios, adornados por un poblado mostacho, estaban duros y ansiosos, mientras que los de Sandra eran suaves y delicados. Al cabo de un rato, decidimos que había llegado el momento de entrar en la casa y tomar algo. Edd nos dio un vaso de agua con hielo a cada una, llenó una jarra y le seguimos a nuestro dormitorio. Tenemos una cama de agua tamaño gigante y una pared entera de espejo.
Me tumbé inmediatamente en el centro de la cama. Edd no tardó en colocarse a mí izquierda con la polla tiesa y a punto. Sandra se quedó de pie frente a nosotros y empezó a desnudarse con la pericia de una profesional. El espejo nos permitía verla por delante y por detrás. Cuando estuvo completamente desnuda frente a nosotros, mi coño empezó a palpitar con fuerza. Sandra tenía unas tetas grandes, perfectamente levantadas. Sus pezones eran tan pálidos que había que concentrarse para ver dónde empezaban, supongo que debido a que era pelirroja. Cuando le investigué la entrepierna, comprobé que tenía su conchita completamente depilada. Abrí las piernas. Lentamente trepó a la cama y dirigió su cara a mí chuchita mojada. Cuando al fín me rozó con sus labios, estaba tan acelerada que me corrí. Rodeó mí clítoris con los labios, respiró profundamente y procedió a chuparme todas partes con la lengua y los labios. Noté que se aproximaba un potente orgasmo. Edd, que hasta aquel momento había permanecido inactivo, se sentó sobre mi pecho y condujo su polla hacia mi boca. Yo había olvidado que me dolían los pezones y empecé a chuparle y a comerle su rica verga... Por el espejo ví que Sandra colocaba la mano en su vagina y se dedicaba a frotarse arriba y abajo. En unos segundos tuve un orgasmo impresionante. Primero, la conchita se me abrió como un mejillón al fuego y empezó a palpitar como de costumbre. Luego sentí unas rápidas e intensas contracciones en el estómago. Las piernas y la espalda se tensaron y la cabeza se me iba hacia uno y otro lado. Edd se mostraba encantado del trabajito bucal que le estaba haciendo y no cesaba de arremeter hacia mí, sujeto con las manos en la cabecera de la cama. Al correrse pegó un berrido bestial.
Sandra no paró de moverse hasta unos momentos después que su cuerpo se agitara al alcanzar el clímax. Estuvimos un rato descansando tumbados, sin dejar de acariciarnos y besarnos. Cuando recuperé las fuerzas, me coloqué entre las piernas de Sandra e hice algo que deseaba desde que le abrí la puerta. Acerqué la boca a su conchita que se notaba que estaba muy bien lubricadita con sus jugos vaginales y le metí la lengua en el interior de la vagina para iniciar un movimiento de bombeo, cada vez más rápido. Mientras me encontraba concentrada en esa tarea, noté que Edd me metía las manos por detrás y las iba bajando hasta llegar a mi mojada chuchita. Eso provocó un acelerón de mi lengua y Sandra gritó de gusto. Sentí mi conchita muy caliente y traté de relajarme para que pudiera hundírmelo hasta el fondo... Después de unas cuantas embestidas, metí la mano entre las piernas para alcanzar el clítoris. La sensación la concha de Sandra en mi boca y la verga bien paradita de Edd llenando mi vagina húmeda era más de lo humanamente soportable y no tardé en notar los primeros pinchazos de otro increíble orgasmo.
Hoy en Dia seguimos viéndonos cada vez que mis hijos van de paseo o a algun otro lugar y tenemso tiempo para hacer nuestras travesuras de placer.
lunes, 12 de enero de 2009
Una extraña en el cine
Varias de las amigas, tenían sus novios, pero a ella no le quitaba el sueño tenerlo. Esto, no sé si porque estaba demasiado ocupada en los estudios o simplemente no se había dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces se daba por salir a caminar otras veces se iba a casa y escuchaba música o bien se iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales. Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y se dió a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compró su entrada e ingresó. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que busó una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.
En la fila en que se encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que ella se encontraba. Se sentó un asiento más allá de donde ella estaba y puso unos paquetes entre la señora y ella. Después de un rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a su lado. Mi amiga no le dio importancia hasta que empezó a poner su brazo donde ella tenía apoyado. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el de mi amiga. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso dirigió su mirada y se sonrío.Ella estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo tenía que ubicarse al lado de mi amiga, si más allá tenía bastante espacio para sentarse. Con lo que estaba sucediendo, casi ni se estaba preocupando mucho de la trama de la película. Trató de prestarle atención a la película, cuando sentió que esta señora acercaba más su brazo al de ella. Mi amiga estaba a punto de pararse y cambiarse de lugar cuando sentió que una mano se acercaba a la rodilla. Me miró y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, se sentió cohibida. No sabía como reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no se podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a la rodilla y trató de alejarse hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó mas a mi amiga. Luego, mirándola, acercó su mano sin más y la colocó sobre la rodilla. Mi amiga titiritaba de temor. Suavemente empezó a subir la falda y tomó su rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de su muslo. Sentía una mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia la entrepierna. Ella estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir. Estaba temerosa, pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarla tan impunemente. La miró y le sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás y rodeó los hombros. Al tomarle por el hombro contrario a ella, hizo que se acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente la rodilla y empezó a subir la falda. Acariciaba suavemente su muslo y su mano llegaba ya a la entrepierna. Ella se estaba empezando a sentir excitada ante semejantes caricias. Su mano llegó finalmente a posarse sobre su vagina que ya estaba empezando a humedecerse, por encima del calzón. Empezó a acariciarla. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo. Ella solo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas sensaciones ricas lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de su interior. Sintió su mano acercarse a la entrada de su vagina. Revolvía la matita de pelitos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de su vagina. Abrió los labios vaginales y lógicamente se enteró de su humedad. Le miró y sonríó. Acercó su cara al oído y le dijo: "Acércate más acá, mi amor!". No sé si la tenía hipnotizada o que, pero le obedeció y se acercó hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente posesión de su vagina mojadita. Su dedo medio la acariciaba dulcemente la entrada de la vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de su conchita hacían que su dedo entrara con más suavidad. Ella se sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias la estaban haciendo cerrar los ojos y apretar los dientes para no exclamar ningún grito de placer. Su otra mano bajó de su hombro y se acercó hacia los botones de la blusa. Los desabrochó y acercó su mano a su seno izquierdo, sentía el pezón duro, excitado, paradito. El pecho estaba totalmente excitado, su corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba la cabeza hacia atrás y se sentía transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!" -le pidió esta extraña. Lo hizo y al instante esta mujer empezó a bajar los de mi amiga calzones, luego los sacó de sus piernas y quedó cubierta sin nada más que su falda. Abrió las piernas para que su mano acariciara más profundamente en su rica vagina. Ya sus dedos llegaban a su culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dió a entrar por allí. Sentió como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más, se hincó entre lass piernas y se dió a lamer la conchita mojada de mi amiga. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Recorría entre su vagina y su culito. Puso las piernas sobre sus hombros, lo que le dió mayor visión de su conchita y culito.-¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...-Mmmmmhhhhh... Estaba tan riiiicoooo...!- la lamia hasta adentro!- Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas allí en el cine.
Ella no se hacía de rogar y metía casi toda su lengua dentro de su conchita que estaba bien mojada. Chupaba los juguitos con sumo deleite. Se devoraba. -¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más... Más... Tómalo... Tómalo... Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte... Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm!- Estos gemidos son los más exitantes al escuchar.
Y quedó totalmente exhausta, con su conchita mojada totalmente excitada. Luego la extraña arregló su vestido, se arregló su cabello, se levantó y salió del cine. Mi amiga esperó unos instantes y salí también de allí para encontrarse con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado los calzones. Y tuvo que caminar por las calles sin nada que cubriera esa rica conchita que se mantenía aún mojadita.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Una cita con mi Psicóloga
El trabajo y mis actividades laborales me absorbían mi tiempo y cada vez olvidaba mi vida, todas las cosas me irritaban y mi carácter cada vez iba de mal en peor. Creo que necesitaba una buena psicóloga. A tiempo comenté este problema con mi hermano que sin dudarlo me recomendó a su amiga que es una ex compañera de universidad y que ahora es una profesional muy reconocida.
Sin dudarlo concreté una cita para obtener ayuda profesional, la dirección era en un lugar de aquellos lugares residenciales y lujosos.
Al llegar al consultorio me encontré con una mujer que digo mujer un mujerón, era una morena de color de ojos pardos, que media un metro ochenta, cabello color negro el cuerpo ni que hablar un cuerpo muy hermoso, sus facciones físicas muy delicaditas. Me miró y su voz tan sensual me dijo su nombre Yolanda.
Cuando la ví se me vino a la cabeza que mi novio quedaría impactado al verla ya que él me contaba que se moría por tener en la cama a una mujer así.
Se sentó detrás de su escritorio y me hizo sentar en un sofá típico de los psicoanalistas
La sesión duró casi más de 45 minutos y las típicas preguntas de mi vida entera. Y así pasó el tiempo que concretamos una nueva cita para la próxima semana.
Le comente a mi novio lo sucedido y la verdad era que toda su imagen la tenia archivada en mi mente con lujos de detalles, y cuando ya se aproximaba el día de la cita a cada momento la recordaba, sus piernas torneadas, su pecho, su falda en fin la recordaba con lujo de detalles. Me sentía extraña por recordarla a mi terapista pero a la final me gustaba recordarla a plenitud e imaginaba como estaría vestida para la próxima cita.
El día había llegado y ansiosa entré ahí estaba como una muñeca a la espera de ser admirada.
Estaba ya en la sesión detallándole uno de los sueños, cuando sentí que lentamente Yolanda se levantaba de su lugar y se acercaba al diván, sin dejar de hacerme preguntas sobre lo que había soñado ni de darme pautas el sueño. Estaba tan compenetrada en esta tarea que casi no me di cuenta de que Yolanda se había parado en la cabecera del diván hasta que sus manos se apoyaron sobre mis hombros, suave, pero firmemente, presionando un poco y comenzando a acariciarlos en círculos. Nunca dejé vislumbrar la sorpresa que esos masajes me causaban, sencillamente seguí narrando mi sueño. De los hombros, las manos de Yolanda siguieron su camino por mi cuello y rodearon el borde de mi camisa hasta llegar al primer botón que estaba prendido. Mi respiración se había acelerado y que no era el único signo de la excitación que se estaba apoderando de mí. Por encima de mi camisa, mis pezones, endurecidos por el calor que esas manos me estaban dando y mis piernas estaban comenzando a separarse lentamente. La boca de Yolanda se había acercado a mis oídos y se detenía en cada uno para que yo pudiera sentir allí su aliento caliente y sus palabras suaves: "Relájate y sigue, esto es solo el principio, la única manera que tienes que recordar ese sueño por completo, es reviviendo el goce que te produjo. Siempre ubicada a mis espaldas, sus manos lograron desabrochar la blusa y meterse entre mi sostén y mis pechos, lo que me ocasionó un gemido involuntario al sentir sus frías manos sobre ellos. Los envolvió delicadamente con sus dedos, los presionó y se dedicó a pellizcar levemente mis pezones para después pasarle sus largas uñas alrededor y dejarlos duros como rocas. Sin poder soportar más esas caricias teniéndola lejos, la tomé de las muñecas y la coloqué frente a mí, quería ver sus ojos, quería que viera los míos, quería que viera mi boca mojada, mis ojos llenos de deseo. Se sentó al borde del diván y acercó su boca a la mía y comenzó una fiesta de besos. Su lengua y la mía se encontraron duras, calientes, movedizas; La suya recorrió cada parte de mi boca, mi paladar, mis dientes, las paredes internas de mis mejillas y la mía se dedicó a sus labios, a mojárselos incesantemente, a lamerle los lóbulos de las orejas, a buscar la suya nuevamente para establecer esa batalla tan deliciosa que teníamos.Sus manos nunca dejaron mis pechos, siguieron pellizcando y estirando mis pezones hasta que con las mías le ubiqué su boca en ellos. Yolanda lamió mis pechos con esa lengua maravillosa, los dejó mojadísimos con su exquisita saliva y se dedicó a mordisquear mis pezones, que no podían más, que no albergaban más dureza que la ya acumulada. Al mismo tiempo que su boca descendía por mi cuerpo, sus manos iban quitándome la ropa en forma precisa, sacando la camisa fuera de mis pantalones e intentando desabrocharlos con premura. Le dije con voz suave y excitante: No, por favor, le pedí con la voz entrecortada acaríciame por sobre la tela, quiero sentir como tus manos me acarician mi vulva, como me calientas a través de la ropa, como me voy mojando despacio. Y así lo hizo, abrí mis piernas para que trabajara con más comodidad y comenzó a acariciarme por sobre la entrepierna de mis pantalones. Su palma abierta subía y bajaba por toda la extensión de mi vulva, presionaba despacito justo en la unión de los labios de mi vagina y simulaba meterme un dedo, rozando así el centro de mi vagina, dejándome casi desmayada, mientras seguíamos besándonos. Subió su mano y la metió entre mi tanguita y llegó a mi vagina. Uuuummmm, me encanta que la tengas afeitadita, se siente deliciosa... Quieres más caricias o me dejas meterte los deditos?? Me dijo ella. Esas palabras bastaron para que yo misma me sacara los pantalones, me bajara la tanguita que llevaba puesta y me quedara desnuda frente a ella. Una de mis piernas quedó sobre el diván mientras que la otra quedó colgando, con mi pie izquierdo apoyado sobre el piso. Yolanda se arrodilló frente a mis piernas abiertas y sus manos se dedicaron a mi conchita, dejándome a mí transportada a otro mundo. Estas tan mojada, repetía sin poder creerlo -Nunca ví una conchita tan mojada, tan rica como la tuya, tan cremosa. -Verdad? Quiero que me metas los dedos, los mojes y desparrames mi flujo entre los labios de mi concha. -Así te gusta, preciosa?- me preguntó mientras me metía dos dedos a fondo, les daba media vuelta dentro de mí y los sacaba empapados, para después lubricarme los labios mayores y menores de la vagina. -Más, dame más, dame tu lengua, chúpame, chúpame despacito-. Y la lengua de Yolanda se dedicó a lamerme, a recoger mi flujo desde mi interior para repartirlo, de adelante hacia atrás, hasta llegar al agujero de mi culito que ya se ponía mojadito de la excitación. Quiero comerte entera... Que rica estas. Me encanta tu flujo, Ummmmmm. De pronto sentí que un dedo de Yolanda se me metía en mi concha, pero al mismo tiempo otro en el agujerito de mi culito y presionaban en el medio, como queriendo juntar las paredes de ambos lados en el centro, haciéndome dar un respingo de placer, elevando mis caderas hacia sus dedos. Estaba sintiendo como lenguas de fuego que me atravesaban y era conciente de mis gemidos. -Quiero que gimas, quiero saber cuanto estas gozando... Dime cuanto gozas... Dímelo-, -Seguí, seguí... -, -Dime que quieres que te haga... Muérdeme el clítoris... Pásame la lengua. La lengua de Yolanda comenzó a lamerlo primero en círculos, llenándolo de flujo, para después subir y bajar endureciéndolo. Cuando estaba duro y salido, lo tomó entre sus dedos y lo estiró, lo pellizcó para después morderlo delicadamente. -Dame vuelta... Dame vuelta -, le pedí casi desesperada. -Te gusta, verdad? Te encantan estas cosas? Pídeme más, ruégame. Más, no me dejes, dame más, hazme lo que quieras-. Y me dio vuelta, me lamió el culo sin descanso, sentía que estaba llena de mi propio flujo por todos lados, el consultorio estaba inundado de olor a sexo y ella seguía metiéndome un dedo en el agujero caliente del culito mientras que la otra mano no dejaba de arrastrarse a lo largo de mi concha. -No doy más... No puedo más... Méteme los dedos en la concha, métemelos -, le pedí ansiosa de poder llegar al orgasmo con sus dedos dentro de mí. -Así?-, me preguntaba mientras metía y sacaba dos dedos de mi concha -Esto es lo que quieres?, Ummmm, si si gemía yo, más, más. Y sin control, metió y sacó esos dedos gloriosos de mi concha hasta que mis caderas se elevaron sobre su cara, quedé apoyada en mis puntas de pie y estallé en un orgasmo pocas veces sentido.
Era una de las experiencias más ricas que he pasado en mi vida y de las que me gustaría volver a repetir. Ella me miró y con una sonrisa me dijo la sesión terminó nuestra próxima cita es el viernes de la otra semana, y aún estoy más ansiosa que nunca para que pasen los días para mi cita.
miércoles, 27 de febrero de 2008
Mi profesora de idiomas
Mi mirada era fija como embobado, sudaba de la emoción de verla así y como es fijo mi excitación era cada vez mas caliente. Miraba con mucho disimulo casi no la veía su rostro sino sus partes íntimas llevaba puesta una tanguita de color blanco y casi notaba que era de encaje transparente, creo además que la llevaba depilada su vagina. De repente entre miradas disimuladas, noté que ella me había estado viendo y la mire a los ojos yo sonrojado y nervioso y ella no sé desde hace que tiempo se había dado cuenta que la estaba mirando sus partes íntimas, me miró con una sonrisa. Cada vez que la veía me moría de la vergüenza. Los días avanzaban y pensé que ya se le había olvidado aquel momento.
Cuando ya era días de exámenes estuvimos todos y creí que había estudiado pero las preguntas me evidenciaron que no lo había hecho lo suficiente, trate de copiar las respuestas, me alcanzó a ver, y me cambió al último, ya todos salían terminando sus exámenes y a mi me faltaba mucho. El tiempo ya pasó y ella me retiro el examen y le pedí que me ayude, y su respuesta fue “te acuerdas cuando me viste sobre el escritorio?” y le respondí que no (como no voy a recordar aquel momento). Al salir me dijo que vaya a su oficina para hablar sobre el examen y que ahí me va a estar esperando.
Fui a su oficina y me dijo que si quería remediar lo del examen y le dije que si, entonces me metió la mano por dentro del pantalón y me empezó a frotar el pene, yo me quedé traumatizado y me dijo que le quitara la blusa, se la quité y traía sostén de los que se abrochan por delante y al intentar desabrocharlo se alejó y se acostó sobre el escritorio con las piernas abiertas y haciéndose la falda para atrás yo me fui sobre ella... Me dijo que le chupara la vagina, y fui entre su falda y le quité la tanguita, traía un liguero y se veía excitante, después de un rato se levantó del escritorio y se quitó la falda, me quitó el pantalón y me quedé en calzones entonces se agachó y me agarró el pene lo tenía totalmente paradito, lo sacó del boxer y lo empezó a chupar. Al rato se acostó en el suelo y cuando la iba a penetrar me dijo: espera, y se agarró los grandes senos y me dijo ponme aquí tu miembro paradito le puse en medio de sus senos ricos como traía el sostén puesto me hacía presión y se sentía increíble. No lo podía creer me estaba cogiendo a mi maestra y por los senos, era tanta la excitación que no me aguanté y cuando me iba a venir se abrió el sostén, me agarró el pene y eyaculé en los senos y unos chorros de semen le cayeron en la cara, se limpió con la mano y luego se la chupó, me agarró el pene y se lo metió en la boca, quería más y me estaba mamando. Cuando acabó se untó el semen en los senos, se volteó, se agachó y me dijo que se lo metiera y se lo metí por la vagina, al estar lubricado se lo saqué y se lo metí por atrás fue una sensación indescriptible. Ella empezó a gemir y después de un rato se lo metí otra vez en la vagina, después de un rato nos vinimos juntos y todo acabó, se puso el sostén sin limpiarse el semen, se puso la minifalda sin calzón su tanguita me lo puso en mi mochila, cuando ya se iba y yo me estaba vistiendo se regresó y me chupó mi pene unas cuantas veces más. Un momento caliente e inolvidable. Al ir a ver mis notas me di cuenta de que me había reprobado y me fui a un examen extra, pero al final valió la pena, cuando fui a dar aquel examen había enviado a su asistente era una señora nada agradable pero para esta vez me percate de estudiar toda la materia. Al final no sé si el próximo semestre nos tocará con la misma profesora, pero me queda la intriga de que pasará cuando nos veamos en los pasillos de la Universidad.
jueves, 7 de febrero de 2008
Las latinas son más calientes para el sexo
Se dice que las latinas necesitan más sexo que las mujeres europeas. Esto es según un estudio realizado por una revista especializada en temas de sexualidad. Estos estudios revelan que las mujeres venezolanas, mexicanas y brasileñas son las más “calientes” que la media de las mujeres de Europa
En este estudio realizado, casi un 78% del total de las mujeres encuestadas en las doce naciones escogidas respondió de manera afirmativa a la pregunta de si el sexo es importante en sus vidas, las mujeres de México, Brasil y Venezuela lo consideraron también importante, frente al 25% de promedio de mujeres que dieron esa respuesta en los otros nueve países: Francia, Alemania, Italia, Polonia, España.
De este estudio se desprende también que el 40% de las venezolanas consideran la espontaneidad en el sexo como esencial.
Por otra parte, el porcentaje de las mujeres de México, Brasil y Venezuela quieren sentir mayor placer sexual, del 12%, es superior al de las europeas, con un 8%, según el estudio.
Este trabajo realizado por Bayer estuvo a cargo del presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS).
Además, se concluyo que las latinoamericanas son más abiertas que las europeas en materia sexual. Y que a las latinas les parece importante la vida sexual, sin embargo, por su cultura, cuando tratan de hacerlo público, no tienen el mismo nivel de apertura, un fenómeno completamente opuesto a las mujeres europeas.
miércoles, 6 de febrero de 2008
Los besos en el sexo
Es importante saber como besar y disfrutar del arte de besar con nuestra pareja y más aun en la cama al instante de tener sexo.
Es evidente que nuestros labios son muy sensibles ante cualquier estímulo, por tanto, la sensación agradable de tocar los labios de nuestra pareja o de la persona que nos atrae con nuestros labios es una sensación rica. El contacto con otros labios que se denominan besos puede tener algunas connotaciones.
Estas connotaciones dependen del lugar y de cómo se dé un beso, la excitación tanto para el hombre como para la mujer es igual, y mucho más si son en la cama a la hora de tener sexo.
El beso en la cama debe ser lleno de pasión, deseo, excitación que nos motive a experimentar sensaciones mágicas e intencionadas para hacer el amor. Sobre la cama los besos no solamente deben ser por regla general en los labios sino en diferentes partes del cuerpo de nuestra pareja, el experimentar lugares no comunes de nuestro cuerpo es la mejor forma de vivir un rico beso.
Para el preámbulo del sexo los besos son la antesala de una buena relación donde el placer del goce y de las sensaciones eróticas entran en juego al contacto de los labios y de las lenguas que se enredan entre si para buscar más placer en la cama.
Los besos en nuestras partes erógenas son muy apreciados por las personas que gustan disfrutar de recorrer el cuerpo y descubrir de las nuevas sensaciones. En el caso de los hombres los besos pueden ser en los muslos internos para llegar a su pene, y sentir como se pone erecto cerca de su boca, muchas mujeres disfrutan de esta sensación dentro de su boca, no olvide que la lengua juega un papel importante para dar placer a la hora del sexo. Hay hombres que disfrutan de sentir besos y lengua por el pecho espalda y cuello.
En el caso de las mujeres las sensaciones de los besos les son muy excitantes sentirlos, y al igual que los hombres hay lugres que el goce es excitante, los senos, pezones son partes sensibles y a la hora de pasar la lengua se derriten.
El recorrido de los besos y lengua por su vientre para llegar a su parte húmeda, gusta mucho, el jugueteo con la lengua y besos por sus muslos caderas, y ya en el hecho mismo de la excitación se termina en el clítoris, que seguramente ya debe estar muy sensible para los besos con lengua.
Haga la prueba de besos con su pareja como un preámbulo antes de la penetración y dé se un tiempo para disfrutar de los besos en la cama.
martes, 5 de febrero de 2008
Técnicas para seducir
Sin importar cómo lo hagas, el darse de comer el uno al otro puede agregarle sensualidad a tu comida lo cual puede terminar en el dormitorio.
El estar ausente puede hacer que el corazón se ponga algo más tierno, pero la abstinencia puede hacer enloquecer a alguien. No me estoy refiriendo a tomar duchas frías y contenerse indefinidamente - ¡ello podría complicar tu vida sexual!
Lo que queremos decir es que provoques a tu pareja de manera seductora a lo largo del día y luego finalmente que tu pareja te posea al final del día. Puedes calentar las cosas hasta el punto de ebullición.
Esta técnica en particular te llevará algo de planificación de tu parte, pero puede meterlos a ambos en un frenético estado mental, al pensar que el sexo que vendrá a continuación es sin dudas uno del más apasionado que han tenido.
Para ayudarte a establecer el estado de ánimo propicio, utiliza las técnicas de coqueteo abordadas en la sección anterior para ayudarte a proponer lo que vendrá llegado el final del día.
No necesitas esperar hasta que tu cita aparezca en tu casa para empezar a seducirla; la seducción puede iniciarse mucho antes de que la cita de hecho comience.
La tarde anterior a tu noche de pasión, adelántate y llama para dejar un mensaje sexy con una voz suave y lenta en el correo de voz de su trabajo; envíales un correo electrónico sexy; o, si intentas seducirlo nuevamente, déjale una pequeña nota caliente en su portafolio o en su agenda describiendo lo que le espera para la noche.
La anticipación hará que su corazón lata fuertemente durante todo el día de manera tal que para la hora que tu cita llegue a la puerta de tu casa, él o ella ya estará muy excitado e inquieto como para pensar en otra cosa.
Si bien el ser modesto y hacer insinuaciones es una excelente forma de diseñar un escenario sexy, el ser directo puede ser igual de efectivo. Mirar fijo a alguien y decirle a esa persona exactamente lo que quisieras hacerle es un mecanismo de excitación increíble.
Hablar de manera sexy puede ser estupendo si puedes hacerlo, y si sabes que ello excita a tu pareja. Deberías encontrar un momento en que casualmente le preguntes si eso es algo que le gusta. ¡Si es así, empieza a hablar!
Si no sabes qué decir cuando intentas hablar sexy, aquí tienes algunas sugerencias:
Haz una lista de todos los apelativos que puedas pensar sobre las partes del cuerpo y actos sexuales. Después elige las palabras que serían las más sexys para tu pareja. Practica diciéndolas, y recuérdalas para cuando quieras usarlas más tarde.
Lee la sección de cartas de las revistas eróticas, o llama a las líneas de sexo y escucha las descripciones sexuales. Ello te dará ideas de ciertos escenarios, así como también sobre cómo usar todas aquellas palabras sexy.
Planea ya sea describirle a tu pareja una fantasía sexual que tengas, o volverle a contar una experiencia que los dos ya han tenido. Esto significa que puedes empezar tu conversación con: “¿Recuerdas lo bien que se sintió el domingo pasado cuando hicimos el amor toda la mañana?”
Después entra más en detalle, usando palabras sexy para describirlo. O podrías empezar con: “Me he estado haciendo los ratones con hacerte el amor. Esto es exactamente lo que me encantaría hacerte” ¡Luego da los detalles!