viernes, 25 de enero de 2008

Una viuda que renace

La historia empieza cuando quedé viuda a mis 48 años de edad. Y como es normal en estas situaciones de la vida sentía la muerte de mi marido, al que estaba muy unida, pero a medida que pasaba el tiempo fui superando su muerte y mi cabeza empezó a razonar y a ver nuevas cosas.
El tiempo pasó, mi cuerpo necesitado de ser amado despertó y como no tenía a nadie estuve a obligada tocar mi cuerpo por mi misma con creando inusuales fantasías dentro de mi mente, cada día sentía la necesidad de masturbarme, no aguantaba más.En el trajín de mi vida empecé a notar que en el supermercado había un joven de una edad de casi 20 años, por sus atenciones y gentilezas al ir de compras, se vino a mi mente la sensación de que quería acercarse a mi. En los primeros días no le hacía caso alguno, pero con el tiempo me dejaba querer, sólo por sentirme mujer y deseada.
Así pasó bastante tiempo, el joven procuraba encontrarse conmigo, hablábamos, me acompañaba hasta el edificio donde yo vivo, pero hasta ahí no pasaba mayor cosa.Cierto día tenía que arreglar cosas personales de suma urgencia y pasé antes por el supermercado y compré algunas cosas, quedé en recoger más tarde. El tiempo pasó y olvidé por completo de recoger las compras. Esa tarde, como a las seis sonó el timbre, era el chico trayéndome la compras que realice en la tarde. Lo dejé subir, cogí las compras en la puerta y le di las gracias, pero con su mirada de cansancio y sin recibir alguna cortesía lo invité a tomar un café.
Mientras tomamos café, hablamos de todo un poco y fue una sorpresa que en un momento dado me preguntó: “¿Desde que murió tu esposo no has tenido relaciones sexuales?, la verdad es que me sorprendió tanto que no reaccioné y le contesté: “tú que te crees, eso es asunto mío y no de un muchacho como tú”. El sólo dijo “¿muchacho yo?.Seguimos hablando, y me preguntaba el por qué no le había echado de la casa, pero al mismo tiempo no paraba de darle vueltas a la pregunta de Jorge, que así se llama, y la verdad es que me ponía caliente, cada vez más y no podía evitarlo. Iba al baño a refrescarme, pero no sirvió de nada, así que decidí decirle que me iba a duchar, para que se fuera. El al decírselo se levantó y de dirigió a la puerta, dijo: bueno, me voy, ya te veo en el supermercado y se acercó para dame un beso en la mejilla.
Le fui a corresponder, pero justo cuando iba a darle el beso el giró la cara y me dio el beso en los labios. Mi sangre se quedó paralizada ante el atrevimiento del muchacho, pero sin recuperarme del primer impacto, ya sentí como su mano apretaba mi vagina por encima del pantalón, no podía reaccionar, estaba aturdida y cuando me di cuenta ya tenía su otra mano metida entre mis senos que por cierto mis pezones se endurecían al instante. Estaba entregada y aún más cuando me giró de espaldas y empezó a sobarme por todas partes.
En segundos no tenía la blusa. Ahora la muchacha era yo y él un macho soberano que hacía de mí lo que quería.Yo creo que apenas habían pasado dos o tres minutos y ya estaba abierta de piernas, podía sentir la humedad de mi sexo y recibiendo su miembro erecto dentro de mi moviéndose sin piedad. Parecía un semental imponente, jamás me habían dado así. Me dio por todas partes y deseaba más y más sus penetraciones, pero al final terminó su miembro viril en mi boca.Cuando terminó este sublime acto, yo apenas podía caminar la sensación se quedó en mí. Al día siguiente volvió. No quise que entrara, pero al final entró y me volvió a doblegar, me hizo el amor tanto o más que el día anterior.

Por varios días me tomaba y me hacia sentir de nuevo las ricas sensaciones de la excitación del cuerpo. Al final decidí que hablaría con él fuera de casa, para evitar la tentación y poner punto final a esa locura. Así lo hice.

Pero dura por días esa decisión, ya que él sigue viniendo, y al final termino desparramada en la cama, con las piernas abiertas, mojadita ante él, de cuatro patas, con su miembro en mi boca y lo que es peor suplicando más y más.
Me he hecho adicta a sus labios, y penetraciones viriles, y así quiero seguir.

jueves, 24 de enero de 2008

Una noche de deseo

En una noche fría estuve en mi cama durmiendo y de repente desperté, pero no estuve segura si estuve despierta o en realidad seguía dormida. Estuve totalmente desnuda, y de repente oí a alguien que se mueve en el cuarto. Está muy oscuro y no conseguía ver nada. No digo nada, la otra persona tampoco dice nada. Me tomó de la mano y me levantó de la cama. Quedamos de pie frente a frente y mi intuición me dice que mi compañero de juegos es bastante más alto que yo. Comienza a acariciarme el pelo suavemente, me da un beso en la nuca y un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Sigue besándome el cuello, sus labios suaves lo recorren con dulzura mientras sus manos acarician mi espalda con movimientos acompasados.

En esos instantes estuve muy excitada…Arqueo la espalda, echo el cuello hacia atrás para que pueda besarlo mejor y con un movimiento suave, echo hacia atrás mi culito y choco “accidentalmente” contra su pene erecto. ¡Él también está completamente desnudo! Me mordisquea los hombros, los lame y empieza a bajar su boca por mi espalda, poco a poco, unas veces deposita pequeños besos, otras veces su lengua dibuja círculos sobre mi piel, que se eriza a su contacto. Ya estoy húmeda de la excitación que me provoca este hombre misterioso, y siento como mis fluidos resbalan por la parte interna de mis muslos. Acaricia mis pechos con una lentitud deliciosa y cuando sus manos los abandonan para dirigirse a mi espalda y bajar después hasta mis nalgas para apretarme contra él, noto su pene erecto contra mi ombligo.

Ahora es su boca la que juguetea con mis pechos. Les da besos alrededor de los pezones sin llegar a tocarlos y estos, desesperadamente erectos, le piden atención, entonces él comienza a lamerlos, a hacer círculos alrededor de ellos con la lengua, a mordisquearlos, a chuparlos. Mis piernas tiemblan, me pongo muy tensa, comienzo a arquear la espalda para que, mis pezones están más cerca de su boca y entonces tengo que agarrarme fuerte a su cuello porque noto que llega el orgasmo, que me hace palpitar el clítoris y me arranca unos gemidos ardientes que consiguen excitar mucho a mi compañero. Cuando acabo de correrme, su boca abandona mis pezones. Sus manos acarician entonces mi cuello y noto su boca suave sobre la mía, su lengua tibia inundando cada rincón de mi boca y mi lengua entablando una excitante lucha con ella. Por primera vez mis manos pueden recorrer sus brazos, su espalda, su abdomen y lo que descubren es un cuerpo musculoso y caliente que está preparado para disfrutar y para hacer disfrutar. Me lleva de la mano hasta la cama, me siento, noto cómo se pone delante de mí, de pie, y al alargar la mano noto su pene. Está muy duro. Yo estoy muy caliente. Tengo su pene cogido con mi mano y él contiene la respiración. Saco mi lengua y lamo dulcemente su punta, Comienzo a masturbarlo, a mover enérgicamente mi mano sobre su pene. Él está en tensión, suelto el pene y lo lamo de abajo hacia arriba y cuando está bien húmedo me lo meto entero en la boca y comienzo a chuparlo mientras con mis manos agarro sus nalgas para acercarlo más a mí. Entonces él me empuja suavemente sobre la cama, quedo echada y noto que él me separa las piernas… y una lengua exquisita busca mi clítoris, lo encuentra y lo acaricia con maestría.

Doblo las rodillas y llevo mis manos hacia su cabeza, hundida entre mis piernas, para apretarla más contra mí. Su lengua, muy larga, se introduce en mi sexo y sus movimientos me arrancan gemidos que enloquecen a mi compañero. Cojo su cabeza y la subo hasta la altura de mi cara donde empieza a besar mis labios mientras yo me pongo encima de él jugando con su capullo en la entrada de mi húmeda vagina, él está enloqueciendo por segundos hasta que con su mejor morreo empieza a introducirla. Nuestros gemidos se hacen uno solo y yo ato mis piernas a su cintura para sentirlo más dentro de mí. Mis piernas están muy abiertas y mi espalda muy tiesa, de modo que mis pezones duros se rozan contra su pecho y mi clítoris toca en cada movimiento sus vellos púbicos. Apoyo las manos en los bordes de la mesa y me abandono a un orgasmo glorioso. Él está besándome en la boca y sigue moviéndose después de que yo ya me he corrido… se mueve… se mueve… y atrapa mis pezones con su boca, yo noto un calor que emana de mi centro y me envuelve y en la locura de la excitación le muerdo en el cuello… y estallamos al unísono en un orgasmo que nos hace temblar como hojas… nos desmoronamos sobre la cama, exhaustos, y no es para menos le abrazo y nos dormimos.
Cuando me despierto a la mañana siguiente pienso en lo fabuloso que ha sido el sueño, bajé a prepararme un café, y de repente sonó el timbre de la puerta, fui era mi novio, pero algo extraño pasó el aroma me era peculiar, era aquel que lo percibí de ese cuerpo desnudo al hacerme el amor tan apasionadamente, mi novio entró y al sentarse sobre el sofá y repentinamente noté marcas en su cuello resultado de una noche de pasión, rápidamente se vino a mi mente que era con él con quién estuve haciendo el amor desenfrenadamente, pero no puedo disimular y sonrojarme mis nervios me delatan y creo que él ya se ha dado cuenta.

miércoles, 23 de enero de 2008

Clases de Tango

Soy una chica de 28 años soltera y sin compromisos, toda mi vida la dedique a mis estudios y trabajo, hace 5 años termine mi profesión y he trabajado desde entonces, pero algo muy especial cambio mi vida, cuando una amiga del trabajo, me invitó a tomar clases de baile en especial Salsa, lo dudé pero al final me inscribí en la academia de baile, donde había clases de salsa, tango, rumba, jazz, flamenco, y otros ritmos más.

En mi primera clase de salsa no fue de mi agrado, ya que yo dominaba casi el baile de la salsa, al día siguiente decidí cambiarme, pero justo ese día tuve tanto trabajo, y salí más tarde, pero al final ya no me daba tiempo de tomar la clase, pero aun así fui a cambiarme curso.
Al día siguiente estuve a primera hora en mis cursos de tango, ese baile siempre me fascinó, el contacto con la pareja despedía una armonía tan sensual y caliente y permite jugar con la imaginación y el morbo, y eso me altera el ritmo cardiaco, y mas viendo que muchos chicos que asistían a la academia eran muy guapos y buenotes con sus partes varoniles bien puestos. En fin, estaba yo parada fumando un cigarrillo, cuando vi que se aproximaba un hombre, era esbelto con los músculos de sus brazos muy marcados, paso casi sin verme y entró al salón donde yo iba a tomar las clases, fueron llegando los demás alumnos, e inmediatamente entre en aquel salón, y me sorprendí mucho al ver que se hombre que había robado mi atención era el profesor de tango.

Comenzamos caminado alrededor del salón, para calentar músculos, a mover los brazos y dar pequeños saltos, mientras él nos hablaba sobre la historia del tango y la importancia de sentirnos en confianza para los diferentes pasos de dicho baile. Yo no podía dejarlo de mirar sus movimientos, sus piernas musculosas al igual que sus brazos, sus nalgas duritas, en mi mente ya me lo imaginaba sobre mi cama, acariciándome toda, mientras más caminaba por el salón mis partes se humedecían con aquellos movimientos varoniles.

Al día siguiente no asistí a mis clases de tango, pues el trabajo era mucho en la empresa, llamé y pedí hablar con el maestro, y por fin supe su nombre Edison, me comunicaron con él y escuche su voz tan varonil, yo me quede fría, al escucharle y además hablarme con tanta confianza, y le dije el porque de mi falta, y él lo comprendió, sin embargo no se que me pasó por la cabeza que le pregunte su numero telefónico, hubo un silencio antes de darme su número, nos despedimos y colgamos. Pasadas las 9 de la noche, le llame a su casa, me respondió, y le dije que necesitaba hablar con alguien, lo cual no era cierto, lo único que tenía en mi mente era el deseo de escucharlo con esa voz varonil y en verdad imaginármelo que me este haciendo el amor y descubrir a ese hombre que era tan misterioso y atento conmigo.

Llegue a su casa, yo lleva la misma ropa de la empresa, así que nada sensual, me abrió la puerta, y me invitó a pasar, pero esta vez lo sentía más misterioso que en otras ocasiones, muy serio, Yo quería salir corriendo de ese lugar, cuando sonó el teléfono, era el director de la academia, para decirle que habían dejado en casa de Edison unos vestidos para un festival, al cual participarían los maestros, Edison le dijo que si, que los había visto, y colgó el teléfono.
Me miró fijamente a los ojos, y me dijo: puedes ayudarme? y le dije que si, me explicó de los vestidos, y que si podía probarme uno, para él ver si eran adecuados, era un vestido negro, entallado y de tiritas desde las caderas a las rodillas, se me veía muy bien, y más con los escotes tanto de frente como detrás, luego Edison me pidió ponerme unas zapatillas, cuando estaba ya lista salir, el sonrió, y me dijo que me veía encantadora, me tomó de la manó y me llevo a un salón que tenia pasando la sala, puso música, esta vez el “tango apasionado”, me abrazo, y lentamente nuestros cuerpos se fueron juntando.

Su mano bajo algo más debajo de mi cintura, pero sin llegar a las nalgas, con su otra mano tomó mi barbilla y por primera vez lo vi a sus ojos azules, comenzamos dar pasos, nuestras pelvis juntas muy juntas, mi corazón se empezó a acelerar, la respiración de él a aumentar, tomó mi pierna y la levantó de la rodilla a su cadera, y su mano fue acariciado mi muslo, baje mi pierna y se quedamos entrelazados, luego dimos unos giros más, y volvimos a quedar cara a cara, pecho a pecho y pelvis contra pelvis, me miró esta vez de distinta forma, me tomó las dos manos, y las levanto al cielo, y poco a poco, fue bajando, me beso el cuello, y bajo, sobre el vestido me beso mis senos, mis pezones ya se notaron lo duritos que se pusieron al sentir esos besos y esa lengua juguetona y mordisqueo mis pezones, mientras sus manos me acariciaban mis piernas. Era indudable que ya estaba húmeda en aquel instante.

Llego a mis bragas y me beso, me chupaba sobre ellas, yo estaba muy caliente y deseando con toda el alma que me penetrara en ese preciso momento. Pero él no tenía prisa, yo poco a poco fue bajando, hasta que estuvimos los dos hincados, nos dimos un largo y tierno beso, comenzó a bajar los tirantes de mis hombros, a besarlos, me inclino sobre mi espalda y fue poco a poco quitándome el vestido, yo me quedé en bragas, las cuales ya estaban mojaditas, mi sexo lo deseaba y con unos de sus dedos se abrió paso y toco mi rica vagina, muy suave, me quito mis braguitas con su boca, y comenzó de nuevo a acariciar, manosearme, mi vagina mojadita y mi colita deseosa lo deseaban y fue apartando mis labios vaginales, los chupo, su lengua juguetona lo sentía dentro de mi, luego descubrió mi clítoris, chupó y chupó, cepillo sus labios sobre mi conchita delicada, yo inconscientemente comencé a mover mis caderas, quería que ya me penetrará, pero su lengua quería saborear más mis jugos, y la corría de arriba abajo, y con su lengua ya me hacía el amor, y una vez dentro la movía tan rico, que yo sentía como lamía las paredes de mi vagina, la metía y la sacaba rápidamente, aaahh!!! aaaaaahh!!! Era mis gemidos. Me vine en ese momento, mientras el seguía engullendo todos mis jugos, y hacerme sentir una diosa.

Después él se aparto y bajo su pantalón, mostrándome toda si virilidad, vino hasta mi cara, y me dio su polla, era grande y gruesa, era la polla de un rey para una diosa, la bese, la mame, mientras el gemía de placer, la recorrí con mi lengua, yo quería que se corriera en mi boca, pero el me penetro, fue lo mas bello, sentirlo dentro de mi, como iba ocupando todo mi espacio, y llego hasta le fondo, haciéndome gritar, sentía como entraba y salía la cabeza de su pene, yo estaba muy lubricada por lo excitada que seguía, mmm y el cada vez me daba mas fuerte con su pene, nos cambiamos de posición, y esta vez yo montada sobre él, sus manos acariciaban mis senos, mientras yo dejaba que me penetrara hasta el fondo, entrando y saliendo, mis caderas querían más, y él quería mas, cuando en un mismo grito nos corrimos juntos, mi vagina parecía quererle exprimir todo su contenido líquido, en cada contracción que daba. Terminamos, esa noche de placer, con un beso, una lagrima y mirándonos a los ojos, Yo no volví a la academia de danza, pero si volví a ver cada noche esos hermosos ojos azules haciendo gestos de placer al sonido del tango apasionado.

martes, 22 de enero de 2008

Un encuentro de negocios

En el ambiente de mi trabajo un día como de aquellos rutinarios, en un momento inesperado entró un caballero me pidió una cita para ver unas oficinas, la voz mediante en el teléfono se escuchaba agradable así que convenimos hora y día para una previa cita.

La cita era en la entrada del edificio donde había oficinas de arriendo. Al llegar, no tuve dudas de que se trataba de aquel caballero, su cuerpo y manera de vestir concordaban totalmente con su voz, no era un Adonis, pero era muy agradable a la vista, intercambiamos un saludo formal de apretón de manos y me dio gusto verificar que su saludo era fuerte.Cuando ya entramos en el ascensor y contesté a sus preguntas sobre el inmueble hasta que entramos en la oficina en cuestión, donde le mostré los privados, la recepción y la sala de juntas, revisamos que todas las luces prendieran y las salidas telefónicas.

Mientras hacíamos todo esto, yo lo observaba de disimuladamente y estoy segura de que él hacía lo mismo. Al despedirnos con el clásico apretón de manos, nuestras miradas se quedaron fijas durante unos instantes más allá de lo normal.

No volví a pensar en él hasta que unos días después volvió a llamar para pedir una nueva cita, solo que esta vez me la pidió para las 7 de la tarde. Nos encontramos en la entrada y nuevamente el apretón de manos, subimos y me pidió que le ayudara a tomar algunas medidas.Era sencillo, yo detenía la cinta métrica de un extremo, él del otro e iba anotando, todo era perfectamente normal con la excepción de las miradas furtivas. En un momento dado me pidió que yo midiera la sala de juntas mientras él iba al coche por una calculadora.

Estaba terminando de anotar las medidas cuando se fue la luz y me quedé totalmente a oscuras, decidí no moverme y esperar a que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad o que la luz volviera en cualquier momento, cuando él entró y me pidió que no me moviera. “No te asustes, por suerte traje algo extra que nos puede ayudar” me dijo al tiempo que encendía una lamparilla de pilas, en ese instante pensé que eso era sospechoso, pero no le di importancia.Le dí las medidas que había sacado y las revisó, luego me miró a los ojos y me dijo muy serio: “ahora me faltan otras medidas”. No necesité más palabras, su mirada había sido absolutamente indiscreta y no tenía caso que yo jugara a la inocente… “¿A sí, cuáles?” dije para llenar el silencio.

Ya no hubo más palabras, se acercó a mi y con la cinta métrica rodeó mi cintura primero y luego mi pecho haciendo gestos de aprobación, luego midió el tiro de mis pantalones con lo que ya no pude contener la respiración y para disimular un poco mi excitación, le dije “entonces no se fue la luz, ¿o sí? Sólo sonrió y selló mis labios con un apasionado beso al tiempo que sus manos parecían haberse duplicado pues podía sentirlas en mis nalgas, mis pechos, el cuello…
Yo lo dejé hacer de manera pasiva, no tenía intenciones de dejar de disfrutar lo que ocurría, me desnudó totalmente y empezó a besar todo mi cuerpo con una agónica lentitud. Yo me derretía pero no lo tocaba, sólo quería sentir su tacto sobre mi piel.El empezó a desnudarse muy despacio, su cuerpo era todo y más de lo que prometía con ropa, pero perdí el aliento cuando pude ver su enorme pene… “no me cabe” pensé sin darme cuenta de que lo había dicho en voz alta, “claro que cabe” me dijo con una sonrisa traviesa. Se acostó en la alfombra y con mucha delicadeza me ayudó a sentarme sobre él…

Primero la punta de ese enorme rico pene me rozó y él me ayudó tomándome de la cintura para que bajara poco a poco, dejándolo entrar en mi mojada puerta vaginal… Por unos segundos estuve convencida de que no cabría, pero él seguía entrando… Paró todo movimiento,“ahora todo” dijo al tiempo que con mucha fuerza me jaló hacia él… que rico al sentirlo todo dentro de mi!!

Había sido un instante glorioso y estaba todo completito dentro mi vagina mojada… Sus manos jugaban con mis pechos, yo me arqueaba de placer, encontramos un buen ritmo y no tardé en llegar, pero él no, él aguantaba más.De pronto él se enderezó haciendo que su pene entrara más todavía, lo podía sentir chocando con el techo de mi vagina provocándome más gritos de placer. No tengo idea cómo lo hizo, pero se puso de pie cargándome y sin que su pene se saliera de dentro mío y así, de pié me regaló otro orgasmo, pero él seguía aguantando.

Repentinamente, me bajó y se salió, me dio la vuelta y con una mano en mi espalda hizo que me agachara un poco mientras que con la otra movió su pene varias veces desde mi vagina hasta mi ano para mojarlo y cuando estuvo satisfecho con la humedad creada, empujó su delicioso instrumento por mi ano… Él empujaba cada vez con más fuerza animado por mis gemidos y sus dedos jugaban con mi clítoris y salían y entraban de mi vagina. No recuerdo cuantas veces me vine, pero sí recuerdo el final, los dos gritamos al mismo tiempo quedándonos totalmente inmóviles un par de minutos…

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