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lunes, 28 de abril de 2008

La habitación de la vieja hostal

En uno de aquellos burdeles de la esquina de una calle iluminada por las tenues lamparas, un viernes como aquellos que suelen salir las damas de companía con sus cuerpos voluptuosos y exitantes, sus vestidos llamativos unos más ceñidos que otros, de repente aparace una mujer con sus cuervas provocativas, el perfil de sus caderas se dejaban ver en tdodo su explendor, su aroma de perfume exitante, lleno de feromonas que atraía a quien pasaba cerca de aquel lugar, la voluptuosa mujer llamada Eva, al pasar dos caballeros por la calle se detuvieron cerca del lugar, sin duda alguna llamados por la figura exitante de esta mujer decidieron entablar una conversación y seguramente el precio por una noche entera.
El nombre Eva era muy bien conocido por todos quienes vivían cerca o alrededores de aquel sector, la reputación de Eva era una semejanza con una doncella pecadora que gustaba insasiablemente el sexo a plenitud sin tabúes de hoy.
La tenue neblina invadía el lugar de la calle, el humo del cigarrilo de uno de aquelos hombres en busca de placer nocturno se notaba en cada exalación de un pito de tabaco. El tiempo en decidir si optar por la noche completa para pasar los tres juntos en una sola habitación. Sin duda alguna el precio debió ser alto para hacer semejantes actos dentro de una habitación de la hostal.
Al frente de aquel lugar una dama testiga del trato, como aquellas que se encuentran en aquellos barrios o sectores donde las damas de companías suelen trabajar a sus anchas por las calles, y que son vistas entre cortinas semitransparentes.
El precio no importaba, el placer es lo que cuenta, decidieron entrar los tres a una vieja hostal del frente donde la dama tras cortinas fisgoneaba a las habitaciones del hostal, testiga de los actos de amantes o parejas deseosas de placer y desborde carnal.
Se vio encender la luz de la habitación las siluetas casi perfectas de aquellos cuerpos que se juntaban y que en medio de ellos Eva se fundia de calor entre los cuerpos masculinos, el cuerpo de Eva se arqueaba para dar cabida a las caricias del hombre que se colocó detras de ella, mientras que el otro cuerpo deboraba sus pechos con su boca, era una desborde de pasión y exitación.
La dama que espiaba, con su movimientos de cabeza como quien busca tener un mejor panorama del acto excitante, su morbo y deseo de estar participando le hacia fantasiar cada vez que las siluetas mostraban más movimiento, su exitación cada vez le invadía su cuerpo, sus partes íntimas mostraban ya la humedad de la excitación.
Los cuerpos que se fundían en la habitación del frente, cada vez se mostraban exitados, las prendas se despojaban entre ellos. Eva ya casi desnuda solo su tanga y su blusa entre abierta llevaba puesta, mientras las manos y caricas de los cuerpos masculinos se desbordaban en todo el cuerpo de Eva.
De repente los cuerpos toman forma, cambian de posición se ve claramente que un cuerpo se recuesta sobre la cama y Eva sin dudarlo se coloca sobre él, el cuepo de Eva denota el movimiento circular, sin duda alguna la pentración fue hecha en el instante mismo de sentarse sobre aquel cuerpo masculino, el movimiento de Eva era cada vez más rápido, sin duda el placer era muy fuerte, la penetración era lo que más le gustaba y los movimientos de éste. Las manos de ella acariciaban sus senos se notaba las caricias, los apretones. Mientra el otro hombre parado y cerca de Eva acariciaba su espalda y testificaba el pleno sexo que se da en esa habitación.
De repente Eva toma una postura inclinada hacia delante, sus senos grandes y redondos, sus pezones paraditos rosaban la cara y la boca del hombre que se encontraba debajo, y este con su lengua deboraba aquellos senos deliciosos y calientes por la excitación del sexo en trio.
Eva eleva levemente su cadera para que el hombre que estaba junto a ella se acerque con su pene erecto en busca de penetrarle a Eva su parte trasera, Eva lista ante aquel acto, lleva su mano hacia su boca y seguramente unta su mano en especial sus dedos con saliva, para untarse en su ano, como quien preparándose para una penetración al máximo, por su actituda se ve que le gusta y disfruta de aquel sexo en trio.
Mientras que nuestra dama que espia detrás la cortina, la humedas de sus partes va creciendo al ritmo de la habitación del frente, sus manos inquietas rosaban sus pechos, parada al filo de la ventana y apoyada en su cama dejaba rosar el espaldar entre sus nalgas con leves movimientos que le permitan exitase y fantasiar con aquel acto de sexo.
En la habitación de aquella hostal cada vez los poses de Eva eran una y otra vez más caliente, los dos hombres la penetraban al mismo tiempo, se daban modos por pentrarla, sin duda alguna Eva tenía sus partes muy humedas y calientes para dar cabida a dos miembros que sin duda alguna estaba erectos y deseosos de comerse una vagina mojadita, y que decir de Eva deseosa de sentir dos penes en sus partes ricas de su cuerpo.
Los minutos iban pasando, Eva disfrutaba de cada acto que le hacían aquellos hombres, las posiciones variadas era lo que más le exitaba a Eva.
La dama testiga del acto sexual, ya no soportaba la excitación mientras fisgoneba, sus manos lentamente habían subido su falda para quedarse en su cintura, poco a poco sus dedos recorrían sobre sus bragas y llegaban a sus vagina que la humedad le invadía, estaba completamente mojadita y ella lo sabía por lo que veía en aquella habitación del hostal. Decidió abrir las piernas más y más para poner muy cómoda mientras veía, sus manos masturbaban su vagina, su clitoris durito demostraba su ansia. el recorrer de su mano era desde la parte de atras, donde comienza sus nalgas hasta terminar en su vellos púbicos, el movimiento de sus caderas ansiosas por ser abiertas, por un pene erecto.
El placer de las dos habitaciones, tanto del hostal como el de la dama, estaba muy calientes, los orgamos tanto de Eva como de aquella dama se veía venir.
Eva con sus movimientos circulares, sus senos paraditos, sus nalgas buscando ser pentrada de cualquier forma y los dos hombres fundiéndose en los sudores y olor a sexo de aquella habitación no se debajan esperar. La dama parada junto a la ventana con sus piernas abiertas, su mano mojadita por su vagina caliente al ser masturbada, mientras la otra mano en sus senos apretandolos, jugando con sus pezones paraditos.
Derepente, no se puede más, Eva con un solo movimiento su cuerpo se deja caer sobre el cuerpo de uno de ellos, el orgasmo se le vino al sentir los liquidos calientes de los hombres, el semen de uno de ellos le derramaba por sus piernas, mientras que el otro había despojado en su interior de su vagina, que de igual forma sentía como se le bajaba.
La dama fisgona, se imaginaba los gemidos de Eva y lo que debió recibir de parte de aquellos dos hombres excitados al llegar la eyaculación, pensaba e imaginaba lo bien que debió haber disfrutado Eva. La excitación no le cabía más, sus dedos traviezos se movían de adentro hacia a fuera, circularmente sobre su clitoris y toda su vagina mojadita. El gemir silencioso de la dama era sin duda el orgasmo mas rico que había sentido, y el acto más caliente que nunca habia visto desde aquella habitación de la vieja hostal.
Se dice que hasta hoy día Eva espera ansiosa la llegada de aquellos dos hombres que le invadieron de sexo por todos lados, y la dama cada vez que entra Eva con algún cliente no deja de estar detrás de la ventana tratando de ver o imaginar aquella situación excitante del trio que hizo Eva.

domingo, 3 de febrero de 2008

Técnicas para seducir

En un cierto momento en que estas en tu habitación viendo una película con una escena eróticas muy calientes. Tú no estas teniendo sexo, pero probablemente viendo la escena te pongas “listo para la acción”.
Cuando tratas de seducir a alguien intelectualmente, usas ideas y palabras para aumentar el calor. Ya sea que hagas uso de la insinuación o de declaraciones directas y abiertas, existen varias técnicas que puedes emplear para lograr que el deseo de tu pareja te inunde.
Una de las primeras cosas que aprendemos cómo hacer instintivamente siendo chicos cuando empezamos a descubrir nuestra sexualidad es coquetear.
Ya sea un chico embromando a una chica en el patio durante el recreo, o el tímido obsequio de una tarjeta con forma de un corazón en el Día de los Enamorados, el coqueteo es nuestra primera introducción al hecho de hacer algo con respecto a la atracción mutua.
Hemos escuchado tanto a los hombres como a las mujeres decir esta misma frase una infinidad de veces: “Soy pésimo para coquetear. Simplemente no sé como hacerlo”.
Pero el tema no es que no sepan cómo - tan sólo se les ha olvidado. El coqueteo ha ganado de alguna manera una mala reputación: Se dice que “coquetear” es embromar a alguien; propio de una persona que no es seria; que necesita de la atención de cualquiera para sentirse atractiva.
Desde ya que existen personas que coquetean para compensar sus propias inseguridades, pero en términos generales, sin embargo, coquetear es sólo una expresión tímida del sentirse atraído, de que te gusta a alguien o diversión sana.
Coquetear es también una de las mejores maneras de construir los cimientos para iniciar el sexo. Existen muchas maneras de coquetear con el objeto de tu deseo.
A continuación tienes algunas sugerencias sobre técnicas que te asegurarán un comienzo ardiente:
Una de las mejores maneras para deslumbrar al objeto de tu deseo es a través de las palabras. Pueden estar teniendo una aparente conversación inocente, pero creando a la vez una corriente de dobles sentidos que los haga pensar a ambos sobre otras cosas más allá del tema en cuestión.
Utiliza adjetivos picantes como caluroso, sensual, jugoso, caliente, tentador, emocionante, ardiente, acalorado y pegajoso. Utiliza verbos como ansiar, anhelar, apetecer y desear.
Cuando estés intentando tentar a alguien para ir a tu cama, la peor cosa que puedes hacer es ser distraído. Ello envía señales de desinterés en una suerte de “tómalo o déjalo”.
Una de las mejores maneras para coquetear sutilmente es prestarle mucha atención al objeto de tu deseo. Hazlo/a sentir como el fascinante centro de tu universo.
No existe nada más estimulante para la mente que la música. Pon algo lento y seductor y da un par de vueltas en el piso.
La combinación de los sonidos sensuales y la cercanía física es una excelente manera de hacerlos pensar a ambos sobre cómo sus cuerpos se mueven juntos - y cómo podrían deslizarse realizando otro tipo de actividades en el dormitorio.
La comida es a menudo el preludio del sexo, especialmente si es una cena romántica.
Dondequiera que estén comiendo - ya sea una cena a la luz de las velas en tu sala de estar o en el patio de comidas de un centro comercial - puedes ofrecerle a tu pareja de manera casual un bocado, luego darle de comer. Continuará...

jueves, 24 de enero de 2008

Una noche de deseo

En una noche fría estuve en mi cama durmiendo y de repente desperté, pero no estuve segura si estuve despierta o en realidad seguía dormida. Estuve totalmente desnuda, y de repente oí a alguien que se mueve en el cuarto. Está muy oscuro y no conseguía ver nada. No digo nada, la otra persona tampoco dice nada. Me tomó de la mano y me levantó de la cama. Quedamos de pie frente a frente y mi intuición me dice que mi compañero de juegos es bastante más alto que yo. Comienza a acariciarme el pelo suavemente, me da un beso en la nuca y un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Sigue besándome el cuello, sus labios suaves lo recorren con dulzura mientras sus manos acarician mi espalda con movimientos acompasados.

En esos instantes estuve muy excitada…Arqueo la espalda, echo el cuello hacia atrás para que pueda besarlo mejor y con un movimiento suave, echo hacia atrás mi culito y choco “accidentalmente” contra su pene erecto. ¡Él también está completamente desnudo! Me mordisquea los hombros, los lame y empieza a bajar su boca por mi espalda, poco a poco, unas veces deposita pequeños besos, otras veces su lengua dibuja círculos sobre mi piel, que se eriza a su contacto. Ya estoy húmeda de la excitación que me provoca este hombre misterioso, y siento como mis fluidos resbalan por la parte interna de mis muslos. Acaricia mis pechos con una lentitud deliciosa y cuando sus manos los abandonan para dirigirse a mi espalda y bajar después hasta mis nalgas para apretarme contra él, noto su pene erecto contra mi ombligo.

Ahora es su boca la que juguetea con mis pechos. Les da besos alrededor de los pezones sin llegar a tocarlos y estos, desesperadamente erectos, le piden atención, entonces él comienza a lamerlos, a hacer círculos alrededor de ellos con la lengua, a mordisquearlos, a chuparlos. Mis piernas tiemblan, me pongo muy tensa, comienzo a arquear la espalda para que, mis pezones están más cerca de su boca y entonces tengo que agarrarme fuerte a su cuello porque noto que llega el orgasmo, que me hace palpitar el clítoris y me arranca unos gemidos ardientes que consiguen excitar mucho a mi compañero. Cuando acabo de correrme, su boca abandona mis pezones. Sus manos acarician entonces mi cuello y noto su boca suave sobre la mía, su lengua tibia inundando cada rincón de mi boca y mi lengua entablando una excitante lucha con ella. Por primera vez mis manos pueden recorrer sus brazos, su espalda, su abdomen y lo que descubren es un cuerpo musculoso y caliente que está preparado para disfrutar y para hacer disfrutar. Me lleva de la mano hasta la cama, me siento, noto cómo se pone delante de mí, de pie, y al alargar la mano noto su pene. Está muy duro. Yo estoy muy caliente. Tengo su pene cogido con mi mano y él contiene la respiración. Saco mi lengua y lamo dulcemente su punta, Comienzo a masturbarlo, a mover enérgicamente mi mano sobre su pene. Él está en tensión, suelto el pene y lo lamo de abajo hacia arriba y cuando está bien húmedo me lo meto entero en la boca y comienzo a chuparlo mientras con mis manos agarro sus nalgas para acercarlo más a mí. Entonces él me empuja suavemente sobre la cama, quedo echada y noto que él me separa las piernas… y una lengua exquisita busca mi clítoris, lo encuentra y lo acaricia con maestría.

Doblo las rodillas y llevo mis manos hacia su cabeza, hundida entre mis piernas, para apretarla más contra mí. Su lengua, muy larga, se introduce en mi sexo y sus movimientos me arrancan gemidos que enloquecen a mi compañero. Cojo su cabeza y la subo hasta la altura de mi cara donde empieza a besar mis labios mientras yo me pongo encima de él jugando con su capullo en la entrada de mi húmeda vagina, él está enloqueciendo por segundos hasta que con su mejor morreo empieza a introducirla. Nuestros gemidos se hacen uno solo y yo ato mis piernas a su cintura para sentirlo más dentro de mí. Mis piernas están muy abiertas y mi espalda muy tiesa, de modo que mis pezones duros se rozan contra su pecho y mi clítoris toca en cada movimiento sus vellos púbicos. Apoyo las manos en los bordes de la mesa y me abandono a un orgasmo glorioso. Él está besándome en la boca y sigue moviéndose después de que yo ya me he corrido… se mueve… se mueve… y atrapa mis pezones con su boca, yo noto un calor que emana de mi centro y me envuelve y en la locura de la excitación le muerdo en el cuello… y estallamos al unísono en un orgasmo que nos hace temblar como hojas… nos desmoronamos sobre la cama, exhaustos, y no es para menos le abrazo y nos dormimos.
Cuando me despierto a la mañana siguiente pienso en lo fabuloso que ha sido el sueño, bajé a prepararme un café, y de repente sonó el timbre de la puerta, fui era mi novio, pero algo extraño pasó el aroma me era peculiar, era aquel que lo percibí de ese cuerpo desnudo al hacerme el amor tan apasionadamente, mi novio entró y al sentarse sobre el sofá y repentinamente noté marcas en su cuello resultado de una noche de pasión, rápidamente se vino a mi mente que era con él con quién estuve haciendo el amor desenfrenadamente, pero no puedo disimular y sonrojarme mis nervios me delatan y creo que él ya se ha dado cuenta.

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