Es una de de aquellas tardes calurosas de verano Andrea se dispuso a disfrutar de la piscina del hotel. Se puso el bikini que mejor le quedaba y bajó hacia la piscina. Se dio un chapuzón y luego comenzó a disfrutar del sol. Rapidamente recordó que en el hotel no había gente porque era cambio de temporada, por lo que decidió a hacer topless (igualmente la vergüenza no era su fuerte). A los pocos minutos de haber tomado esa decisión oye una voz que le susurra al oído.: “
Te puedo hacer compañía?” Ella atinó a taparse sus pechos, pero él la frenó diciendo “Cada uno tiene derecho a disfrutar del sol como quiera, no te inhibas ante mi”. Esa frase alcanzó para convencerla de que siguiera con el topless. A los pocos minutos ella (que se mostró muy complacida de la compañía del extraño) giró para tomar sol (dejando ver una tanga que lucía muy sexy) y le pidió a él que le pasara crema por la espalda. Obviamente él accedió al pedido y comenzó a esparcirle crema por la espalda muy suevamente, casi como un masaje.
Ella sentía sus manos y también sentía como su respiración era cada vez más intensa y su cuerpo comenzaba a calentarse por algo más que el sol. Al notar la excitación de ella, él se atrevió a pasarle bronceador por sus apetitosas nalgas y sus fornidas piernas, gesto que ella agradeció comenzando a mojar sutilmente su tanguita. Es así como ella no dudó en girar nuevamente para que él le pasara más crema, en este caso por las piernas, pero de frente. Fue en ese momento, cuando ella levantó la vista, y miró que debajo del short de aque hombre asomaba un grueso pene de esos que no acostumbraba a ver seguido. Sin embargo esperó que él termine de esparcir el bronceador por todo su cuerpo (especialmente por sus pechos) para invitarlo a que se desnudara y que estuviesen en igualdad de condiciones ante el sol.
El aquel hombre se quitó el short y, boca a arriba, comenzó a disfutar del sol natural. Fue ahí cuando ella, sin necesitar de la excusa del broceador, acercó lentamente su boca hacia su pecho, fue bajando poco a poco hasta encontrar con su lengua la punta de su pene, pocas tenían la habilidad de ella para levantar el pene y chuparlo sin la ayuda de sus manos, sólo con la lengua y la boca hizo que él emita unos gritos de placer desgarradores. El pensó que la mejor manera de devolverle el placer que le brindó ella era “pagarle con la misma moneda” y asi fue que la sentó en la orilla de la piscina, le pidió que se sacara la tanguita y él dentro de la piscina comenzó a jugar con su clítoris con la lengua. Le lamió lentamente los labios vaginales, luego introdujo su lengua hasta hacerla mojar mucho y ahí se comió a su concha con un placer que, a juzgar por la excitación de ella, fue mutuo.
Cuando la excitación era indominable, él la invitó a bajar a la piscina para introducir su miembro en su dilatado sexo, rítmicamente se dieron placer uno al otro rozandose con sus genitales en el agua y sus manos por todo el cuerpo. Antes de llegar al punto máximo de excitación, ambos, con la mirada, decidieron subir al borde de la piscina donde él esperaría boca arriba que ella se introduzca su miembro y lo coja hasta llegar al extasis total. Mientras él chupaba sus pechos y se excitaba más al ver entrar y salir a la concha de su socia cada vez más rápido hasta que ambos sintieron una explosión de placer que los inmovilizó primero y los hizo gemir al unísono luego. El final de la historia es un tierno y largo beso apasionado. Ambos se prometiron repetirlo quizás en un lecho más cómodo o en un lugar más extraño, sólo esperar gozar tanto o más que esta vez.
Hasta en cada cambio de estación se encuentran en aquel hotel y disfrutan en los lugares más discretos y en las habitaciones que son frente al mar.
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miércoles, 25 de febrero de 2009
lunes, 12 de enero de 2009
Una extraña en el cine
Esta es una historias muy exitante como las muchas que hemos oido. Esta historia que sucedió hace algunos días y que en realidad me dejó perpleja por lo insólito. Espero que sirva para que nuestro morbo sea exaltado. La primera experiencia de una una mujer lesbiana. No se como quedará, pero trataré de ser lo más claro posible. Esto sucedió poco tiempo atrás, cuando una amiga tenía 16 años y cursaba por esa época de estudios en un colegio de niñas. Nada hacía presagiar que su yo interno le dijera que los gustos estaban dirigidos hacia personas de su mismo sexo. Tenía mis amigos, como toda niña de su edad, pero ninguno le atraía como para pensar que se enamoraría de alguno de ellos.
Varias de las amigas, tenían sus novios, pero a ella no le quitaba el sueño tenerlo. Esto, no sé si porque estaba demasiado ocupada en los estudios o simplemente no se había dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces se daba por salir a caminar otras veces se iba a casa y escuchaba música o bien se iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales. Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y se dió a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compró su entrada e ingresó. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que busó una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.
En la fila en que se encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que ella se encontraba. Se sentó un asiento más allá de donde ella estaba y puso unos paquetes entre la señora y ella. Después de un rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a su lado. Mi amiga no le dio importancia hasta que empezó a poner su brazo donde ella tenía apoyado. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el de mi amiga. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso dirigió su mirada y se sonrío.Ella estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo tenía que ubicarse al lado de mi amiga, si más allá tenía bastante espacio para sentarse. Con lo que estaba sucediendo, casi ni se estaba preocupando mucho de la trama de la película. Trató de prestarle atención a la película, cuando sentió que esta señora acercaba más su brazo al de ella. Mi amiga estaba a punto de pararse y cambiarse de lugar cuando sentió que una mano se acercaba a la rodilla. Me miró y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, se sentió cohibida. No sabía como reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no se podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a la rodilla y trató de alejarse hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó mas a mi amiga. Luego, mirándola, acercó su mano sin más y la colocó sobre la rodilla. Mi amiga titiritaba de temor. Suavemente empezó a subir la falda y tomó su rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de su muslo. Sentía una mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia la entrepierna. Ella estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir. Estaba temerosa, pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarla tan impunemente. La miró y le sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás y rodeó los hombros. Al tomarle por el hombro contrario a ella, hizo que se acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente la rodilla y empezó a subir la falda. Acariciaba suavemente su muslo y su mano llegaba ya a la entrepierna. Ella se estaba empezando a sentir excitada ante semejantes caricias. Su mano llegó finalmente a posarse sobre su vagina que ya estaba empezando a humedecerse, por encima del calzón. Empezó a acariciarla. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo. Ella solo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas sensaciones ricas lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de su interior. Sintió su mano acercarse a la entrada de su vagina. Revolvía la matita de pelitos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de su vagina. Abrió los labios vaginales y lógicamente se enteró de su humedad. Le miró y sonríó. Acercó su cara al oído y le dijo: "Acércate más acá, mi amor!". No sé si la tenía hipnotizada o que, pero le obedeció y se acercó hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente posesión de su vagina mojadita. Su dedo medio la acariciaba dulcemente la entrada de la vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de su conchita hacían que su dedo entrara con más suavidad. Ella se sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias la estaban haciendo cerrar los ojos y apretar los dientes para no exclamar ningún grito de placer. Su otra mano bajó de su hombro y se acercó hacia los botones de la blusa. Los desabrochó y acercó su mano a su seno izquierdo, sentía el pezón duro, excitado, paradito. El pecho estaba totalmente excitado, su corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba la cabeza hacia atrás y se sentía transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!" -le pidió esta extraña. Lo hizo y al instante esta mujer empezó a bajar los de mi amiga calzones, luego los sacó de sus piernas y quedó cubierta sin nada más que su falda. Abrió las piernas para que su mano acariciara más profundamente en su rica vagina. Ya sus dedos llegaban a su culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dió a entrar por allí. Sentió como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más, se hincó entre lass piernas y se dió a lamer la conchita mojada de mi amiga. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Recorría entre su vagina y su culito. Puso las piernas sobre sus hombros, lo que le dió mayor visión de su conchita y culito.-¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...-Mmmmmhhhhh... Estaba tan riiiicoooo...!- la lamia hasta adentro!- Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas allí en el cine.
Ella no se hacía de rogar y metía casi toda su lengua dentro de su conchita que estaba bien mojada. Chupaba los juguitos con sumo deleite. Se devoraba. -¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más... Más... Tómalo... Tómalo... Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte... Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm!- Estos gemidos son los más exitantes al escuchar.
Y quedó totalmente exhausta, con su conchita mojada totalmente excitada. Luego la extraña arregló su vestido, se arregló su cabello, se levantó y salió del cine. Mi amiga esperó unos instantes y salí también de allí para encontrarse con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado los calzones. Y tuvo que caminar por las calles sin nada que cubriera esa rica conchita que se mantenía aún mojadita.
Varias de las amigas, tenían sus novios, pero a ella no le quitaba el sueño tenerlo. Esto, no sé si porque estaba demasiado ocupada en los estudios o simplemente no se había dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces se daba por salir a caminar otras veces se iba a casa y escuchaba música o bien se iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales. Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y se dió a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compró su entrada e ingresó. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que busó una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.
En la fila en que se encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que ella se encontraba. Se sentó un asiento más allá de donde ella estaba y puso unos paquetes entre la señora y ella. Después de un rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a su lado. Mi amiga no le dio importancia hasta que empezó a poner su brazo donde ella tenía apoyado. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el de mi amiga. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso dirigió su mirada y se sonrío.Ella estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo tenía que ubicarse al lado de mi amiga, si más allá tenía bastante espacio para sentarse. Con lo que estaba sucediendo, casi ni se estaba preocupando mucho de la trama de la película. Trató de prestarle atención a la película, cuando sentió que esta señora acercaba más su brazo al de ella. Mi amiga estaba a punto de pararse y cambiarse de lugar cuando sentió que una mano se acercaba a la rodilla. Me miró y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, se sentió cohibida. No sabía como reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no se podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a la rodilla y trató de alejarse hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó mas a mi amiga. Luego, mirándola, acercó su mano sin más y la colocó sobre la rodilla. Mi amiga titiritaba de temor. Suavemente empezó a subir la falda y tomó su rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de su muslo. Sentía una mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia la entrepierna. Ella estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir. Estaba temerosa, pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarla tan impunemente. La miró y le sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás y rodeó los hombros. Al tomarle por el hombro contrario a ella, hizo que se acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente la rodilla y empezó a subir la falda. Acariciaba suavemente su muslo y su mano llegaba ya a la entrepierna. Ella se estaba empezando a sentir excitada ante semejantes caricias. Su mano llegó finalmente a posarse sobre su vagina que ya estaba empezando a humedecerse, por encima del calzón. Empezó a acariciarla. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo. Ella solo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas sensaciones ricas lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de su interior. Sintió su mano acercarse a la entrada de su vagina. Revolvía la matita de pelitos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de su vagina. Abrió los labios vaginales y lógicamente se enteró de su humedad. Le miró y sonríó. Acercó su cara al oído y le dijo: "Acércate más acá, mi amor!". No sé si la tenía hipnotizada o que, pero le obedeció y se acercó hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente posesión de su vagina mojadita. Su dedo medio la acariciaba dulcemente la entrada de la vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de su conchita hacían que su dedo entrara con más suavidad. Ella se sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias la estaban haciendo cerrar los ojos y apretar los dientes para no exclamar ningún grito de placer. Su otra mano bajó de su hombro y se acercó hacia los botones de la blusa. Los desabrochó y acercó su mano a su seno izquierdo, sentía el pezón duro, excitado, paradito. El pecho estaba totalmente excitado, su corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba la cabeza hacia atrás y se sentía transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!" -le pidió esta extraña. Lo hizo y al instante esta mujer empezó a bajar los de mi amiga calzones, luego los sacó de sus piernas y quedó cubierta sin nada más que su falda. Abrió las piernas para que su mano acariciara más profundamente en su rica vagina. Ya sus dedos llegaban a su culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dió a entrar por allí. Sentió como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más, se hincó entre lass piernas y se dió a lamer la conchita mojada de mi amiga. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Recorría entre su vagina y su culito. Puso las piernas sobre sus hombros, lo que le dió mayor visión de su conchita y culito.-¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...-Mmmmmhhhhh... Estaba tan riiiicoooo...!- la lamia hasta adentro!- Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas allí en el cine.
Ella no se hacía de rogar y metía casi toda su lengua dentro de su conchita que estaba bien mojada. Chupaba los juguitos con sumo deleite. Se devoraba. -¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más... Más... Tómalo... Tómalo... Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte... Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm!- Estos gemidos son los más exitantes al escuchar.
Y quedó totalmente exhausta, con su conchita mojada totalmente excitada. Luego la extraña arregló su vestido, se arregló su cabello, se levantó y salió del cine. Mi amiga esperó unos instantes y salí también de allí para encontrarse con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado los calzones. Y tuvo que caminar por las calles sin nada que cubriera esa rica conchita que se mantenía aún mojadita.
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miércoles, 9 de abril de 2008
Mi cyber amante
Sentado sobre mi silla frente al computador, aburrido sin saber que ver y leer decidi entrar a una de esas salas de chat, donde conoces gente, lo habia hecho hace días, pero esta vez quería conocer a gente diferentes con los mismos gustos y pasiones.
Decidí entrar a una sala roja, si de sexo, el solo hecho me exitaba, ya que imagina conversar o conocer alguna mujer de mi ciudad que busque lo mismo o conocer a alguien de otro país.
Fantasiaba con una mexicana, brasileña, chilena, o que mejor una mujer argentina, la edad no importa aunque las prefiero maduritas.
Al entrar e intentar entablar conversación con algunas mujeres que obviamente ya estaban ocupadas, mi exitación cada vez crecia los nick de algunas damas me hacían imaginar lo calientes que deben estar, mis manos inquitas comenzaron a ponerse inquitas y cada vez rosaban mis partes bajas, en medio de mi patalón se notaba un bulto que cada vez tomaba fuerza y forma alargada.
Hubo una contestación a un saludo que envie, timido por el inicio seguimos la conversación, las preguntas indiscretas se nos presentaban de parte y parte. La fui conociendo a ella me dio su msn, me parecio muy interesante ya que era una mujer madurita y caliente. Con mucha exitación su foto se imponia en el recuadro, su tanguita celeste, roja y de otros colores me dejaba ver su exitación al igual que mi. No podía creer, era una mujer argentina de aquellas que todos deseamos tener y poseer en nuestra cama.
Los días pasaron ella cada vez se conectaba con frecuencia y me dejaba saber que yo le provocaba exitación y humedad con mis palabras. Cierto día quedamos hacer una cita en encontrarnos en la noche para tener una excitante conversación.
Llegó la hora indicada yo le esperaba a mi cyber amante, deseando ver sus atributos mientras mi miembro se endurecia al imaginar sus senos, con sus pezones negritos y bien formados, su tatuaje abstracto al final de su espalda que ponía el toque de excitación. Peo hasta que ella llegue mi mano ya estaba en medio de mis piernas recorriendo mi erecto pene deseoso de buscar un lugar donde desbordar sus ganas de pasión y dejar todo ese líquido seminal como muestra de satisfacción sexual.
Procuaraba abrir las fotos que ella me habia enviado en citas anteriores, ya no recuerdo cuantas fotos, pero si sé que eran muchas, miraba una tras otra, fotos con tanguitas de colores, en diferentes posiciones, fotos dodne su posición favorita era en 4 mostrando su tatuaje seducctor e imaginando como mi lengua juguetona recorrería aquel delicioso cuerpo de mujer madurita y exitante como a mi me gusta y hace volar mi imaginación.
La hora ya estaba encima y ella no se conectaba, pasó como 20 minutos y ella no entraba mi excitación continuaba y mi pene durito y con muchas ganas ya no soportaba, al decidir que ella no entraría me disponía a cerrar y apagar mi computadora, cuando el ícono de su msn me da aviso que su ha conectado, mis ansias se agitaron por conversar con ella y verla enterita tal y como se ve en las fotos calientes. con unas sutiles palabras la salude y ella al unísono tambien me saludó, los motivos de su retraso no recuerdo, pero comenzamos a disfrutar de la conversación y preguntas indiscretas y calientes, comenzaban a brotar los deseos sexuales de cada uno, y las ganas de sexo cada vez nos consumía.
Ella con sus palabras intencionadas de sexo me hacía saber las cosas que deseaba que yo le haga en la cama, posiciones diferentes que deseaba hacerlo conmigo y probar cosas nuevas como una rica pentración anal, el morbo estaba en su límite, yo desde mi escritorio sentado e imaginando estar ahí, junto a ella disfrutando de cada parte de su cuerpo.
La masturbación no se hacía esperar, mi mano frotaba mi miembro muy paradito al igual que ella me escribía palabras exitantes como: " te gustaría penetrarme por mi culito?", " quiero comerte esa rica verga paradita", " quiero sentir tu leche en medio de mis tetas", "ponme en 4 y abreme las nalgas y cómeme con tu lengua", "culéame rico con tu verga". Palabras así me ponen muy caliente y más si viene de ella.
Derepente en el msn me salió una invitación para recibir imágenes, la verda no me percate de ello, pero ella había tenido camara web, inmediatamente acepte aquella invitación, a los pocos segundos la pude ver a ella. Sentada con su cuerpo semi tapado por una blusa transparente de color blanco, las manos en sus pechos se hacían notar con un suave pero exitante masaje, abrió sus blusa y pude ver sus ricas tetitas tal y como estaban es las fotos.
La exitación nos invadía cada vez más, podía ver en ella sus movimientos arqueados de su cuerpo exitado, sus manos en sus rica y humeda vagina, sus boca entre abierta y su lengua remojaba sus labios, yo con mis piernas abiertas y en medio mi verga erecta con mi mano frotandome muy rico imaginandome que la penetraba por todos lados como ella me pedía.
No podíamos resistir más la calentura del sexo, decidimos terminar al mismo tiempo, ella por su parte me hacía ver su conchita mojada al extremo que su mano estaba totalmente mojadita de sus líquidos vaginales, la llevo a su boca y se chupó los dedos de su mano mojadita de su conchita. Yo ya por terminar mi mano me frotaba y me hacía sentir como una realidad aquella conchita mojadita, no pude más, mi semen caliente y deseoso de anidar en esa conchita salió como un chorro desaforado. Mis piernas desnudas recibieron mi leche. Ella mientras tanto seguía con sus palabras calientes que retumbaban en mi mente exitada.
Fui a limpiarme, ella ya estaba vestida, nos dijimos lo bien que la hemos pasado juntos, quedamos en vernso cada noche para seguir desfogando nuestra exitación sexual, y hasta la fecha nos seguimos conociendo más y más en el msn disfrutándonos de nuestros cuerpos desnudos a la distancia.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Una cita con mi Psicóloga
Esta es una de las historias más inusuales en algunas partes del mundo, pero muy seguidas en lugares menos pensados.
El trabajo y mis actividades laborales me absorbían mi tiempo y cada vez olvidaba mi vida, todas las cosas me irritaban y mi carácter cada vez iba de mal en peor. Creo que necesitaba una buena psicóloga. A tiempo comenté este problema con mi hermano que sin dudarlo me recomendó a su amiga que es una ex compañera de universidad y que ahora es una profesional muy reconocida.
Sin dudarlo concreté una cita para obtener ayuda profesional, la dirección era en un lugar de aquellos lugares residenciales y lujosos.
Al llegar al consultorio me encontré con una mujer que digo mujer un mujerón, era una morena de color de ojos pardos, que media un metro ochenta, cabello color negro el cuerpo ni que hablar un cuerpo muy hermoso, sus facciones físicas muy delicaditas. Me miró y su voz tan sensual me dijo su nombre Yolanda.
Cuando la ví se me vino a la cabeza que mi novio quedaría impactado al verla ya que él me contaba que se moría por tener en la cama a una mujer así.
Se sentó detrás de su escritorio y me hizo sentar en un sofá típico de los psicoanalistas
La sesión duró casi más de 45 minutos y las típicas preguntas de mi vida entera. Y así pasó el tiempo que concretamos una nueva cita para la próxima semana.
Le comente a mi novio lo sucedido y la verdad era que toda su imagen la tenia archivada en mi mente con lujos de detalles, y cuando ya se aproximaba el día de la cita a cada momento la recordaba, sus piernas torneadas, su pecho, su falda en fin la recordaba con lujo de detalles. Me sentía extraña por recordarla a mi terapista pero a la final me gustaba recordarla a plenitud e imaginaba como estaría vestida para la próxima cita.
El día había llegado y ansiosa entré ahí estaba como una muñeca a la espera de ser admirada.
Estaba ya en la sesión detallándole uno de los sueños, cuando sentí que lentamente Yolanda se levantaba de su lugar y se acercaba al diván, sin dejar de hacerme preguntas sobre lo que había soñado ni de darme pautas el sueño. Estaba tan compenetrada en esta tarea que casi no me di cuenta de que Yolanda se había parado en la cabecera del diván hasta que sus manos se apoyaron sobre mis hombros, suave, pero firmemente, presionando un poco y comenzando a acariciarlos en círculos. Nunca dejé vislumbrar la sorpresa que esos masajes me causaban, sencillamente seguí narrando mi sueño. De los hombros, las manos de Yolanda siguieron su camino por mi cuello y rodearon el borde de mi camisa hasta llegar al primer botón que estaba prendido. Mi respiración se había acelerado y que no era el único signo de la excitación que se estaba apoderando de mí. Por encima de mi camisa, mis pezones, endurecidos por el calor que esas manos me estaban dando y mis piernas estaban comenzando a separarse lentamente. La boca de Yolanda se había acercado a mis oídos y se detenía en cada uno para que yo pudiera sentir allí su aliento caliente y sus palabras suaves: "Relájate y sigue, esto es solo el principio, la única manera que tienes que recordar ese sueño por completo, es reviviendo el goce que te produjo. Siempre ubicada a mis espaldas, sus manos lograron desabrochar la blusa y meterse entre mi sostén y mis pechos, lo que me ocasionó un gemido involuntario al sentir sus frías manos sobre ellos. Los envolvió delicadamente con sus dedos, los presionó y se dedicó a pellizcar levemente mis pezones para después pasarle sus largas uñas alrededor y dejarlos duros como rocas. Sin poder soportar más esas caricias teniéndola lejos, la tomé de las muñecas y la coloqué frente a mí, quería ver sus ojos, quería que viera los míos, quería que viera mi boca mojada, mis ojos llenos de deseo. Se sentó al borde del diván y acercó su boca a la mía y comenzó una fiesta de besos. Su lengua y la mía se encontraron duras, calientes, movedizas; La suya recorrió cada parte de mi boca, mi paladar, mis dientes, las paredes internas de mis mejillas y la mía se dedicó a sus labios, a mojárselos incesantemente, a lamerle los lóbulos de las orejas, a buscar la suya nuevamente para establecer esa batalla tan deliciosa que teníamos.Sus manos nunca dejaron mis pechos, siguieron pellizcando y estirando mis pezones hasta que con las mías le ubiqué su boca en ellos. Yolanda lamió mis pechos con esa lengua maravillosa, los dejó mojadísimos con su exquisita saliva y se dedicó a mordisquear mis pezones, que no podían más, que no albergaban más dureza que la ya acumulada. Al mismo tiempo que su boca descendía por mi cuerpo, sus manos iban quitándome la ropa en forma precisa, sacando la camisa fuera de mis pantalones e intentando desabrocharlos con premura. Le dije con voz suave y excitante: No, por favor, le pedí con la voz entrecortada acaríciame por sobre la tela, quiero sentir como tus manos me acarician mi vulva, como me calientas a través de la ropa, como me voy mojando despacio. Y así lo hizo, abrí mis piernas para que trabajara con más comodidad y comenzó a acariciarme por sobre la entrepierna de mis pantalones. Su palma abierta subía y bajaba por toda la extensión de mi vulva, presionaba despacito justo en la unión de los labios de mi vagina y simulaba meterme un dedo, rozando así el centro de mi vagina, dejándome casi desmayada, mientras seguíamos besándonos. Subió su mano y la metió entre mi tanguita y llegó a mi vagina. Uuuummmm, me encanta que la tengas afeitadita, se siente deliciosa... Quieres más caricias o me dejas meterte los deditos?? Me dijo ella. Esas palabras bastaron para que yo misma me sacara los pantalones, me bajara la tanguita que llevaba puesta y me quedara desnuda frente a ella. Una de mis piernas quedó sobre el diván mientras que la otra quedó colgando, con mi pie izquierdo apoyado sobre el piso. Yolanda se arrodilló frente a mis piernas abiertas y sus manos se dedicaron a mi conchita, dejándome a mí transportada a otro mundo. Estas tan mojada, repetía sin poder creerlo -Nunca ví una conchita tan mojada, tan rica como la tuya, tan cremosa. -Verdad? Quiero que me metas los dedos, los mojes y desparrames mi flujo entre los labios de mi concha. -Así te gusta, preciosa?- me preguntó mientras me metía dos dedos a fondo, les daba media vuelta dentro de mí y los sacaba empapados, para después lubricarme los labios mayores y menores de la vagina. -Más, dame más, dame tu lengua, chúpame, chúpame despacito-. Y la lengua de Yolanda se dedicó a lamerme, a recoger mi flujo desde mi interior para repartirlo, de adelante hacia atrás, hasta llegar al agujero de mi culito que ya se ponía mojadito de la excitación. Quiero comerte entera... Que rica estas. Me encanta tu flujo, Ummmmmm. De pronto sentí que un dedo de Yolanda se me metía en mi concha, pero al mismo tiempo otro en el agujerito de mi culito y presionaban en el medio, como queriendo juntar las paredes de ambos lados en el centro, haciéndome dar un respingo de placer, elevando mis caderas hacia sus dedos. Estaba sintiendo como lenguas de fuego que me atravesaban y era conciente de mis gemidos. -Quiero que gimas, quiero saber cuanto estas gozando... Dime cuanto gozas... Dímelo-, -Seguí, seguí... -, -Dime que quieres que te haga... Muérdeme el clítoris... Pásame la lengua. La lengua de Yolanda comenzó a lamerlo primero en círculos, llenándolo de flujo, para después subir y bajar endureciéndolo. Cuando estaba duro y salido, lo tomó entre sus dedos y lo estiró, lo pellizcó para después morderlo delicadamente. -Dame vuelta... Dame vuelta -, le pedí casi desesperada. -Te gusta, verdad? Te encantan estas cosas? Pídeme más, ruégame. Más, no me dejes, dame más, hazme lo que quieras-. Y me dio vuelta, me lamió el culo sin descanso, sentía que estaba llena de mi propio flujo por todos lados, el consultorio estaba inundado de olor a sexo y ella seguía metiéndome un dedo en el agujero caliente del culito mientras que la otra mano no dejaba de arrastrarse a lo largo de mi concha. -No doy más... No puedo más... Méteme los dedos en la concha, métemelos -, le pedí ansiosa de poder llegar al orgasmo con sus dedos dentro de mí. -Así?-, me preguntaba mientras metía y sacaba dos dedos de mi concha -Esto es lo que quieres?, Ummmm, si si gemía yo, más, más. Y sin control, metió y sacó esos dedos gloriosos de mi concha hasta que mis caderas se elevaron sobre su cara, quedé apoyada en mis puntas de pie y estallé en un orgasmo pocas veces sentido.
Era una de las experiencias más ricas que he pasado en mi vida y de las que me gustaría volver a repetir. Ella me miró y con una sonrisa me dijo la sesión terminó nuestra próxima cita es el viernes de la otra semana, y aún estoy más ansiosa que nunca para que pasen los días para mi cita.
El trabajo y mis actividades laborales me absorbían mi tiempo y cada vez olvidaba mi vida, todas las cosas me irritaban y mi carácter cada vez iba de mal en peor. Creo que necesitaba una buena psicóloga. A tiempo comenté este problema con mi hermano que sin dudarlo me recomendó a su amiga que es una ex compañera de universidad y que ahora es una profesional muy reconocida.
Sin dudarlo concreté una cita para obtener ayuda profesional, la dirección era en un lugar de aquellos lugares residenciales y lujosos.
Al llegar al consultorio me encontré con una mujer que digo mujer un mujerón, era una morena de color de ojos pardos, que media un metro ochenta, cabello color negro el cuerpo ni que hablar un cuerpo muy hermoso, sus facciones físicas muy delicaditas. Me miró y su voz tan sensual me dijo su nombre Yolanda.
Cuando la ví se me vino a la cabeza que mi novio quedaría impactado al verla ya que él me contaba que se moría por tener en la cama a una mujer así.
Se sentó detrás de su escritorio y me hizo sentar en un sofá típico de los psicoanalistas
La sesión duró casi más de 45 minutos y las típicas preguntas de mi vida entera. Y así pasó el tiempo que concretamos una nueva cita para la próxima semana.
Le comente a mi novio lo sucedido y la verdad era que toda su imagen la tenia archivada en mi mente con lujos de detalles, y cuando ya se aproximaba el día de la cita a cada momento la recordaba, sus piernas torneadas, su pecho, su falda en fin la recordaba con lujo de detalles. Me sentía extraña por recordarla a mi terapista pero a la final me gustaba recordarla a plenitud e imaginaba como estaría vestida para la próxima cita.
El día había llegado y ansiosa entré ahí estaba como una muñeca a la espera de ser admirada.
Estaba ya en la sesión detallándole uno de los sueños, cuando sentí que lentamente Yolanda se levantaba de su lugar y se acercaba al diván, sin dejar de hacerme preguntas sobre lo que había soñado ni de darme pautas el sueño. Estaba tan compenetrada en esta tarea que casi no me di cuenta de que Yolanda se había parado en la cabecera del diván hasta que sus manos se apoyaron sobre mis hombros, suave, pero firmemente, presionando un poco y comenzando a acariciarlos en círculos. Nunca dejé vislumbrar la sorpresa que esos masajes me causaban, sencillamente seguí narrando mi sueño. De los hombros, las manos de Yolanda siguieron su camino por mi cuello y rodearon el borde de mi camisa hasta llegar al primer botón que estaba prendido. Mi respiración se había acelerado y que no era el único signo de la excitación que se estaba apoderando de mí. Por encima de mi camisa, mis pezones, endurecidos por el calor que esas manos me estaban dando y mis piernas estaban comenzando a separarse lentamente. La boca de Yolanda se había acercado a mis oídos y se detenía en cada uno para que yo pudiera sentir allí su aliento caliente y sus palabras suaves: "Relájate y sigue, esto es solo el principio, la única manera que tienes que recordar ese sueño por completo, es reviviendo el goce que te produjo. Siempre ubicada a mis espaldas, sus manos lograron desabrochar la blusa y meterse entre mi sostén y mis pechos, lo que me ocasionó un gemido involuntario al sentir sus frías manos sobre ellos. Los envolvió delicadamente con sus dedos, los presionó y se dedicó a pellizcar levemente mis pezones para después pasarle sus largas uñas alrededor y dejarlos duros como rocas. Sin poder soportar más esas caricias teniéndola lejos, la tomé de las muñecas y la coloqué frente a mí, quería ver sus ojos, quería que viera los míos, quería que viera mi boca mojada, mis ojos llenos de deseo. Se sentó al borde del diván y acercó su boca a la mía y comenzó una fiesta de besos. Su lengua y la mía se encontraron duras, calientes, movedizas; La suya recorrió cada parte de mi boca, mi paladar, mis dientes, las paredes internas de mis mejillas y la mía se dedicó a sus labios, a mojárselos incesantemente, a lamerle los lóbulos de las orejas, a buscar la suya nuevamente para establecer esa batalla tan deliciosa que teníamos.Sus manos nunca dejaron mis pechos, siguieron pellizcando y estirando mis pezones hasta que con las mías le ubiqué su boca en ellos. Yolanda lamió mis pechos con esa lengua maravillosa, los dejó mojadísimos con su exquisita saliva y se dedicó a mordisquear mis pezones, que no podían más, que no albergaban más dureza que la ya acumulada. Al mismo tiempo que su boca descendía por mi cuerpo, sus manos iban quitándome la ropa en forma precisa, sacando la camisa fuera de mis pantalones e intentando desabrocharlos con premura. Le dije con voz suave y excitante: No, por favor, le pedí con la voz entrecortada acaríciame por sobre la tela, quiero sentir como tus manos me acarician mi vulva, como me calientas a través de la ropa, como me voy mojando despacio. Y así lo hizo, abrí mis piernas para que trabajara con más comodidad y comenzó a acariciarme por sobre la entrepierna de mis pantalones. Su palma abierta subía y bajaba por toda la extensión de mi vulva, presionaba despacito justo en la unión de los labios de mi vagina y simulaba meterme un dedo, rozando así el centro de mi vagina, dejándome casi desmayada, mientras seguíamos besándonos. Subió su mano y la metió entre mi tanguita y llegó a mi vagina. Uuuummmm, me encanta que la tengas afeitadita, se siente deliciosa... Quieres más caricias o me dejas meterte los deditos?? Me dijo ella. Esas palabras bastaron para que yo misma me sacara los pantalones, me bajara la tanguita que llevaba puesta y me quedara desnuda frente a ella. Una de mis piernas quedó sobre el diván mientras que la otra quedó colgando, con mi pie izquierdo apoyado sobre el piso. Yolanda se arrodilló frente a mis piernas abiertas y sus manos se dedicaron a mi conchita, dejándome a mí transportada a otro mundo. Estas tan mojada, repetía sin poder creerlo -Nunca ví una conchita tan mojada, tan rica como la tuya, tan cremosa. -Verdad? Quiero que me metas los dedos, los mojes y desparrames mi flujo entre los labios de mi concha. -Así te gusta, preciosa?- me preguntó mientras me metía dos dedos a fondo, les daba media vuelta dentro de mí y los sacaba empapados, para después lubricarme los labios mayores y menores de la vagina. -Más, dame más, dame tu lengua, chúpame, chúpame despacito-. Y la lengua de Yolanda se dedicó a lamerme, a recoger mi flujo desde mi interior para repartirlo, de adelante hacia atrás, hasta llegar al agujero de mi culito que ya se ponía mojadito de la excitación. Quiero comerte entera... Que rica estas. Me encanta tu flujo, Ummmmmm. De pronto sentí que un dedo de Yolanda se me metía en mi concha, pero al mismo tiempo otro en el agujerito de mi culito y presionaban en el medio, como queriendo juntar las paredes de ambos lados en el centro, haciéndome dar un respingo de placer, elevando mis caderas hacia sus dedos. Estaba sintiendo como lenguas de fuego que me atravesaban y era conciente de mis gemidos. -Quiero que gimas, quiero saber cuanto estas gozando... Dime cuanto gozas... Dímelo-, -Seguí, seguí... -, -Dime que quieres que te haga... Muérdeme el clítoris... Pásame la lengua. La lengua de Yolanda comenzó a lamerlo primero en círculos, llenándolo de flujo, para después subir y bajar endureciéndolo. Cuando estaba duro y salido, lo tomó entre sus dedos y lo estiró, lo pellizcó para después morderlo delicadamente. -Dame vuelta... Dame vuelta -, le pedí casi desesperada. -Te gusta, verdad? Te encantan estas cosas? Pídeme más, ruégame. Más, no me dejes, dame más, hazme lo que quieras-. Y me dio vuelta, me lamió el culo sin descanso, sentía que estaba llena de mi propio flujo por todos lados, el consultorio estaba inundado de olor a sexo y ella seguía metiéndome un dedo en el agujero caliente del culito mientras que la otra mano no dejaba de arrastrarse a lo largo de mi concha. -No doy más... No puedo más... Méteme los dedos en la concha, métemelos -, le pedí ansiosa de poder llegar al orgasmo con sus dedos dentro de mí. -Así?-, me preguntaba mientras metía y sacaba dos dedos de mi concha -Esto es lo que quieres?, Ummmm, si si gemía yo, más, más. Y sin control, metió y sacó esos dedos gloriosos de mi concha hasta que mis caderas se elevaron sobre su cara, quedé apoyada en mis puntas de pie y estallé en un orgasmo pocas veces sentido.
Era una de las experiencias más ricas que he pasado en mi vida y de las que me gustaría volver a repetir. Ella me miró y con una sonrisa me dijo la sesión terminó nuestra próxima cita es el viernes de la otra semana, y aún estoy más ansiosa que nunca para que pasen los días para mi cita.
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miércoles, 27 de febrero de 2008
Mi profesora de idiomas
En el primer semestre, faltando cerca de dos meses para culminar, empecé a llevarme mejor con los maestros, especialmente con la profesora idiomas, ella tenía como 35 años, divorciada y de buen cuerpo. Su figura hacia ver con facilidad unos senos enormes y su contextura mediana, pero al final era muy sexy por su forma de vestir con pantalones ceñidos a su figura, o sus faldas muy apegadas a sus caderas. Recuerdo que un día en clases, mi profesora trajo una blusa pegadita con un escote muy evidente que las miradas de todos se dirigían directamente a sus hermosos senos. Cuando estábamos en clases todos le quedaban viendo, en mi mente fantaseaba y me imaginaba que si con blusa se ve así de divina como será al vestir con un terno de baño o tanguita. En una ocasión por costumbre después de dictar clases conversaba con las chicas compañeras mías y por lo regular los hombres salíamos, pero este día fue diferente por hacer mis tareas me quede, ella se sentó sobre el escritorio y como estaba con una falda no muy corta, yo sentado casi frente al escritorio no me percate de que al sentarse sus piernas estaba abiertas y se podía notar todas sus partes íntimas, un ruido ajeno me hizo levantar la cabeza y fijarme en aquel espectáculo y que tal vez no se vulva a repetir.
Mi mirada era fija como embobado, sudaba de la emoción de verla así y como es fijo mi excitación era cada vez mas caliente. Miraba con mucho disimulo casi no la veía su rostro sino sus partes íntimas llevaba puesta una tanguita de color blanco y casi notaba que era de encaje transparente, creo además que la llevaba depilada su vagina. De repente entre miradas disimuladas, noté que ella me había estado viendo y la mire a los ojos yo sonrojado y nervioso y ella no sé desde hace que tiempo se había dado cuenta que la estaba mirando sus partes íntimas, me miró con una sonrisa. Cada vez que la veía me moría de la vergüenza. Los días avanzaban y pensé que ya se le había olvidado aquel momento.
Cuando ya era días de exámenes estuvimos todos y creí que había estudiado pero las preguntas me evidenciaron que no lo había hecho lo suficiente, trate de copiar las respuestas, me alcanzó a ver, y me cambió al último, ya todos salían terminando sus exámenes y a mi me faltaba mucho. El tiempo ya pasó y ella me retiro el examen y le pedí que me ayude, y su respuesta fue “te acuerdas cuando me viste sobre el escritorio?” y le respondí que no (como no voy a recordar aquel momento). Al salir me dijo que vaya a su oficina para hablar sobre el examen y que ahí me va a estar esperando.
Fui a su oficina y me dijo que si quería remediar lo del examen y le dije que si, entonces me metió la mano por dentro del pantalón y me empezó a frotar el pene, yo me quedé traumatizado y me dijo que le quitara la blusa, se la quité y traía sostén de los que se abrochan por delante y al intentar desabrocharlo se alejó y se acostó sobre el escritorio con las piernas abiertas y haciéndose la falda para atrás yo me fui sobre ella... Me dijo que le chupara la vagina, y fui entre su falda y le quité la tanguita, traía un liguero y se veía excitante, después de un rato se levantó del escritorio y se quitó la falda, me quitó el pantalón y me quedé en calzones entonces se agachó y me agarró el pene lo tenía totalmente paradito, lo sacó del boxer y lo empezó a chupar. Al rato se acostó en el suelo y cuando la iba a penetrar me dijo: espera, y se agarró los grandes senos y me dijo ponme aquí tu miembro paradito le puse en medio de sus senos ricos como traía el sostén puesto me hacía presión y se sentía increíble. No lo podía creer me estaba cogiendo a mi maestra y por los senos, era tanta la excitación que no me aguanté y cuando me iba a venir se abrió el sostén, me agarró el pene y eyaculé en los senos y unos chorros de semen le cayeron en la cara, se limpió con la mano y luego se la chupó, me agarró el pene y se lo metió en la boca, quería más y me estaba mamando. Cuando acabó se untó el semen en los senos, se volteó, se agachó y me dijo que se lo metiera y se lo metí por la vagina, al estar lubricado se lo saqué y se lo metí por atrás fue una sensación indescriptible. Ella empezó a gemir y después de un rato se lo metí otra vez en la vagina, después de un rato nos vinimos juntos y todo acabó, se puso el sostén sin limpiarse el semen, se puso la minifalda sin calzón su tanguita me lo puso en mi mochila, cuando ya se iba y yo me estaba vistiendo se regresó y me chupó mi pene unas cuantas veces más. Un momento caliente e inolvidable. Al ir a ver mis notas me di cuenta de que me había reprobado y me fui a un examen extra, pero al final valió la pena, cuando fui a dar aquel examen había enviado a su asistente era una señora nada agradable pero para esta vez me percate de estudiar toda la materia. Al final no sé si el próximo semestre nos tocará con la misma profesora, pero me queda la intriga de que pasará cuando nos veamos en los pasillos de la Universidad.
Mi mirada era fija como embobado, sudaba de la emoción de verla así y como es fijo mi excitación era cada vez mas caliente. Miraba con mucho disimulo casi no la veía su rostro sino sus partes íntimas llevaba puesta una tanguita de color blanco y casi notaba que era de encaje transparente, creo además que la llevaba depilada su vagina. De repente entre miradas disimuladas, noté que ella me había estado viendo y la mire a los ojos yo sonrojado y nervioso y ella no sé desde hace que tiempo se había dado cuenta que la estaba mirando sus partes íntimas, me miró con una sonrisa. Cada vez que la veía me moría de la vergüenza. Los días avanzaban y pensé que ya se le había olvidado aquel momento.
Cuando ya era días de exámenes estuvimos todos y creí que había estudiado pero las preguntas me evidenciaron que no lo había hecho lo suficiente, trate de copiar las respuestas, me alcanzó a ver, y me cambió al último, ya todos salían terminando sus exámenes y a mi me faltaba mucho. El tiempo ya pasó y ella me retiro el examen y le pedí que me ayude, y su respuesta fue “te acuerdas cuando me viste sobre el escritorio?” y le respondí que no (como no voy a recordar aquel momento). Al salir me dijo que vaya a su oficina para hablar sobre el examen y que ahí me va a estar esperando.
Fui a su oficina y me dijo que si quería remediar lo del examen y le dije que si, entonces me metió la mano por dentro del pantalón y me empezó a frotar el pene, yo me quedé traumatizado y me dijo que le quitara la blusa, se la quité y traía sostén de los que se abrochan por delante y al intentar desabrocharlo se alejó y se acostó sobre el escritorio con las piernas abiertas y haciéndose la falda para atrás yo me fui sobre ella... Me dijo que le chupara la vagina, y fui entre su falda y le quité la tanguita, traía un liguero y se veía excitante, después de un rato se levantó del escritorio y se quitó la falda, me quitó el pantalón y me quedé en calzones entonces se agachó y me agarró el pene lo tenía totalmente paradito, lo sacó del boxer y lo empezó a chupar. Al rato se acostó en el suelo y cuando la iba a penetrar me dijo: espera, y se agarró los grandes senos y me dijo ponme aquí tu miembro paradito le puse en medio de sus senos ricos como traía el sostén puesto me hacía presión y se sentía increíble. No lo podía creer me estaba cogiendo a mi maestra y por los senos, era tanta la excitación que no me aguanté y cuando me iba a venir se abrió el sostén, me agarró el pene y eyaculé en los senos y unos chorros de semen le cayeron en la cara, se limpió con la mano y luego se la chupó, me agarró el pene y se lo metió en la boca, quería más y me estaba mamando. Cuando acabó se untó el semen en los senos, se volteó, se agachó y me dijo que se lo metiera y se lo metí por la vagina, al estar lubricado se lo saqué y se lo metí por atrás fue una sensación indescriptible. Ella empezó a gemir y después de un rato se lo metí otra vez en la vagina, después de un rato nos vinimos juntos y todo acabó, se puso el sostén sin limpiarse el semen, se puso la minifalda sin calzón su tanguita me lo puso en mi mochila, cuando ya se iba y yo me estaba vistiendo se regresó y me chupó mi pene unas cuantas veces más. Un momento caliente e inolvidable. Al ir a ver mis notas me di cuenta de que me había reprobado y me fui a un examen extra, pero al final valió la pena, cuando fui a dar aquel examen había enviado a su asistente era una señora nada agradable pero para esta vez me percate de estudiar toda la materia. Al final no sé si el próximo semestre nos tocará con la misma profesora, pero me queda la intriga de que pasará cuando nos veamos en los pasillos de la Universidad.
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viernes, 22 de febrero de 2008
El sexo como remedio natural
Un buen psicólogo de la universidad del Reino Unido, ha mencionado que mantener relaciones sexuales con penetración antes de una actividad estresante ayuda a mantener la calma, según ha explicado en la revista New Scientist.
Brody comparó el impacto de diferentes actividades sexuales sobre la tensión sanguínea cuando la persona experimenta más tarde un episodio de estrés agudo, en un estudio de dos semanas, con 24 mujeres y 22 hombres. Los participantes anotaron la frecuencia de sus coitos, masturbaciones o actividades sexuales sin penetración, y se sometieron a situaciones estresantes, como hablar en público y hacer cálculos aritméticos en voz alta.
Aquellos que habían mantenido con asiduidad relaciones “completas” estaban menos estresados, y su presión sanguínea volvía a la normalidad más rápidamente que la de aquellos que solo se habían masturbado o practicado sexo sin penetración. Quienes mantuvieron la abstinencia sexual tuvieron una reacción más elevada al estrés, reflejada en su presión sanguínea.
“Estos efectos no se pueden atribuir simplemente al alivio a corto plazo provocado por el orgasmo, ya que perduran durante una semana”, ha explicado Brody, quien cree que la liberación entre los amantes de la denominada hormona “afectiva de pareja” ú oxitocina, la que puede ser responsable del efecto calmante.
Para el psicoterapeuta transpersonal José María Doria “desarrollar actividades placenteras como el sexo es saludable, porque ayudan a generar endorfinas: unas sustancias que segrega nuestro cerebro, aumentan nuestro bienestar y son una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración”.
“Cuando una persona practica actividades que le dan placer, su organismo segrega estos compuestos hormonales que no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, degeneración celular e infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor”, señala.
Para muchos sexólogos y terapeutas, es importante amar “con los cinco sentidos”, ya que la sensualidad es mucho más rica y excitante si se la despierta y percibe no sólo con la vista y el tacto sino con el olfato, el oído y el paladar, haciendo vibrar cada uno de los terminales nerviosos de todo el cuerpo.
Los expertos proponen poner todo el potencial de los órganos sensoriales al servicio del acto amoroso. Por algo el Tantra, milenario arte oriental de las artes y energías amatorias, incluye entres sus preceptos un “ritual de los cinco sentidos”.
Cada sentido cumple una función diferente y capta diferentes estímulos, pero todos pueden aprovecharse para dar y recibir placer. Una cena afrodisíaca, música sensual, un hielo sobre la piel, un perfume que te identifique o una voz seductora. Aprovecha este deseable arte y disfruta mientras mejoras tu salud.
Brody comparó el impacto de diferentes actividades sexuales sobre la tensión sanguínea cuando la persona experimenta más tarde un episodio de estrés agudo, en un estudio de dos semanas, con 24 mujeres y 22 hombres. Los participantes anotaron la frecuencia de sus coitos, masturbaciones o actividades sexuales sin penetración, y se sometieron a situaciones estresantes, como hablar en público y hacer cálculos aritméticos en voz alta.
Aquellos que habían mantenido con asiduidad relaciones “completas” estaban menos estresados, y su presión sanguínea volvía a la normalidad más rápidamente que la de aquellos que solo se habían masturbado o practicado sexo sin penetración. Quienes mantuvieron la abstinencia sexual tuvieron una reacción más elevada al estrés, reflejada en su presión sanguínea.
“Estos efectos no se pueden atribuir simplemente al alivio a corto plazo provocado por el orgasmo, ya que perduran durante una semana”, ha explicado Brody, quien cree que la liberación entre los amantes de la denominada hormona “afectiva de pareja” ú oxitocina, la que puede ser responsable del efecto calmante.
Para el psicoterapeuta transpersonal José María Doria “desarrollar actividades placenteras como el sexo es saludable, porque ayudan a generar endorfinas: unas sustancias que segrega nuestro cerebro, aumentan nuestro bienestar y son una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración”.
“Cuando una persona practica actividades que le dan placer, su organismo segrega estos compuestos hormonales que no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, degeneración celular e infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor”, señala.
Para muchos sexólogos y terapeutas, es importante amar “con los cinco sentidos”, ya que la sensualidad es mucho más rica y excitante si se la despierta y percibe no sólo con la vista y el tacto sino con el olfato, el oído y el paladar, haciendo vibrar cada uno de los terminales nerviosos de todo el cuerpo.
Los expertos proponen poner todo el potencial de los órganos sensoriales al servicio del acto amoroso. Por algo el Tantra, milenario arte oriental de las artes y energías amatorias, incluye entres sus preceptos un “ritual de los cinco sentidos”.
Cada sentido cumple una función diferente y capta diferentes estímulos, pero todos pueden aprovecharse para dar y recibir placer. Una cena afrodisíaca, música sensual, un hielo sobre la piel, un perfume que te identifique o una voz seductora. Aprovecha este deseable arte y disfruta mientras mejoras tu salud.
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miércoles, 13 de febrero de 2008
El sexo como remedio natural
De acuerdo a algunas recientes investigaciones y la opinión de especialistas, no sólo es posible, sino que además puede resultar muy agradable, porque el sexo no sólo da placer, sino salud.
El médico naturista Santiago de la Rosa, de Madrid, asegura que “mantenerse activo entre las sábanas aporta un rápido y placentero empuje de energía, y es una valiosa ayuda natural para manejar y aliviar el estrés”.
El orgasmo aumenta los niveles de la hormona oxitocina, la cual revitaliza a la persona temporalmente, y el sexo aumenta el riego sanguíneo y la oxigenación pulmonar, así como la producción de endorfinas, otras hormonas que mejoran el estado de ánimo. Hacer el amor también es un buen relajante e inductor del sueño.“Si ha relegado el sexo al último lugar en su lista de opciones, adelántelo unos cuantos puestos, y jamás lo desestime por falta de tiempo, porque eso es un ataque a su vitalidad”, señala. Si no se está de ánimo en la cama, este experto aconseja probar con un abrazo, ya que los niveles de oxitocina se elevan incluso con las caricias, pero “si no se siente deseo, es mejor dejarlo para otro día, para que la sexualidad no se convierta en una exigencia o un acto mecánico”... Continuará
El médico naturista Santiago de la Rosa, de Madrid, asegura que “mantenerse activo entre las sábanas aporta un rápido y placentero empuje de energía, y es una valiosa ayuda natural para manejar y aliviar el estrés”.
El orgasmo aumenta los niveles de la hormona oxitocina, la cual revitaliza a la persona temporalmente, y el sexo aumenta el riego sanguíneo y la oxigenación pulmonar, así como la producción de endorfinas, otras hormonas que mejoran el estado de ánimo. Hacer el amor también es un buen relajante e inductor del sueño.“Si ha relegado el sexo al último lugar en su lista de opciones, adelántelo unos cuantos puestos, y jamás lo desestime por falta de tiempo, porque eso es un ataque a su vitalidad”, señala. Si no se está de ánimo en la cama, este experto aconseja probar con un abrazo, ya que los niveles de oxitocina se elevan incluso con las caricias, pero “si no se siente deseo, es mejor dejarlo para otro día, para que la sexualidad no se convierta en una exigencia o un acto mecánico”... Continuará
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martes, 12 de febrero de 2008
El sexo como remedio natural
En nuestros días las relaciones sexuales son la mejor medicina, ya que el cuerpo segrega hormonas relajantes y revitalizadoras durante el acto sexual, así lo manifiesta un estudio realizado en la Universidad escocesa de Paisley. Los secretos para aprovechar al máximo esta “psicoterapia natural”.Hacer el amor no sólo ayuda a afrontar las situaciones que provocan tensión nerviosa, sino que además fomenta que el organismo segregue unas hormonas relajantes y revitalizadoras. El secreto para aprovechar al máximo los beneficios de esta placentera “psicoterapia natural” consiste en disfrutarla de manera consciente, completa y con todos los sentidos.Millones de personas en todo el mundo viven estresadas, esto, en la actualidad, es algo completamente normal y puede acarrearles, a largo plazo, alteraciones en su salud física, mental y emocional. Continuará...
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miércoles, 6 de febrero de 2008
Los besos en el sexo
Es posible que haya besos sin sexo, y de igual forma el sexo sin los besos no se siente igual. Nadie nace con la mínima idea de como tener sexo, por tanto, el aprender a besar es una labor aunque agradable, requiere de saber como hacerlo bien.
Es importante saber como besar y disfrutar del arte de besar con nuestra pareja y más aun en la cama al instante de tener sexo.
Es evidente que nuestros labios son muy sensibles ante cualquier estímulo, por tanto, la sensación agradable de tocar los labios de nuestra pareja o de la persona que nos atrae con nuestros labios es una sensación rica. El contacto con otros labios que se denominan besos puede tener algunas connotaciones.
Estas connotaciones dependen del lugar y de cómo se dé un beso, la excitación tanto para el hombre como para la mujer es igual, y mucho más si son en la cama a la hora de tener sexo.
El beso en la cama debe ser lleno de pasión, deseo, excitación que nos motive a experimentar sensaciones mágicas e intencionadas para hacer el amor. Sobre la cama los besos no solamente deben ser por regla general en los labios sino en diferentes partes del cuerpo de nuestra pareja, el experimentar lugares no comunes de nuestro cuerpo es la mejor forma de vivir un rico beso.
Para el preámbulo del sexo los besos son la antesala de una buena relación donde el placer del goce y de las sensaciones eróticas entran en juego al contacto de los labios y de las lenguas que se enredan entre si para buscar más placer en la cama.
Los besos en nuestras partes erógenas son muy apreciados por las personas que gustan disfrutar de recorrer el cuerpo y descubrir de las nuevas sensaciones. En el caso de los hombres los besos pueden ser en los muslos internos para llegar a su pene, y sentir como se pone erecto cerca de su boca, muchas mujeres disfrutan de esta sensación dentro de su boca, no olvide que la lengua juega un papel importante para dar placer a la hora del sexo. Hay hombres que disfrutan de sentir besos y lengua por el pecho espalda y cuello.
En el caso de las mujeres las sensaciones de los besos les son muy excitantes sentirlos, y al igual que los hombres hay lugres que el goce es excitante, los senos, pezones son partes sensibles y a la hora de pasar la lengua se derriten.
El recorrido de los besos y lengua por su vientre para llegar a su parte húmeda, gusta mucho, el jugueteo con la lengua y besos por sus muslos caderas, y ya en el hecho mismo de la excitación se termina en el clítoris, que seguramente ya debe estar muy sensible para los besos con lengua.
Haga la prueba de besos con su pareja como un preámbulo antes de la penetración y dé se un tiempo para disfrutar de los besos en la cama.
Es importante saber como besar y disfrutar del arte de besar con nuestra pareja y más aun en la cama al instante de tener sexo.
Es evidente que nuestros labios son muy sensibles ante cualquier estímulo, por tanto, la sensación agradable de tocar los labios de nuestra pareja o de la persona que nos atrae con nuestros labios es una sensación rica. El contacto con otros labios que se denominan besos puede tener algunas connotaciones.
Estas connotaciones dependen del lugar y de cómo se dé un beso, la excitación tanto para el hombre como para la mujer es igual, y mucho más si son en la cama a la hora de tener sexo.
El beso en la cama debe ser lleno de pasión, deseo, excitación que nos motive a experimentar sensaciones mágicas e intencionadas para hacer el amor. Sobre la cama los besos no solamente deben ser por regla general en los labios sino en diferentes partes del cuerpo de nuestra pareja, el experimentar lugares no comunes de nuestro cuerpo es la mejor forma de vivir un rico beso.
Para el preámbulo del sexo los besos son la antesala de una buena relación donde el placer del goce y de las sensaciones eróticas entran en juego al contacto de los labios y de las lenguas que se enredan entre si para buscar más placer en la cama.
Los besos en nuestras partes erógenas son muy apreciados por las personas que gustan disfrutar de recorrer el cuerpo y descubrir de las nuevas sensaciones. En el caso de los hombres los besos pueden ser en los muslos internos para llegar a su pene, y sentir como se pone erecto cerca de su boca, muchas mujeres disfrutan de esta sensación dentro de su boca, no olvide que la lengua juega un papel importante para dar placer a la hora del sexo. Hay hombres que disfrutan de sentir besos y lengua por el pecho espalda y cuello.
En el caso de las mujeres las sensaciones de los besos les son muy excitantes sentirlos, y al igual que los hombres hay lugres que el goce es excitante, los senos, pezones son partes sensibles y a la hora de pasar la lengua se derriten.
El recorrido de los besos y lengua por su vientre para llegar a su parte húmeda, gusta mucho, el jugueteo con la lengua y besos por sus muslos caderas, y ya en el hecho mismo de la excitación se termina en el clítoris, que seguramente ya debe estar muy sensible para los besos con lengua.
Haga la prueba de besos con su pareja como un preámbulo antes de la penetración y dé se un tiempo para disfrutar de los besos en la cama.
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martes, 5 de febrero de 2008
Técnicas para seducir
Para un movimiento más sugerente aún, entremezclen sus brazos y dense de comer el uno al otro, o toma un sólo tenedor y un postre y dense bocados mutuamente.
Sin importar cómo lo hagas, el darse de comer el uno al otro puede agregarle sensualidad a tu comida lo cual puede terminar en el dormitorio.
El estar ausente puede hacer que el corazón se ponga algo más tierno, pero la abstinencia puede hacer enloquecer a alguien. No me estoy refiriendo a tomar duchas frías y contenerse indefinidamente - ¡ello podría complicar tu vida sexual!
Lo que queremos decir es que provoques a tu pareja de manera seductora a lo largo del día y luego finalmente que tu pareja te posea al final del día. Puedes calentar las cosas hasta el punto de ebullición.
Esta técnica en particular te llevará algo de planificación de tu parte, pero puede meterlos a ambos en un frenético estado mental, al pensar que el sexo que vendrá a continuación es sin dudas uno del más apasionado que han tenido.
Para ayudarte a establecer el estado de ánimo propicio, utiliza las técnicas de coqueteo abordadas en la sección anterior para ayudarte a proponer lo que vendrá llegado el final del día.
No necesitas esperar hasta que tu cita aparezca en tu casa para empezar a seducirla; la seducción puede iniciarse mucho antes de que la cita de hecho comience.
La tarde anterior a tu noche de pasión, adelántate y llama para dejar un mensaje sexy con una voz suave y lenta en el correo de voz de su trabajo; envíales un correo electrónico sexy; o, si intentas seducirlo nuevamente, déjale una pequeña nota caliente en su portafolio o en su agenda describiendo lo que le espera para la noche.
La anticipación hará que su corazón lata fuertemente durante todo el día de manera tal que para la hora que tu cita llegue a la puerta de tu casa, él o ella ya estará muy excitado e inquieto como para pensar en otra cosa.
Si bien el ser modesto y hacer insinuaciones es una excelente forma de diseñar un escenario sexy, el ser directo puede ser igual de efectivo. Mirar fijo a alguien y decirle a esa persona exactamente lo que quisieras hacerle es un mecanismo de excitación increíble.
Hablar de manera sexy puede ser estupendo si puedes hacerlo, y si sabes que ello excita a tu pareja. Deberías encontrar un momento en que casualmente le preguntes si eso es algo que le gusta. ¡Si es así, empieza a hablar!
Si no sabes qué decir cuando intentas hablar sexy, aquí tienes algunas sugerencias:
Haz una lista de todos los apelativos que puedas pensar sobre las partes del cuerpo y actos sexuales. Después elige las palabras que serían las más sexys para tu pareja. Practica diciéndolas, y recuérdalas para cuando quieras usarlas más tarde.
Lee la sección de cartas de las revistas eróticas, o llama a las líneas de sexo y escucha las descripciones sexuales. Ello te dará ideas de ciertos escenarios, así como también sobre cómo usar todas aquellas palabras sexy.
Planea ya sea describirle a tu pareja una fantasía sexual que tengas, o volverle a contar una experiencia que los dos ya han tenido. Esto significa que puedes empezar tu conversación con: “¿Recuerdas lo bien que se sintió el domingo pasado cuando hicimos el amor toda la mañana?”
Después entra más en detalle, usando palabras sexy para describirlo. O podrías empezar con: “Me he estado haciendo los ratones con hacerte el amor. Esto es exactamente lo que me encantaría hacerte” ¡Luego da los detalles!
Sin importar cómo lo hagas, el darse de comer el uno al otro puede agregarle sensualidad a tu comida lo cual puede terminar en el dormitorio.
El estar ausente puede hacer que el corazón se ponga algo más tierno, pero la abstinencia puede hacer enloquecer a alguien. No me estoy refiriendo a tomar duchas frías y contenerse indefinidamente - ¡ello podría complicar tu vida sexual!
Lo que queremos decir es que provoques a tu pareja de manera seductora a lo largo del día y luego finalmente que tu pareja te posea al final del día. Puedes calentar las cosas hasta el punto de ebullición.
Esta técnica en particular te llevará algo de planificación de tu parte, pero puede meterlos a ambos en un frenético estado mental, al pensar que el sexo que vendrá a continuación es sin dudas uno del más apasionado que han tenido.
Para ayudarte a establecer el estado de ánimo propicio, utiliza las técnicas de coqueteo abordadas en la sección anterior para ayudarte a proponer lo que vendrá llegado el final del día.
No necesitas esperar hasta que tu cita aparezca en tu casa para empezar a seducirla; la seducción puede iniciarse mucho antes de que la cita de hecho comience.
La tarde anterior a tu noche de pasión, adelántate y llama para dejar un mensaje sexy con una voz suave y lenta en el correo de voz de su trabajo; envíales un correo electrónico sexy; o, si intentas seducirlo nuevamente, déjale una pequeña nota caliente en su portafolio o en su agenda describiendo lo que le espera para la noche.
La anticipación hará que su corazón lata fuertemente durante todo el día de manera tal que para la hora que tu cita llegue a la puerta de tu casa, él o ella ya estará muy excitado e inquieto como para pensar en otra cosa.
Si bien el ser modesto y hacer insinuaciones es una excelente forma de diseñar un escenario sexy, el ser directo puede ser igual de efectivo. Mirar fijo a alguien y decirle a esa persona exactamente lo que quisieras hacerle es un mecanismo de excitación increíble.
Hablar de manera sexy puede ser estupendo si puedes hacerlo, y si sabes que ello excita a tu pareja. Deberías encontrar un momento en que casualmente le preguntes si eso es algo que le gusta. ¡Si es así, empieza a hablar!
Si no sabes qué decir cuando intentas hablar sexy, aquí tienes algunas sugerencias:
Haz una lista de todos los apelativos que puedas pensar sobre las partes del cuerpo y actos sexuales. Después elige las palabras que serían las más sexys para tu pareja. Practica diciéndolas, y recuérdalas para cuando quieras usarlas más tarde.
Lee la sección de cartas de las revistas eróticas, o llama a las líneas de sexo y escucha las descripciones sexuales. Ello te dará ideas de ciertos escenarios, así como también sobre cómo usar todas aquellas palabras sexy.
Planea ya sea describirle a tu pareja una fantasía sexual que tengas, o volverle a contar una experiencia que los dos ya han tenido. Esto significa que puedes empezar tu conversación con: “¿Recuerdas lo bien que se sintió el domingo pasado cuando hicimos el amor toda la mañana?”
Después entra más en detalle, usando palabras sexy para describirlo. O podrías empezar con: “Me he estado haciendo los ratones con hacerte el amor. Esto es exactamente lo que me encantaría hacerte” ¡Luego da los detalles!
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domingo, 3 de febrero de 2008
Técnicas para seducir
En un cierto momento en que estas en tu habitación viendo una película con una escena eróticas muy calientes. Tú no estas teniendo sexo, pero probablemente viendo la escena te pongas “listo para la acción”.
Cuando tratas de seducir a alguien intelectualmente, usas ideas y palabras para aumentar el calor. Ya sea que hagas uso de la insinuación o de declaraciones directas y abiertas, existen varias técnicas que puedes emplear para lograr que el deseo de tu pareja te inunde.
Una de las primeras cosas que aprendemos cómo hacer instintivamente siendo chicos cuando empezamos a descubrir nuestra sexualidad es coquetear.
Ya sea un chico embromando a una chica en el patio durante el recreo, o el tímido obsequio de una tarjeta con forma de un corazón en el Día de los Enamorados, el coqueteo es nuestra primera introducción al hecho de hacer algo con respecto a la atracción mutua.
Hemos escuchado tanto a los hombres como a las mujeres decir esta misma frase una infinidad de veces: “Soy pésimo para coquetear. Simplemente no sé como hacerlo”.
Pero el tema no es que no sepan cómo - tan sólo se les ha olvidado. El coqueteo ha ganado de alguna manera una mala reputación: Se dice que “coquetear” es embromar a alguien; propio de una persona que no es seria; que necesita de la atención de cualquiera para sentirse atractiva.
Desde ya que existen personas que coquetean para compensar sus propias inseguridades, pero en términos generales, sin embargo, coquetear es sólo una expresión tímida del sentirse atraído, de que te gusta a alguien o diversión sana.
Coquetear es también una de las mejores maneras de construir los cimientos para iniciar el sexo. Existen muchas maneras de coquetear con el objeto de tu deseo.
A continuación tienes algunas sugerencias sobre técnicas que te asegurarán un comienzo ardiente:
Una de las mejores maneras para deslumbrar al objeto de tu deseo es a través de las palabras. Pueden estar teniendo una aparente conversación inocente, pero creando a la vez una corriente de dobles sentidos que los haga pensar a ambos sobre otras cosas más allá del tema en cuestión.
Utiliza adjetivos picantes como caluroso, sensual, jugoso, caliente, tentador, emocionante, ardiente, acalorado y pegajoso. Utiliza verbos como ansiar, anhelar, apetecer y desear.
Cuando estés intentando tentar a alguien para ir a tu cama, la peor cosa que puedes hacer es ser distraído. Ello envía señales de desinterés en una suerte de “tómalo o déjalo”.
Una de las mejores maneras para coquetear sutilmente es prestarle mucha atención al objeto de tu deseo. Hazlo/a sentir como el fascinante centro de tu universo.
No existe nada más estimulante para la mente que la música. Pon algo lento y seductor y da un par de vueltas en el piso.
La combinación de los sonidos sensuales y la cercanía física es una excelente manera de hacerlos pensar a ambos sobre cómo sus cuerpos se mueven juntos - y cómo podrían deslizarse realizando otro tipo de actividades en el dormitorio.
La comida es a menudo el preludio del sexo, especialmente si es una cena romántica.
Dondequiera que estén comiendo - ya sea una cena a la luz de las velas en tu sala de estar o en el patio de comidas de un centro comercial - puedes ofrecerle a tu pareja de manera casual un bocado, luego darle de comer. Continuará...
Cuando tratas de seducir a alguien intelectualmente, usas ideas y palabras para aumentar el calor. Ya sea que hagas uso de la insinuación o de declaraciones directas y abiertas, existen varias técnicas que puedes emplear para lograr que el deseo de tu pareja te inunde.
Una de las primeras cosas que aprendemos cómo hacer instintivamente siendo chicos cuando empezamos a descubrir nuestra sexualidad es coquetear.
Ya sea un chico embromando a una chica en el patio durante el recreo, o el tímido obsequio de una tarjeta con forma de un corazón en el Día de los Enamorados, el coqueteo es nuestra primera introducción al hecho de hacer algo con respecto a la atracción mutua.
Hemos escuchado tanto a los hombres como a las mujeres decir esta misma frase una infinidad de veces: “Soy pésimo para coquetear. Simplemente no sé como hacerlo”.
Pero el tema no es que no sepan cómo - tan sólo se les ha olvidado. El coqueteo ha ganado de alguna manera una mala reputación: Se dice que “coquetear” es embromar a alguien; propio de una persona que no es seria; que necesita de la atención de cualquiera para sentirse atractiva.
Desde ya que existen personas que coquetean para compensar sus propias inseguridades, pero en términos generales, sin embargo, coquetear es sólo una expresión tímida del sentirse atraído, de que te gusta a alguien o diversión sana.
Coquetear es también una de las mejores maneras de construir los cimientos para iniciar el sexo. Existen muchas maneras de coquetear con el objeto de tu deseo.
A continuación tienes algunas sugerencias sobre técnicas que te asegurarán un comienzo ardiente:
Una de las mejores maneras para deslumbrar al objeto de tu deseo es a través de las palabras. Pueden estar teniendo una aparente conversación inocente, pero creando a la vez una corriente de dobles sentidos que los haga pensar a ambos sobre otras cosas más allá del tema en cuestión.
Utiliza adjetivos picantes como caluroso, sensual, jugoso, caliente, tentador, emocionante, ardiente, acalorado y pegajoso. Utiliza verbos como ansiar, anhelar, apetecer y desear.
Cuando estés intentando tentar a alguien para ir a tu cama, la peor cosa que puedes hacer es ser distraído. Ello envía señales de desinterés en una suerte de “tómalo o déjalo”.
Una de las mejores maneras para coquetear sutilmente es prestarle mucha atención al objeto de tu deseo. Hazlo/a sentir como el fascinante centro de tu universo.
No existe nada más estimulante para la mente que la música. Pon algo lento y seductor y da un par de vueltas en el piso.
La combinación de los sonidos sensuales y la cercanía física es una excelente manera de hacerlos pensar a ambos sobre cómo sus cuerpos se mueven juntos - y cómo podrían deslizarse realizando otro tipo de actividades en el dormitorio.
La comida es a menudo el preludio del sexo, especialmente si es una cena romántica.
Dondequiera que estén comiendo - ya sea una cena a la luz de las velas en tu sala de estar o en el patio de comidas de un centro comercial - puedes ofrecerle a tu pareja de manera casual un bocado, luego darle de comer. Continuará...
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viernes, 1 de febrero de 2008
El Sexo Tántrico
Hoy en día es muy importante saber sobre lo que significa practicar el sexo tántrico, este nueva modalidad de sexo comprende olvidarse del sexo convencional. Olvide todas las pautas y conductas que han estado practicando durante años y abran su mente.Si usted ha practicado yoga o disciplina de relajación oriental todo les resultara mucho más familiar. Y si no, deben partir de que en el sexo tántrico todo se basa en encuentros largos y relajados, sin prisas. Se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado.
Dentro de esta práctica habla de conceptos como el controlar la eyaculación, y la calidad de la eyaculación, y menos cantidad para acumular energía sexual. Cómo lograrlo. Sigan estos pasos:* Nuestra habitación y en especial nuestra cama son como el templo del amor.Las velas encendidas de color blancas y perfumadas, flores frescas, aceites para masajear a su pareja, música relajante, se recomiendan apagar cualquier aparato que pueda provocar ruido e interrumpir con este ritual amoroso. Poner al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso. Si puede saque todo lo que este en la cama que lo pueda estorbar (cojines, edredones, sábanas).
* Procure mantener el ritmo de la respiración. El mantener la respiración es primordial en el sexo tántrico. Colóquese frente a frente con su pareja, y comiencen a respirar pausadamente. Cuando la mujer exhala, el hombre inhala. La idea es que respiren el aire del otro. Los ojos mantengamos cerrados y empiecen a dejar su mente limpia de pensamientos.
* Caricias y masajes. El masajear a su pareja lentamente y explore todo su cuerpo excepto los genitales. Hagan movimientos circulares y busquen el placer de hacer el masaje. Después de quince minutos hagan un descanso y vuelvan a empezar.
* Besos. Recostados en la cama mírense a los ojos y bésense sin tocarse. No olviden mantener la respiración.
* Compenetrarse cada vez más. Besen la piel de su pareja, poco a poco. Recuéstense en la cama y tóquense lentamente. Ya pueden empezar a acariciar los genitales del otro, pero muy lenta y suavemente. Ella debe recorrer toda la longitud del pene y él acariciar el clítoris con suavidad.
* La Penetración. En el sexo tántrico la penetración es un paso más. No algo esencial, ni un fin. En la primera etapa la penetración debe ser estática. El pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente. Después los dos se empezarán a mover autónomamente. Sólo tienen que dejarse llevar. Esta parte puede durar como 30 minutos.
* El Orgasmo. Si la erección es muy fuerte y se acerca la eyaculación, el hombre debe volver a los ejercicios de respiración y a las caricias suaves. Si aún así la erección sigue, pueden hacer presión en la zona del perineo. Cuando se sientan preparados déjense llevar y adéntrense en el orgasmo más largo de sus vidas. ¡¡suerte!!!.
Dentro de esta práctica habla de conceptos como el controlar la eyaculación, y la calidad de la eyaculación, y menos cantidad para acumular energía sexual. Cómo lograrlo. Sigan estos pasos:* Nuestra habitación y en especial nuestra cama son como el templo del amor.Las velas encendidas de color blancas y perfumadas, flores frescas, aceites para masajear a su pareja, música relajante, se recomiendan apagar cualquier aparato que pueda provocar ruido e interrumpir con este ritual amoroso. Poner al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso. Si puede saque todo lo que este en la cama que lo pueda estorbar (cojines, edredones, sábanas).
* Procure mantener el ritmo de la respiración. El mantener la respiración es primordial en el sexo tántrico. Colóquese frente a frente con su pareja, y comiencen a respirar pausadamente. Cuando la mujer exhala, el hombre inhala. La idea es que respiren el aire del otro. Los ojos mantengamos cerrados y empiecen a dejar su mente limpia de pensamientos.
* Caricias y masajes. El masajear a su pareja lentamente y explore todo su cuerpo excepto los genitales. Hagan movimientos circulares y busquen el placer de hacer el masaje. Después de quince minutos hagan un descanso y vuelvan a empezar.
* Besos. Recostados en la cama mírense a los ojos y bésense sin tocarse. No olviden mantener la respiración.
* Compenetrarse cada vez más. Besen la piel de su pareja, poco a poco. Recuéstense en la cama y tóquense lentamente. Ya pueden empezar a acariciar los genitales del otro, pero muy lenta y suavemente. Ella debe recorrer toda la longitud del pene y él acariciar el clítoris con suavidad.
* La Penetración. En el sexo tántrico la penetración es un paso más. No algo esencial, ni un fin. En la primera etapa la penetración debe ser estática. El pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente. Después los dos se empezarán a mover autónomamente. Sólo tienen que dejarse llevar. Esta parte puede durar como 30 minutos.
* El Orgasmo. Si la erección es muy fuerte y se acerca la eyaculación, el hombre debe volver a los ejercicios de respiración y a las caricias suaves. Si aún así la erección sigue, pueden hacer presión en la zona del perineo. Cuando se sientan preparados déjense llevar y adéntrense en el orgasmo más largo de sus vidas. ¡¡suerte!!!.
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