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miércoles, 13 de febrero de 2008

El sexo como remedio natural

De acuerdo a algunas recientes investigaciones y la opinión de especialistas, no sólo es posible, sino que además puede resultar muy agradable, porque el sexo no sólo da placer, sino salud.
El médico naturista Santiago de la Rosa, de Madrid, asegura que “mantenerse activo entre las sábanas aporta un rápido y placentero empuje de energía, y es una valiosa ayuda natural para manejar y aliviar el estrés”.
El orgasmo aumenta los niveles de la hormona oxitocina, la cual revitaliza a la persona temporalmente, y el sexo aumenta el riego sanguíneo y la oxigenación pulmonar, así como la producción de endorfinas, otras hormonas que mejoran el estado de ánimo. Hacer el amor también es un buen relajante e inductor del sueño.“Si ha relegado el sexo al último lugar en su lista de opciones, adelántelo unos cuantos puestos, y jamás lo desestime por falta de tiempo, porque eso es un ataque a su vitalidad”, señala. Si no se está de ánimo en la cama, este experto aconseja probar con un abrazo, ya que los niveles de oxitocina se elevan incluso con las caricias, pero “si no se siente deseo, es mejor dejarlo para otro día, para que la sexualidad no se convierta en una exigencia o un acto mecánico”... Continuará

martes, 5 de febrero de 2008

Técnicas para seducir

Para un movimiento más sugerente aún, entremezclen sus brazos y dense de comer el uno al otro, o toma un sólo tenedor y un postre y dense bocados mutuamente.
Sin importar cómo lo hagas, el darse de comer el uno al otro puede agregarle sensualidad a tu comida lo cual puede terminar en el dormitorio.
El estar ausente puede hacer que el corazón se ponga algo más tierno, pero la abstinencia puede hacer enloquecer a alguien. No me estoy refiriendo a tomar duchas frías y contenerse indefinidamente - ¡ello podría complicar tu vida sexual!
Lo que queremos decir es que provoques a tu pareja de manera seductora a lo largo del día y luego finalmente que tu pareja te posea al final del día. Puedes calentar las cosas hasta el punto de ebullición.
Esta técnica en particular te llevará algo de planificación de tu parte, pero puede meterlos a ambos en un frenético estado mental, al pensar que el sexo que vendrá a continuación es sin dudas uno del más apasionado que han tenido.
Para ayudarte a establecer el estado de ánimo propicio, utiliza las técnicas de coqueteo abordadas en la sección anterior para ayudarte a proponer lo que vendrá llegado el final del día.
No necesitas esperar hasta que tu cita aparezca en tu casa para empezar a seducirla; la seducción puede iniciarse mucho antes de que la cita de hecho comience.
La tarde anterior a tu noche de pasión, adelántate y llama para dejar un mensaje sexy con una voz suave y lenta en el correo de voz de su trabajo; envíales un correo electrónico sexy; o, si intentas seducirlo nuevamente, déjale una pequeña nota caliente en su portafolio o en su agenda describiendo lo que le espera para la noche.
La anticipación hará que su corazón lata fuertemente durante todo el día de manera tal que para la hora que tu cita llegue a la puerta de tu casa, él o ella ya estará muy excitado e inquieto como para pensar en otra cosa.
Si bien el ser modesto y hacer insinuaciones es una excelente forma de diseñar un escenario sexy, el ser directo puede ser igual de efectivo. Mirar fijo a alguien y decirle a esa persona exactamente lo que quisieras hacerle es un mecanismo de excitación increíble.
Hablar de manera sexy puede ser estupendo si puedes hacerlo, y si sabes que ello excita a tu pareja. Deberías encontrar un momento en que casualmente le preguntes si eso es algo que le gusta. ¡Si es así, empieza a hablar!
Si no sabes qué decir cuando intentas hablar sexy, aquí tienes algunas sugerencias:
Haz una lista de todos los apelativos que puedas pensar sobre las partes del cuerpo y actos sexuales. Después elige las palabras que serían las más sexys para tu pareja. Practica diciéndolas, y recuérdalas para cuando quieras usarlas más tarde.
Lee la sección de cartas de las revistas eróticas, o llama a las líneas de sexo y escucha las descripciones sexuales. Ello te dará ideas de ciertos escenarios, así como también sobre cómo usar todas aquellas palabras sexy.
Planea ya sea describirle a tu pareja una fantasía sexual que tengas, o volverle a contar una experiencia que los dos ya han tenido. Esto significa que puedes empezar tu conversación con: “¿Recuerdas lo bien que se sintió el domingo pasado cuando hicimos el amor toda la mañana?”
Después entra más en detalle, usando palabras sexy para describirlo. O podrías empezar con: “Me he estado haciendo los ratones con hacerte el amor. Esto es exactamente lo que me encantaría hacerte” ¡Luego da los detalles!

domingo, 3 de febrero de 2008

Técnicas para seducir

En un cierto momento en que estas en tu habitación viendo una película con una escena eróticas muy calientes. Tú no estas teniendo sexo, pero probablemente viendo la escena te pongas “listo para la acción”.
Cuando tratas de seducir a alguien intelectualmente, usas ideas y palabras para aumentar el calor. Ya sea que hagas uso de la insinuación o de declaraciones directas y abiertas, existen varias técnicas que puedes emplear para lograr que el deseo de tu pareja te inunde.
Una de las primeras cosas que aprendemos cómo hacer instintivamente siendo chicos cuando empezamos a descubrir nuestra sexualidad es coquetear.
Ya sea un chico embromando a una chica en el patio durante el recreo, o el tímido obsequio de una tarjeta con forma de un corazón en el Día de los Enamorados, el coqueteo es nuestra primera introducción al hecho de hacer algo con respecto a la atracción mutua.
Hemos escuchado tanto a los hombres como a las mujeres decir esta misma frase una infinidad de veces: “Soy pésimo para coquetear. Simplemente no sé como hacerlo”.
Pero el tema no es que no sepan cómo - tan sólo se les ha olvidado. El coqueteo ha ganado de alguna manera una mala reputación: Se dice que “coquetear” es embromar a alguien; propio de una persona que no es seria; que necesita de la atención de cualquiera para sentirse atractiva.
Desde ya que existen personas que coquetean para compensar sus propias inseguridades, pero en términos generales, sin embargo, coquetear es sólo una expresión tímida del sentirse atraído, de que te gusta a alguien o diversión sana.
Coquetear es también una de las mejores maneras de construir los cimientos para iniciar el sexo. Existen muchas maneras de coquetear con el objeto de tu deseo.
A continuación tienes algunas sugerencias sobre técnicas que te asegurarán un comienzo ardiente:
Una de las mejores maneras para deslumbrar al objeto de tu deseo es a través de las palabras. Pueden estar teniendo una aparente conversación inocente, pero creando a la vez una corriente de dobles sentidos que los haga pensar a ambos sobre otras cosas más allá del tema en cuestión.
Utiliza adjetivos picantes como caluroso, sensual, jugoso, caliente, tentador, emocionante, ardiente, acalorado y pegajoso. Utiliza verbos como ansiar, anhelar, apetecer y desear.
Cuando estés intentando tentar a alguien para ir a tu cama, la peor cosa que puedes hacer es ser distraído. Ello envía señales de desinterés en una suerte de “tómalo o déjalo”.
Una de las mejores maneras para coquetear sutilmente es prestarle mucha atención al objeto de tu deseo. Hazlo/a sentir como el fascinante centro de tu universo.
No existe nada más estimulante para la mente que la música. Pon algo lento y seductor y da un par de vueltas en el piso.
La combinación de los sonidos sensuales y la cercanía física es una excelente manera de hacerlos pensar a ambos sobre cómo sus cuerpos se mueven juntos - y cómo podrían deslizarse realizando otro tipo de actividades en el dormitorio.
La comida es a menudo el preludio del sexo, especialmente si es una cena romántica.
Dondequiera que estén comiendo - ya sea una cena a la luz de las velas en tu sala de estar o en el patio de comidas de un centro comercial - puedes ofrecerle a tu pareja de manera casual un bocado, luego darle de comer. Continuará...

viernes, 1 de febrero de 2008

El Sexo Tántrico

Hoy en día es muy importante saber sobre lo que significa practicar el sexo tántrico, este nueva modalidad de sexo comprende olvidarse del sexo convencional. Olvide todas las pautas y conductas que han estado practicando durante años y abran su mente.Si usted ha practicado yoga o disciplina de relajación oriental todo les resultara mucho más familiar. Y si no, deben partir de que en el sexo tántrico todo se basa en encuentros largos y relajados, sin prisas. Se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado.
Dentro de esta práctica habla de conceptos como el controlar la eyaculación, y la calidad de la eyaculación, y menos cantidad para acumular energía sexual. Cómo lograrlo. Sigan estos pasos:* Nuestra habitación y en especial nuestra cama son como el templo del amor.Las velas encendidas de color blancas y perfumadas, flores frescas, aceites para masajear a su pareja, música relajante, se recomiendan apagar cualquier aparato que pueda provocar ruido e interrumpir con este ritual amoroso. Poner al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso. Si puede saque todo lo que este en la cama que lo pueda estorbar (cojines, edredones, sábanas).
* Procure mantener el ritmo de la respiración. El mantener la respiración es primordial en el sexo tántrico. Colóquese frente a frente con su pareja, y comiencen a respirar pausadamente. Cuando la mujer exhala, el hombre inhala. La idea es que respiren el aire del otro. Los ojos mantengamos cerrados y empiecen a dejar su mente limpia de pensamientos.
* Caricias y masajes. El masajear a su pareja lentamente y explore todo su cuerpo excepto los genitales. Hagan movimientos circulares y busquen el placer de hacer el masaje. Después de quince minutos hagan un descanso y vuelvan a empezar.
* Besos. Recostados en la cama mírense a los ojos y bésense sin tocarse. No olviden mantener la respiración.
* Compenetrarse cada vez más. Besen la piel de su pareja, poco a poco. Recuéstense en la cama y tóquense lentamente. Ya pueden empezar a acariciar los genitales del otro, pero muy lenta y suavemente. Ella debe recorrer toda la longitud del pene y él acariciar el clítoris con suavidad.
* La Penetración. En el sexo tántrico la penetración es un paso más. No algo esencial, ni un fin. En la primera etapa la penetración debe ser estática. El pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente. Después los dos se empezarán a mover autónomamente. Sólo tienen que dejarse llevar. Esta parte puede durar como 30 minutos.
* El Orgasmo. Si la erección es muy fuerte y se acerca la eyaculación, el hombre debe volver a los ejercicios de respiración y a las caricias suaves. Si aún así la erección sigue, pueden hacer presión en la zona del perineo. Cuando se sientan preparados déjense llevar y adéntrense en el orgasmo más largo de sus vidas. ¡¡suerte!!!.

viernes, 25 de enero de 2008

Una viuda que renace

La historia empieza cuando quedé viuda a mis 48 años de edad. Y como es normal en estas situaciones de la vida sentía la muerte de mi marido, al que estaba muy unida, pero a medida que pasaba el tiempo fui superando su muerte y mi cabeza empezó a razonar y a ver nuevas cosas.
El tiempo pasó, mi cuerpo necesitado de ser amado despertó y como no tenía a nadie estuve a obligada tocar mi cuerpo por mi misma con creando inusuales fantasías dentro de mi mente, cada día sentía la necesidad de masturbarme, no aguantaba más.En el trajín de mi vida empecé a notar que en el supermercado había un joven de una edad de casi 20 años, por sus atenciones y gentilezas al ir de compras, se vino a mi mente la sensación de que quería acercarse a mi. En los primeros días no le hacía caso alguno, pero con el tiempo me dejaba querer, sólo por sentirme mujer y deseada.
Así pasó bastante tiempo, el joven procuraba encontrarse conmigo, hablábamos, me acompañaba hasta el edificio donde yo vivo, pero hasta ahí no pasaba mayor cosa.Cierto día tenía que arreglar cosas personales de suma urgencia y pasé antes por el supermercado y compré algunas cosas, quedé en recoger más tarde. El tiempo pasó y olvidé por completo de recoger las compras. Esa tarde, como a las seis sonó el timbre, era el chico trayéndome la compras que realice en la tarde. Lo dejé subir, cogí las compras en la puerta y le di las gracias, pero con su mirada de cansancio y sin recibir alguna cortesía lo invité a tomar un café.
Mientras tomamos café, hablamos de todo un poco y fue una sorpresa que en un momento dado me preguntó: “¿Desde que murió tu esposo no has tenido relaciones sexuales?, la verdad es que me sorprendió tanto que no reaccioné y le contesté: “tú que te crees, eso es asunto mío y no de un muchacho como tú”. El sólo dijo “¿muchacho yo?.Seguimos hablando, y me preguntaba el por qué no le había echado de la casa, pero al mismo tiempo no paraba de darle vueltas a la pregunta de Jorge, que así se llama, y la verdad es que me ponía caliente, cada vez más y no podía evitarlo. Iba al baño a refrescarme, pero no sirvió de nada, así que decidí decirle que me iba a duchar, para que se fuera. El al decírselo se levantó y de dirigió a la puerta, dijo: bueno, me voy, ya te veo en el supermercado y se acercó para dame un beso en la mejilla.
Le fui a corresponder, pero justo cuando iba a darle el beso el giró la cara y me dio el beso en los labios. Mi sangre se quedó paralizada ante el atrevimiento del muchacho, pero sin recuperarme del primer impacto, ya sentí como su mano apretaba mi vagina por encima del pantalón, no podía reaccionar, estaba aturdida y cuando me di cuenta ya tenía su otra mano metida entre mis senos que por cierto mis pezones se endurecían al instante. Estaba entregada y aún más cuando me giró de espaldas y empezó a sobarme por todas partes.
En segundos no tenía la blusa. Ahora la muchacha era yo y él un macho soberano que hacía de mí lo que quería.Yo creo que apenas habían pasado dos o tres minutos y ya estaba abierta de piernas, podía sentir la humedad de mi sexo y recibiendo su miembro erecto dentro de mi moviéndose sin piedad. Parecía un semental imponente, jamás me habían dado así. Me dio por todas partes y deseaba más y más sus penetraciones, pero al final terminó su miembro viril en mi boca.Cuando terminó este sublime acto, yo apenas podía caminar la sensación se quedó en mí. Al día siguiente volvió. No quise que entrara, pero al final entró y me volvió a doblegar, me hizo el amor tanto o más que el día anterior.

Por varios días me tomaba y me hacia sentir de nuevo las ricas sensaciones de la excitación del cuerpo. Al final decidí que hablaría con él fuera de casa, para evitar la tentación y poner punto final a esa locura. Así lo hice.

Pero dura por días esa decisión, ya que él sigue viniendo, y al final termino desparramada en la cama, con las piernas abiertas, mojadita ante él, de cuatro patas, con su miembro en mi boca y lo que es peor suplicando más y más.
Me he hecho adicta a sus labios, y penetraciones viriles, y así quiero seguir.

jueves, 24 de enero de 2008

Una noche de deseo

En una noche fría estuve en mi cama durmiendo y de repente desperté, pero no estuve segura si estuve despierta o en realidad seguía dormida. Estuve totalmente desnuda, y de repente oí a alguien que se mueve en el cuarto. Está muy oscuro y no conseguía ver nada. No digo nada, la otra persona tampoco dice nada. Me tomó de la mano y me levantó de la cama. Quedamos de pie frente a frente y mi intuición me dice que mi compañero de juegos es bastante más alto que yo. Comienza a acariciarme el pelo suavemente, me da un beso en la nuca y un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Sigue besándome el cuello, sus labios suaves lo recorren con dulzura mientras sus manos acarician mi espalda con movimientos acompasados.

En esos instantes estuve muy excitada…Arqueo la espalda, echo el cuello hacia atrás para que pueda besarlo mejor y con un movimiento suave, echo hacia atrás mi culito y choco “accidentalmente” contra su pene erecto. ¡Él también está completamente desnudo! Me mordisquea los hombros, los lame y empieza a bajar su boca por mi espalda, poco a poco, unas veces deposita pequeños besos, otras veces su lengua dibuja círculos sobre mi piel, que se eriza a su contacto. Ya estoy húmeda de la excitación que me provoca este hombre misterioso, y siento como mis fluidos resbalan por la parte interna de mis muslos. Acaricia mis pechos con una lentitud deliciosa y cuando sus manos los abandonan para dirigirse a mi espalda y bajar después hasta mis nalgas para apretarme contra él, noto su pene erecto contra mi ombligo.

Ahora es su boca la que juguetea con mis pechos. Les da besos alrededor de los pezones sin llegar a tocarlos y estos, desesperadamente erectos, le piden atención, entonces él comienza a lamerlos, a hacer círculos alrededor de ellos con la lengua, a mordisquearlos, a chuparlos. Mis piernas tiemblan, me pongo muy tensa, comienzo a arquear la espalda para que, mis pezones están más cerca de su boca y entonces tengo que agarrarme fuerte a su cuello porque noto que llega el orgasmo, que me hace palpitar el clítoris y me arranca unos gemidos ardientes que consiguen excitar mucho a mi compañero. Cuando acabo de correrme, su boca abandona mis pezones. Sus manos acarician entonces mi cuello y noto su boca suave sobre la mía, su lengua tibia inundando cada rincón de mi boca y mi lengua entablando una excitante lucha con ella. Por primera vez mis manos pueden recorrer sus brazos, su espalda, su abdomen y lo que descubren es un cuerpo musculoso y caliente que está preparado para disfrutar y para hacer disfrutar. Me lleva de la mano hasta la cama, me siento, noto cómo se pone delante de mí, de pie, y al alargar la mano noto su pene. Está muy duro. Yo estoy muy caliente. Tengo su pene cogido con mi mano y él contiene la respiración. Saco mi lengua y lamo dulcemente su punta, Comienzo a masturbarlo, a mover enérgicamente mi mano sobre su pene. Él está en tensión, suelto el pene y lo lamo de abajo hacia arriba y cuando está bien húmedo me lo meto entero en la boca y comienzo a chuparlo mientras con mis manos agarro sus nalgas para acercarlo más a mí. Entonces él me empuja suavemente sobre la cama, quedo echada y noto que él me separa las piernas… y una lengua exquisita busca mi clítoris, lo encuentra y lo acaricia con maestría.

Doblo las rodillas y llevo mis manos hacia su cabeza, hundida entre mis piernas, para apretarla más contra mí. Su lengua, muy larga, se introduce en mi sexo y sus movimientos me arrancan gemidos que enloquecen a mi compañero. Cojo su cabeza y la subo hasta la altura de mi cara donde empieza a besar mis labios mientras yo me pongo encima de él jugando con su capullo en la entrada de mi húmeda vagina, él está enloqueciendo por segundos hasta que con su mejor morreo empieza a introducirla. Nuestros gemidos se hacen uno solo y yo ato mis piernas a su cintura para sentirlo más dentro de mí. Mis piernas están muy abiertas y mi espalda muy tiesa, de modo que mis pezones duros se rozan contra su pecho y mi clítoris toca en cada movimiento sus vellos púbicos. Apoyo las manos en los bordes de la mesa y me abandono a un orgasmo glorioso. Él está besándome en la boca y sigue moviéndose después de que yo ya me he corrido… se mueve… se mueve… y atrapa mis pezones con su boca, yo noto un calor que emana de mi centro y me envuelve y en la locura de la excitación le muerdo en el cuello… y estallamos al unísono en un orgasmo que nos hace temblar como hojas… nos desmoronamos sobre la cama, exhaustos, y no es para menos le abrazo y nos dormimos.
Cuando me despierto a la mañana siguiente pienso en lo fabuloso que ha sido el sueño, bajé a prepararme un café, y de repente sonó el timbre de la puerta, fui era mi novio, pero algo extraño pasó el aroma me era peculiar, era aquel que lo percibí de ese cuerpo desnudo al hacerme el amor tan apasionadamente, mi novio entró y al sentarse sobre el sofá y repentinamente noté marcas en su cuello resultado de una noche de pasión, rápidamente se vino a mi mente que era con él con quién estuve haciendo el amor desenfrenadamente, pero no puedo disimular y sonrojarme mis nervios me delatan y creo que él ya se ha dado cuenta.

martes, 22 de enero de 2008

Un encuentro de negocios

En el ambiente de mi trabajo un día como de aquellos rutinarios, en un momento inesperado entró un caballero me pidió una cita para ver unas oficinas, la voz mediante en el teléfono se escuchaba agradable así que convenimos hora y día para una previa cita.

La cita era en la entrada del edificio donde había oficinas de arriendo. Al llegar, no tuve dudas de que se trataba de aquel caballero, su cuerpo y manera de vestir concordaban totalmente con su voz, no era un Adonis, pero era muy agradable a la vista, intercambiamos un saludo formal de apretón de manos y me dio gusto verificar que su saludo era fuerte.Cuando ya entramos en el ascensor y contesté a sus preguntas sobre el inmueble hasta que entramos en la oficina en cuestión, donde le mostré los privados, la recepción y la sala de juntas, revisamos que todas las luces prendieran y las salidas telefónicas.

Mientras hacíamos todo esto, yo lo observaba de disimuladamente y estoy segura de que él hacía lo mismo. Al despedirnos con el clásico apretón de manos, nuestras miradas se quedaron fijas durante unos instantes más allá de lo normal.

No volví a pensar en él hasta que unos días después volvió a llamar para pedir una nueva cita, solo que esta vez me la pidió para las 7 de la tarde. Nos encontramos en la entrada y nuevamente el apretón de manos, subimos y me pidió que le ayudara a tomar algunas medidas.Era sencillo, yo detenía la cinta métrica de un extremo, él del otro e iba anotando, todo era perfectamente normal con la excepción de las miradas furtivas. En un momento dado me pidió que yo midiera la sala de juntas mientras él iba al coche por una calculadora.

Estaba terminando de anotar las medidas cuando se fue la luz y me quedé totalmente a oscuras, decidí no moverme y esperar a que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad o que la luz volviera en cualquier momento, cuando él entró y me pidió que no me moviera. “No te asustes, por suerte traje algo extra que nos puede ayudar” me dijo al tiempo que encendía una lamparilla de pilas, en ese instante pensé que eso era sospechoso, pero no le di importancia.Le dí las medidas que había sacado y las revisó, luego me miró a los ojos y me dijo muy serio: “ahora me faltan otras medidas”. No necesité más palabras, su mirada había sido absolutamente indiscreta y no tenía caso que yo jugara a la inocente… “¿A sí, cuáles?” dije para llenar el silencio.

Ya no hubo más palabras, se acercó a mi y con la cinta métrica rodeó mi cintura primero y luego mi pecho haciendo gestos de aprobación, luego midió el tiro de mis pantalones con lo que ya no pude contener la respiración y para disimular un poco mi excitación, le dije “entonces no se fue la luz, ¿o sí? Sólo sonrió y selló mis labios con un apasionado beso al tiempo que sus manos parecían haberse duplicado pues podía sentirlas en mis nalgas, mis pechos, el cuello…
Yo lo dejé hacer de manera pasiva, no tenía intenciones de dejar de disfrutar lo que ocurría, me desnudó totalmente y empezó a besar todo mi cuerpo con una agónica lentitud. Yo me derretía pero no lo tocaba, sólo quería sentir su tacto sobre mi piel.El empezó a desnudarse muy despacio, su cuerpo era todo y más de lo que prometía con ropa, pero perdí el aliento cuando pude ver su enorme pene… “no me cabe” pensé sin darme cuenta de que lo había dicho en voz alta, “claro que cabe” me dijo con una sonrisa traviesa. Se acostó en la alfombra y con mucha delicadeza me ayudó a sentarme sobre él…

Primero la punta de ese enorme rico pene me rozó y él me ayudó tomándome de la cintura para que bajara poco a poco, dejándolo entrar en mi mojada puerta vaginal… Por unos segundos estuve convencida de que no cabría, pero él seguía entrando… Paró todo movimiento,“ahora todo” dijo al tiempo que con mucha fuerza me jaló hacia él… que rico al sentirlo todo dentro de mi!!

Había sido un instante glorioso y estaba todo completito dentro mi vagina mojada… Sus manos jugaban con mis pechos, yo me arqueaba de placer, encontramos un buen ritmo y no tardé en llegar, pero él no, él aguantaba más.De pronto él se enderezó haciendo que su pene entrara más todavía, lo podía sentir chocando con el techo de mi vagina provocándome más gritos de placer. No tengo idea cómo lo hizo, pero se puso de pie cargándome y sin que su pene se saliera de dentro mío y así, de pié me regaló otro orgasmo, pero él seguía aguantando.

Repentinamente, me bajó y se salió, me dio la vuelta y con una mano en mi espalda hizo que me agachara un poco mientras que con la otra movió su pene varias veces desde mi vagina hasta mi ano para mojarlo y cuando estuvo satisfecho con la humedad creada, empujó su delicioso instrumento por mi ano… Él empujaba cada vez con más fuerza animado por mis gemidos y sus dedos jugaban con mi clítoris y salían y entraban de mi vagina. No recuerdo cuantas veces me vine, pero sí recuerdo el final, los dos gritamos al mismo tiempo quedándonos totalmente inmóviles un par de minutos…

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