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viernes, 26 de junio de 2009

Una visita caliente

Esta es una de aquellas historias muy inusuales que pasa a diario. Soy una mujer atractiva, de tez blanca, ojos grandes y expresivos, unos labios carnsos, de grandes senos, bonitas piernas y aunque estoy un poco “llenita” ello no ha sido un impedimento, sino todo lo contrario.

Edisson me contactó ya que la empresa para la que trabaja en Estados Unidos lo enviaría a Quito un par de días y estaba en busqueda de una guia experimentada que no solo le mostrara los atractivos de esta hermosa ciudad sino también la calidez de sus habitantes.

Me invitó a su departamento en una barrio muy importante de la ciudad y, les puedo asegurar que todo el camino de mi oficina a su departamento, mi conchita se estaba humedeciendo en anticipación… sabía que ibamos a hacer travesuras calientes, habia sido algo que ambos externamos después de ver nuestras respectivas fotografías… sin embargo, la química puede ser traicionera en ciertos momentos. Llegué a su departamento, me abrió la puerta. Edisson mide 1.85, tiene una espalda ancha y musculosa, es rubio, de labios delgados y ojos expresivos; estaba vestido con unos pantalones casuales color negro y una camisa de cuello alto color gris acero, que acentuaban el color de sus ojos. Me besó en los labios y me invitó a pasar.

Nos sentamos en la sala y me sirvió una cerveza heladita. Me miraba mientras hablabamos seguro que me desvistió con su mirada con el paso de los minutos; me acerqué a la mesita de centro a dejar mi vaso y en ese momento se lanzó sobre mi, empezó a besarme apasionadamente, una de sus manos luchaba con los botones de mi vestido y la otra subia por mis muslos con un deseo tan ardiente como hace mucho no lo sentía. Yo acerqué mi mano a su cinturón y logré desabrochárselo, abri sus pantalones y sentí su delicioso pene… mmmm solo de recordarla se me hace agua la boca… mide aproximadamente 21 centimentros y es ancha.

Logré incorporarme un poco y le pedí que se sentara, me coloqué sobre sus piernas y él sacó mis senos de mi sujetador, devorándolos de una forma deliciosa, me pasaba la lengua alrededor de los pezones y después se los metía a la boca y los succionaba ferozmente, como si de ello dependiera su vida. En ese momento me dijo que tenía la fantasía de que una mujer se fingiese su madre y lo sedujera… yo estaba tan caliente que acepté y empecé a llamarlo “mi pequeño”, “mi niño”, “mi hijo favorito”, el me llamaba”mami” “mamita” y me pedía que le explicara lo que le estaba haciendo y por qué estaba tan caliente… como su mami, le ordené que se levantara, que me dejara el asiento a mi, que se arrodillara sobre el sofá, con sus rodillas a un lado de mis piernas y me diera su verga para mamarsela… lo mame con dulzura y suavidad, mientras masajeaba sus testiculos y seguia con mi dedo índice el camino de sus bolas a su culito, mi dedo completamente ensalivado, se volvía loco, me decía “mami, soy todo tuyo”.

Después empecé a chuparlo con mucha más ansia, este hombre me tenía loca, todo él estaba delicioso. Me masajeaba las tetas y me apretaba y jalaba los pezones, era una sensación deliciosa, mi chuchita estaba empapada y tuve mi primer orgasmo mamandosela a mi hijito… en ese momento él sintió venirse también y como su mami, le ordené que me diera toda su leche en la boca, su exitación llegó más allá y mientras apretaba mis tetas con una fuerza impresionante empece a sentir chorros de su leche caliente en mi boca, me la tomé toda y después lo acosté en la cama y lo lami todo hasta que quedó totalmente limpio.

Ahora me tocaba a mi… me senté en su cara y le dije: “mami quiere que te comas su chuchita hasta que tu verga este grande de nuevo y me la metas”, “si mamita lo que tu digas” me contestó. En ese momento, sacó su deliciosa lengua y empezó a estimular mi clitoris, que aumentó su tamaño al doble en cuestión de minutos… insertó un dedo en mi chucha y otro en mi culo, mientras me lamía furiosamente, empecé a sentir mi orgasmo y le dije: “a mami le gusta lo que haces hijito, no pares, hazlo más rápido, más”, “si mami, si mami lo que tu digas”… en ese momento, mmmmm, fue increible, empecé a sacudirme como nunca antes me había pasado, mi climax era superior a cualquier otro, senti como mis jugos salian a raudales y el se los bebia todos a grandes lenguetazos, quedé como desmayada, pero seguía sintiendo las contracciones del orgasmo y fue en ese momento en el que me dijo “te la meto mamita, ahorita mismo te la meto”, la entrada de su verga fue suprema, tuve otro orgasmo solo de sentirla dentro, toda ella, delicioso, me subió las piernas a sus hombros y se sostuvo de mis tetas mientras arremetía contra mi chuchita diciéndome que era la mami más rica del mundo y que me amaba, cuando él explotó dentro de mi, yo ya había terminado dos veces más… fue increible.

Nos metimos a bañar juntos y, como su mami, lo lave completito y él a mi, nos exitamos de nuevo y empezamos a masturbarnos mutuamente, hasta que le pedi que me cogiera por el culo. En ese momento me recargó contra la pared del cuarto de la regadera, escupió en su verga y en su mano, me metió dos dedos y luego tres para abrirme bien, me lubricó con los propios jugos de mi chuchita y me metió esa inmensa verga en en culo, yo sentía que iba del cielo al infierno cada vez que la metía y la sacaba. Al mismo tiempo, yo me estimulaba el clitoris y él se agarraba de mis anchas caderas para cogerme bien y fuerte por el culo. Sentí que se venía y le tomé una de sus manos y meti tres de sus dedos en mi chuchita, nos venimos delicioso y al mismo tiempo. Nos quedamos bajo el agua un buen rato más, abrazados y besándonos. El regresó a su país al día siguiente y no lo he vuelto a ver; sin embargo, me escribió diciéndome que vendrá a Quito en diciembre y que quiere ver a su mami, no aguanto ya las ganas de volverlo a sentir, fue delicioso.

Tan solo recordarlo me pongo caliente y se me humedece mi chuchita

miércoles, 23 de enero de 2008

Clases de Tango

Soy una chica de 28 años soltera y sin compromisos, toda mi vida la dedique a mis estudios y trabajo, hace 5 años termine mi profesión y he trabajado desde entonces, pero algo muy especial cambio mi vida, cuando una amiga del trabajo, me invitó a tomar clases de baile en especial Salsa, lo dudé pero al final me inscribí en la academia de baile, donde había clases de salsa, tango, rumba, jazz, flamenco, y otros ritmos más.

En mi primera clase de salsa no fue de mi agrado, ya que yo dominaba casi el baile de la salsa, al día siguiente decidí cambiarme, pero justo ese día tuve tanto trabajo, y salí más tarde, pero al final ya no me daba tiempo de tomar la clase, pero aun así fui a cambiarme curso.
Al día siguiente estuve a primera hora en mis cursos de tango, ese baile siempre me fascinó, el contacto con la pareja despedía una armonía tan sensual y caliente y permite jugar con la imaginación y el morbo, y eso me altera el ritmo cardiaco, y mas viendo que muchos chicos que asistían a la academia eran muy guapos y buenotes con sus partes varoniles bien puestos. En fin, estaba yo parada fumando un cigarrillo, cuando vi que se aproximaba un hombre, era esbelto con los músculos de sus brazos muy marcados, paso casi sin verme y entró al salón donde yo iba a tomar las clases, fueron llegando los demás alumnos, e inmediatamente entre en aquel salón, y me sorprendí mucho al ver que se hombre que había robado mi atención era el profesor de tango.

Comenzamos caminado alrededor del salón, para calentar músculos, a mover los brazos y dar pequeños saltos, mientras él nos hablaba sobre la historia del tango y la importancia de sentirnos en confianza para los diferentes pasos de dicho baile. Yo no podía dejarlo de mirar sus movimientos, sus piernas musculosas al igual que sus brazos, sus nalgas duritas, en mi mente ya me lo imaginaba sobre mi cama, acariciándome toda, mientras más caminaba por el salón mis partes se humedecían con aquellos movimientos varoniles.

Al día siguiente no asistí a mis clases de tango, pues el trabajo era mucho en la empresa, llamé y pedí hablar con el maestro, y por fin supe su nombre Edison, me comunicaron con él y escuche su voz tan varonil, yo me quede fría, al escucharle y además hablarme con tanta confianza, y le dije el porque de mi falta, y él lo comprendió, sin embargo no se que me pasó por la cabeza que le pregunte su numero telefónico, hubo un silencio antes de darme su número, nos despedimos y colgamos. Pasadas las 9 de la noche, le llame a su casa, me respondió, y le dije que necesitaba hablar con alguien, lo cual no era cierto, lo único que tenía en mi mente era el deseo de escucharlo con esa voz varonil y en verdad imaginármelo que me este haciendo el amor y descubrir a ese hombre que era tan misterioso y atento conmigo.

Llegue a su casa, yo lleva la misma ropa de la empresa, así que nada sensual, me abrió la puerta, y me invitó a pasar, pero esta vez lo sentía más misterioso que en otras ocasiones, muy serio, Yo quería salir corriendo de ese lugar, cuando sonó el teléfono, era el director de la academia, para decirle que habían dejado en casa de Edison unos vestidos para un festival, al cual participarían los maestros, Edison le dijo que si, que los había visto, y colgó el teléfono.
Me miró fijamente a los ojos, y me dijo: puedes ayudarme? y le dije que si, me explicó de los vestidos, y que si podía probarme uno, para él ver si eran adecuados, era un vestido negro, entallado y de tiritas desde las caderas a las rodillas, se me veía muy bien, y más con los escotes tanto de frente como detrás, luego Edison me pidió ponerme unas zapatillas, cuando estaba ya lista salir, el sonrió, y me dijo que me veía encantadora, me tomó de la manó y me llevo a un salón que tenia pasando la sala, puso música, esta vez el “tango apasionado”, me abrazo, y lentamente nuestros cuerpos se fueron juntando.

Su mano bajo algo más debajo de mi cintura, pero sin llegar a las nalgas, con su otra mano tomó mi barbilla y por primera vez lo vi a sus ojos azules, comenzamos dar pasos, nuestras pelvis juntas muy juntas, mi corazón se empezó a acelerar, la respiración de él a aumentar, tomó mi pierna y la levantó de la rodilla a su cadera, y su mano fue acariciado mi muslo, baje mi pierna y se quedamos entrelazados, luego dimos unos giros más, y volvimos a quedar cara a cara, pecho a pecho y pelvis contra pelvis, me miró esta vez de distinta forma, me tomó las dos manos, y las levanto al cielo, y poco a poco, fue bajando, me beso el cuello, y bajo, sobre el vestido me beso mis senos, mis pezones ya se notaron lo duritos que se pusieron al sentir esos besos y esa lengua juguetona y mordisqueo mis pezones, mientras sus manos me acariciaban mis piernas. Era indudable que ya estaba húmeda en aquel instante.

Llego a mis bragas y me beso, me chupaba sobre ellas, yo estaba muy caliente y deseando con toda el alma que me penetrara en ese preciso momento. Pero él no tenía prisa, yo poco a poco fue bajando, hasta que estuvimos los dos hincados, nos dimos un largo y tierno beso, comenzó a bajar los tirantes de mis hombros, a besarlos, me inclino sobre mi espalda y fue poco a poco quitándome el vestido, yo me quedé en bragas, las cuales ya estaban mojaditas, mi sexo lo deseaba y con unos de sus dedos se abrió paso y toco mi rica vagina, muy suave, me quito mis braguitas con su boca, y comenzó de nuevo a acariciar, manosearme, mi vagina mojadita y mi colita deseosa lo deseaban y fue apartando mis labios vaginales, los chupo, su lengua juguetona lo sentía dentro de mi, luego descubrió mi clítoris, chupó y chupó, cepillo sus labios sobre mi conchita delicada, yo inconscientemente comencé a mover mis caderas, quería que ya me penetrará, pero su lengua quería saborear más mis jugos, y la corría de arriba abajo, y con su lengua ya me hacía el amor, y una vez dentro la movía tan rico, que yo sentía como lamía las paredes de mi vagina, la metía y la sacaba rápidamente, aaahh!!! aaaaaahh!!! Era mis gemidos. Me vine en ese momento, mientras el seguía engullendo todos mis jugos, y hacerme sentir una diosa.

Después él se aparto y bajo su pantalón, mostrándome toda si virilidad, vino hasta mi cara, y me dio su polla, era grande y gruesa, era la polla de un rey para una diosa, la bese, la mame, mientras el gemía de placer, la recorrí con mi lengua, yo quería que se corriera en mi boca, pero el me penetro, fue lo mas bello, sentirlo dentro de mi, como iba ocupando todo mi espacio, y llego hasta le fondo, haciéndome gritar, sentía como entraba y salía la cabeza de su pene, yo estaba muy lubricada por lo excitada que seguía, mmm y el cada vez me daba mas fuerte con su pene, nos cambiamos de posición, y esta vez yo montada sobre él, sus manos acariciaban mis senos, mientras yo dejaba que me penetrara hasta el fondo, entrando y saliendo, mis caderas querían más, y él quería mas, cuando en un mismo grito nos corrimos juntos, mi vagina parecía quererle exprimir todo su contenido líquido, en cada contracción que daba. Terminamos, esa noche de placer, con un beso, una lagrima y mirándonos a los ojos, Yo no volví a la academia de danza, pero si volví a ver cada noche esos hermosos ojos azules haciendo gestos de placer al sonido del tango apasionado.

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