miércoles, 6 de enero de 2010

Mi nueva vecina me da un buena bienvenida

Me mude a un apartamento pequeño porque me quedaba más cerca de la universidad.Pasada las 9 de la noche tocaron a mi puerta y por la ventana vi que se trataba de una chica. Entre-abri la puerta y apareciò una mujer sencilla, de aproximadamente 35 años. Bajita y algo gordita.

Me dió la bienvenida al barrio por lo que yo respondì su cortesía con un pase adelante. Hablamos de todo un poco mientras yo preparaba cafè. En un canal de t.v. estaban dando una pelìcula xxx por lo que yo me disculpè.

Ella me dijo que la dejara porque ella nunca habìa visto nada. Así fuè, la dejè y eso me exitó mucho. La mujer me pidiò permiso para entrar al baño a lo que yo le dije entre bromas: si te vas a masturbar puedes hacerlo en la sala y sonreì.

Ella me volviò a ver y sonrio tambièn a la vez que tocaba sus pechos y abria sus piernas. Me inmutè y no sabìa que hacer pero me exitó tanto que yo le dije que tambièn lo harìa. Asì que las dos nos masturbamos frente la pelìcula. Estabamos tan exitadas que yo me acerquè y toquè sus pechos, lamiendo y mamando sus pezones. Sus pechos eran grandes y frondosos. Ella gemía sin control y yo acomodè sus piernas y abrí con mis dos manos su jugoza y rica vagina.

Mi lengua la pasaba lamiéndola despacio y en forma circular su clítoris que estaba caliente y humedo. Luego pasè mi lengua por toda su vagina subsionando sus labios vaginales. Vì sus jugos mientras penetraba mi lengua en su vagina y prendida en su clítoris. Se levantó y me acostó a mi en una mesa y me diò una generosa lamida. Sentí su lengua en mi chuchita mientras yo me tocaba mis pezones y los pellizcaba.

Pegamos nuestros clítoris y pezones movièndonos muy dulcemente hasta llegar al orgasmo las dos juntas. Hasta el momento nos vemos y la pasamos rico por las noches unas dos veces por semana, o cada vez que su novio no se encuentra.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un trio muy especial

Esta es una historia de un trío que realicé con una pareja que conocí por medio de una revista sw.
Siempre me ha exitado la idea de participar con una pareja y hacer un trio hmh.

Al curiosiar por aquellas páginas de contactos sobre parejas para hacer trio contacte con una que estaba dentro de mis gustos físicos y entorno. Después de escribirnos e intercambiar teléfonos, acordamos el día que nos conoceríamos, ellos son de otra ciudad del Ecuador, pero viajarían de vacaciones a Quito, que es donde yo vivo. Por teléfono él me había comentado que era la primera vez que harían algo así, que él tenía la inquietud de verla con otro teniendo sexo, ya lo había platicado con ella y estando en la cama ella le decía que si, pero que dudaba un poco después de pasada la calentura, y que estando acá, tal vez se animaría, ya que acá no los conoce nadie.

Cuando estuvieron aquí, me llamó él, me dijo donde estaban y fui para allá, nos presentamos, ellos son un poco más bajitos que yo, de unos 37 años aproximadamente, agradables personas. Después de un rato de estar charlando parecía que nos conocíamos de tiempo antes, fuimos a bailar ya que a ellos les gusta mucho, con la intención de que ella con unas copas, perdiera los nervios. Al estar un buen rato bailando, nos dispusimos a retirarnos a un hotel, entramos al cuarto, él se sentó en una silla que estaba al lado de la cama, me dijo que comenzara a besarla, ella estaba sentada en la cama, la abracé y comencé a tocarla, estaba un poco nerviosa, poco a poco se fue relajando, la besé y poco a poco correspondió al beso, la comencé a desnudar, el esposo observaba excitado, cuando estuvo desnuda le besé el cuello, sus senos, el abdomen, pero no permitió que le besara la vagina.

De pronto él se paró de la silla, y comenzó a besarla, me dijo: quiero ver que la penetres, me puse un preservativo, él le abrió las piernas y me dispuse a penetrarla, él observaba todo al lado de ella, se la introduje lentamente y comencé a moverme mientras él la besaba, ella comenzó a disfrutarlo, poco a poco se fue relajando y se movía cada vez que yo entraba y salía, con las piernas en mis hombros hacía movimientos circulares. Así estuvimos un buen rato hasta que terminé, pero él quería ver más y me dijo que se lo hiciera de nuevo. Me coloqué otro preservativo, le dijo que ella se me subiera estando yo recostado, ya que a ella así le gustaba y lo disfruta más, estando así, ella arriba de mí se movía muy rico, y gemía un poco más fuerte que al principio, sentía su chuchita bien caliente y mojadita, hasta que llegó al orgasmo, estuvo un buen rato cabalgando hasta terminar otras dos veces más. Después me volví a poner encima de ella y seguí penetrándola. Ahora ella ya lo disfrutaba más, y él también ya que se estaba cumpliendo su fantasía. Terminé y descansamos un poco, entonces él, se le subió y la penetro, con muchas ganas, ya que nos dijo que estaba caliente por lo que estaba pasando. Mientras él se lo hacía ella me masturbaba. Cuando el terminó me dijo que si ya me había cansado, a lo que contesté que no, entonces dijo: dale más, y así lo hice.

Mientras se lo hacía ella me besó y me dijo que lo estaba disfrutando, que le encantaba la idea de tener dos miembros para ella sola. Así estuvimos mucho rato, nosotros haciéndolo y él observando todo. Ya casi al amanecer, nos dispusimos a retirarnos, quedando de volver a repetir la experiencia, cuando ellos volvierana Quito. Esto hace ya más de un año, y hasta la fecha no han venido, pero les llamo de vez en cuando para saber como están, me dicen que esperan venir pronto, y yo espero que así sea. Mientras tanto sigo buscando conocer más parejas que quieran también realizar sus fantasías, ya sea que ellos quieran ver a sus esposas en acción, o para darle placer ambos. Hay a quienes les gusta ver a sus esposas siendo penetradas por otros hombres o los dos al mismo tiempoo más aún exhibiéndose. Este nuevo estilo de vida esta en auge en Ecuador y en sus ciudades, disfruten con responsabilidad.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Sexo con un amigo del chat

Luis tiene 26 años es un jóven gentil, caballeroso, muy buen conversador y según mi mujer, ciertamente guapo, con él chateábamos desde hacía dos meses atrás, en una oportunidad lo llamamos e invitamos a salir, pero cuando recibió la llamada, que fue inesperada y a altas horas de la noche, se puso nervioso y no supo que responder, fue para nosostros como una desilusión.

Al ver esa reacción cortamos y pensamos que jamás volveríamos a verlo y mucho menos llamarlo, a Cristina le fascina los hombres morbosos así que a mi parecer, Luis no encajaba dentro de nuestro perfil, después comprobamos que no era cierto. El , muy atento y amable nos pidió disculpas y una nueva oportunidad, llegó a nuestra casa alrededor de las 11.00 de la noche y trajo consigo una botella grande de vino Concha y Toro, después de haber agotado la conversación sobre su vida y la nuestra la forma como ve el sexo, empezó lentamente acariciar a Cristina hasta llegar a sus partes húmedas donde se prendió del culito y la vagina por espacio de una hora, mi mujer encantada, creo que era su especialidad, recorrió cada centímetro de su cuerpo con su lengua, en forma golosa diría yo, cuando llegó al ano le introdujo toda la lengua como si esta fuera una verga, en ese momento Cristina tuvo un orgasmo, de tal forma que, ella gozó cuando le tocó su turno y le dio una buena mamada, con lamida de testículos incluida, Luis me confesó que hacia buen tiempo no tenia sexo así que descargó bien rápido, en esta oportunidad, solo me dedique a observar y tomar fotos, deseaba que calentara muy bien a mi mujer y la dejara rendida para darle la estocada final, pero esta vez también me equivoque Cristina terminó con él y siguió conmigo ya en la intimidad de nuestro.

Hasta estos días Luis sigue fecuentándonos una vez por semana y deja a mi esposa muy caliente y con mas ganas de seguir culeando, sea ha convertido en una perrita en celo cada vez que Luis nos visita, y además a mejorado nuestra relación ítima.

viernes, 26 de junio de 2009

Una visita caliente

Esta es una de aquellas historias muy inusuales que pasa a diario. Soy una mujer atractiva, de tez blanca, ojos grandes y expresivos, unos labios carnsos, de grandes senos, bonitas piernas y aunque estoy un poco “llenita” ello no ha sido un impedimento, sino todo lo contrario.

Edisson me contactó ya que la empresa para la que trabaja en Estados Unidos lo enviaría a Quito un par de días y estaba en busqueda de una guia experimentada que no solo le mostrara los atractivos de esta hermosa ciudad sino también la calidez de sus habitantes.

Me invitó a su departamento en una barrio muy importante de la ciudad y, les puedo asegurar que todo el camino de mi oficina a su departamento, mi conchita se estaba humedeciendo en anticipación… sabía que ibamos a hacer travesuras calientes, habia sido algo que ambos externamos después de ver nuestras respectivas fotografías… sin embargo, la química puede ser traicionera en ciertos momentos. Llegué a su departamento, me abrió la puerta. Edisson mide 1.85, tiene una espalda ancha y musculosa, es rubio, de labios delgados y ojos expresivos; estaba vestido con unos pantalones casuales color negro y una camisa de cuello alto color gris acero, que acentuaban el color de sus ojos. Me besó en los labios y me invitó a pasar.

Nos sentamos en la sala y me sirvió una cerveza heladita. Me miraba mientras hablabamos seguro que me desvistió con su mirada con el paso de los minutos; me acerqué a la mesita de centro a dejar mi vaso y en ese momento se lanzó sobre mi, empezó a besarme apasionadamente, una de sus manos luchaba con los botones de mi vestido y la otra subia por mis muslos con un deseo tan ardiente como hace mucho no lo sentía. Yo acerqué mi mano a su cinturón y logré desabrochárselo, abri sus pantalones y sentí su delicioso pene… mmmm solo de recordarla se me hace agua la boca… mide aproximadamente 21 centimentros y es ancha.

Logré incorporarme un poco y le pedí que se sentara, me coloqué sobre sus piernas y él sacó mis senos de mi sujetador, devorándolos de una forma deliciosa, me pasaba la lengua alrededor de los pezones y después se los metía a la boca y los succionaba ferozmente, como si de ello dependiera su vida. En ese momento me dijo que tenía la fantasía de que una mujer se fingiese su madre y lo sedujera… yo estaba tan caliente que acepté y empecé a llamarlo “mi pequeño”, “mi niño”, “mi hijo favorito”, el me llamaba”mami” “mamita” y me pedía que le explicara lo que le estaba haciendo y por qué estaba tan caliente… como su mami, le ordené que se levantara, que me dejara el asiento a mi, que se arrodillara sobre el sofá, con sus rodillas a un lado de mis piernas y me diera su verga para mamarsela… lo mame con dulzura y suavidad, mientras masajeaba sus testiculos y seguia con mi dedo índice el camino de sus bolas a su culito, mi dedo completamente ensalivado, se volvía loco, me decía “mami, soy todo tuyo”.

Después empecé a chuparlo con mucha más ansia, este hombre me tenía loca, todo él estaba delicioso. Me masajeaba las tetas y me apretaba y jalaba los pezones, era una sensación deliciosa, mi chuchita estaba empapada y tuve mi primer orgasmo mamandosela a mi hijito… en ese momento él sintió venirse también y como su mami, le ordené que me diera toda su leche en la boca, su exitación llegó más allá y mientras apretaba mis tetas con una fuerza impresionante empece a sentir chorros de su leche caliente en mi boca, me la tomé toda y después lo acosté en la cama y lo lami todo hasta que quedó totalmente limpio.

Ahora me tocaba a mi… me senté en su cara y le dije: “mami quiere que te comas su chuchita hasta que tu verga este grande de nuevo y me la metas”, “si mamita lo que tu digas” me contestó. En ese momento, sacó su deliciosa lengua y empezó a estimular mi clitoris, que aumentó su tamaño al doble en cuestión de minutos… insertó un dedo en mi chucha y otro en mi culo, mientras me lamía furiosamente, empecé a sentir mi orgasmo y le dije: “a mami le gusta lo que haces hijito, no pares, hazlo más rápido, más”, “si mami, si mami lo que tu digas”… en ese momento, mmmmm, fue increible, empecé a sacudirme como nunca antes me había pasado, mi climax era superior a cualquier otro, senti como mis jugos salian a raudales y el se los bebia todos a grandes lenguetazos, quedé como desmayada, pero seguía sintiendo las contracciones del orgasmo y fue en ese momento en el que me dijo “te la meto mamita, ahorita mismo te la meto”, la entrada de su verga fue suprema, tuve otro orgasmo solo de sentirla dentro, toda ella, delicioso, me subió las piernas a sus hombros y se sostuvo de mis tetas mientras arremetía contra mi chuchita diciéndome que era la mami más rica del mundo y que me amaba, cuando él explotó dentro de mi, yo ya había terminado dos veces más… fue increible.

Nos metimos a bañar juntos y, como su mami, lo lave completito y él a mi, nos exitamos de nuevo y empezamos a masturbarnos mutuamente, hasta que le pedi que me cogiera por el culo. En ese momento me recargó contra la pared del cuarto de la regadera, escupió en su verga y en su mano, me metió dos dedos y luego tres para abrirme bien, me lubricó con los propios jugos de mi chuchita y me metió esa inmensa verga en en culo, yo sentía que iba del cielo al infierno cada vez que la metía y la sacaba. Al mismo tiempo, yo me estimulaba el clitoris y él se agarraba de mis anchas caderas para cogerme bien y fuerte por el culo. Sentí que se venía y le tomé una de sus manos y meti tres de sus dedos en mi chuchita, nos venimos delicioso y al mismo tiempo. Nos quedamos bajo el agua un buen rato más, abrazados y besándonos. El regresó a su país al día siguiente y no lo he vuelto a ver; sin embargo, me escribió diciéndome que vendrá a Quito en diciembre y que quiere ver a su mami, no aguanto ya las ganas de volverlo a sentir, fue delicioso.

Tan solo recordarlo me pongo caliente y se me humedece mi chuchita

miércoles, 25 de febrero de 2009

Un encuentro inusual en un hotel de Ecuador

Es una de de aquellas tardes calurosas de verano Andrea se dispuso a disfrutar de la piscina del hotel. Se puso el bikini que mejor le quedaba y bajó hacia la piscina. Se dio un chapuzón y luego comenzó a disfrutar del sol. Rapidamente recordó que en el hotel no había gente porque era cambio de temporada, por lo que decidió a hacer topless (igualmente la vergüenza no era su fuerte). A los pocos minutos de haber tomado esa decisión oye una voz que le susurra al oído.: “

Te puedo hacer compañía?” Ella atinó a taparse sus pechos, pero él la frenó diciendo “Cada uno tiene derecho a disfrutar del sol como quiera, no te inhibas ante mi”. Esa frase alcanzó para convencerla de que siguiera con el topless. A los pocos minutos ella (que se mostró muy complacida de la compañía del extraño) giró para tomar sol (dejando ver una tanga que lucía muy sexy) y le pidió a él que le pasara crema por la espalda. Obviamente él accedió al pedido y comenzó a esparcirle crema por la espalda muy suevamente, casi como un masaje.

Ella sentía sus manos y también sentía como su respiración era cada vez más intensa y su cuerpo comenzaba a calentarse por algo más que el sol. Al notar la excitación de ella, él se atrevió a pasarle bronceador por sus apetitosas nalgas y sus fornidas piernas, gesto que ella agradeció comenzando a mojar sutilmente su tanguita. Es así como ella no dudó en girar nuevamente para que él le pasara más crema, en este caso por las piernas, pero de frente. Fue en ese momento, cuando ella levantó la vista, y miró que debajo del short de aque hombre asomaba un grueso pene de esos que no acostumbraba a ver seguido. Sin embargo esperó que él termine de esparcir el bronceador por todo su cuerpo (especialmente por sus pechos) para invitarlo a que se desnudara y que estuviesen en igualdad de condiciones ante el sol.

El aquel hombre se quitó el short y, boca a arriba, comenzó a disfutar del sol natural. Fue ahí cuando ella, sin necesitar de la excusa del broceador, acercó lentamente su boca hacia su pecho, fue bajando poco a poco hasta encontrar con su lengua la punta de su pene, pocas tenían la habilidad de ella para levantar el pene y chuparlo sin la ayuda de sus manos, sólo con la lengua y la boca hizo que él emita unos gritos de placer desgarradores. El pensó que la mejor manera de devolverle el placer que le brindó ella era “pagarle con la misma moneda” y asi fue que la sentó en la orilla de la piscina, le pidió que se sacara la tanguita y él dentro de la piscina comenzó a jugar con su clítoris con la lengua. Le lamió lentamente los labios vaginales, luego introdujo su lengua hasta hacerla mojar mucho y ahí se comió a su concha con un placer que, a juzgar por la excitación de ella, fue mutuo.

Cuando la excitación era indominable, él la invitó a bajar a la piscina para introducir su miembro en su dilatado sexo, rítmicamente se dieron placer uno al otro rozandose con sus genitales en el agua y sus manos por todo el cuerpo. Antes de llegar al punto máximo de excitación, ambos, con la mirada, decidieron subir al borde de la piscina donde él esperaría boca arriba que ella se introduzca su miembro y lo coja hasta llegar al extasis total. Mientras él chupaba sus pechos y se excitaba más al ver entrar y salir a la concha de su socia cada vez más rápido hasta que ambos sintieron una explosión de placer que los inmovilizó primero y los hizo gemir al unísono luego. El final de la historia es un tierno y largo beso apasionado. Ambos se prometiron repetirlo quizás en un lecho más cómodo o en un lugar más extraño, sólo esperar gozar tanto o más que esta vez.

Hasta en cada cambio de estación se encuentran en aquel hotel y disfrutan en los lugares más discretos y en las habitaciones que son frente al mar.

jueves, 15 de enero de 2009

Mi vecina recién llegada

Edd y yo nos encontrábamos disfrutando de una tarde de sábado sin los niños. Mi marido había preparado unos cocktails Margarita, su especialidad y me leía un Penthouse desde el jakuzzi, mientras que descansaba en una hamaca. Los efectos del Sol dañando mis pechos desnudos, la bebida y la voz de mi esposo leyendo historias eróticas de otra gente, me puso bastante a tono.

Estaba tan absorta que ni siquiera me acordé de dar la vuelta para broncear la espalda. Era la primera vez que tomaba el sol este año y tenía los pechos bastante sensibles. Llegué a pensar que se me habían quemado los pezones. Se lo comenté a Edd y contestó que un buen masaje podría ser el remedio ideal. Salió de la piscina con el Pene completamente tieso y antes de que me tocara empecé a gemir de gusto. Por suerte, el jardín de nuestra casa está bastante aislado y tenemos intimidad en casos de emergencia sexual.

Me lamió los dedos de los pies y me provocó escalofríos. No tardé en pedirle que me diera su pene. El pene de mi marido siempre me ha puesto muy caliente. Lo tiene un poco largo, pero sí gordo, como un pequeño puño. Me complació colocando una pierna a la altura de mi cara, ofreciéndome una visión de su pene paradito. Empecé a mordisquearlo y seguí con mi lengua en la punta y en la zona posterior con movimientos rápidos. Edd bajó la cara hacia mí vagina que ya estaba mojadita como sí acabara de ducharla con agua caliente. Al acercarse, su vientre rozó mis pezones provocando dolor. Justo en el momento en que trataba de apartarlo, sonó el timbre de la puerta.

Con tanta exitación ni ganas de abrir la puerta, temiendo que fuera algún amigo de mis hijos, pero cuando insistieron por tercera vez, me puse una bata corta y fui a ver quién demonios era. Edd se metió de nuevo en el jakuzzi, molesto y frustrado. Cuando abrí la puerta y miré hacia abajo, vi un par de largas y bien contorneadas piernas. Fui subiendo la mirada y comprobé que nuestra visitante era una preciosa chica de pelo rojo y ojos verdes.

Hola que tal!- me dijo: me llamo Sandra y acabo de instalarme en el vecindario. Hizo una pausa y añadió que vendía cosméticos. La invité a pasar para que me enseñara sus productos y le pedí que nos acompañará a tomar unos cocktails en el jardín. Aceptó y me siguió. Se sentó bajo la sombrilla y después de prepararle un trago le presenté a Edd. Mientras nosotras charlábamos, mi marido sin salir del jakuzzi, bromeaba por el hecho de estar completamente desnudo. Sandra comentó que estaba acostumbrada a ver hombres en cueros, ya que tenía cuatro hermanos y vivió casada cinco años hasta que se divorció.

Fui mirando los productos que me ofrecía y como continuamente me apartaba la tela de la bata para no lastimarme los pezones, Sandra preguntó qué pasaba. Le dije que me había quemado con el sol y, sin dudarlo, me apartó la bata y me observó directamente los pechos. Comentó que tenía una crema que remediaría mi dolor de forma instantánea. Dicho y hecho, se levantó para ir a buscarla a su coche. Edd aprovechó su ausencia para mirarme y ronronear como un gato en celo. Cuando regresó, en lugar de darme la crema se ofreció para aplicarla. Varias veces me repitió que sería un masaje medicinal. Me tumbé en la hamaca y me bajé la bata. Comentó que tenía unos pechos muy bonitos. Cuando mi marido se levantó del jakuzzi la tenía un poco levantada. Sandra no pronunció palabra y siguió extendiendo la crema. Mis pezones comenzaron a despertar extrañas sensaciones. Al principio notaba calor, luego frío y mí entrepierna respondió a los estímulos con sucesivas y rápidas vibraciones. Sandra me preguntó si deseaba que me masajeara todo el cuerpo. Acepté con timidez.

Empezó trabajando mis hombros y cerré los ojos. De pronto sentí unas manos en mis pies y al abrir los ojos observé que Edd estaba arrodillado frente a mí, con una expresión muy lujuriosa en la cara, aplicándome la crema. Me estremecí cuando ella trazó círculos con sus dedos alrededor de mis pechos, aunque evitando rozar los pezones, mientras Edd pasaba sus manos a lo largo de mis piernas presionando con los nudillos... Entonces ocurrió algo extraño. Los pezones me quemaban, pero no de dolor, sino proporcionándome un gusto que jamás había experimentado.

Sandra vio cómo me los cogía y me apartó las manos para soplar sobre ellos. Se inclinó y puso los labios en el pezón izquierdo, mientras Edd se colocaba el derecho en la boca. Sus labios, adornados por un poblado mostacho, estaban duros y ansiosos, mientras que los de Sandra eran suaves y delicados. Al cabo de un rato, decidimos que había llegado el momento de entrar en la casa y tomar algo. Edd nos dio un vaso de agua con hielo a cada una, llenó una jarra y le seguimos a nuestro dormitorio. Tenemos una cama de agua tamaño gigante y una pared entera de espejo.

Me tumbé inmediatamente en el centro de la cama. Edd no tardó en colocarse a mí izquierda con la polla tiesa y a punto. Sandra se quedó de pie frente a nosotros y empezó a desnudarse con la pericia de una profesional. El espejo nos permitía verla por delante y por detrás. Cuando estuvo completamente desnuda frente a nosotros, mi coño empezó a palpitar con fuerza. Sandra tenía unas tetas grandes, perfectamente levantadas. Sus pezones eran tan pálidos que había que concentrarse para ver dónde empezaban, supongo que debido a que era pelirroja. Cuando le investigué la entrepierna, comprobé que tenía su conchita completamente depilada. Abrí las piernas. Lentamente trepó a la cama y dirigió su cara a mí chuchita mojada. Cuando al fín me rozó con sus labios, estaba tan acelerada que me corrí. Rodeó mí clítoris con los labios, respiró profundamente y procedió a chuparme todas partes con la lengua y los labios. Noté que se aproximaba un potente orgasmo. Edd, que hasta aquel momento había permanecido inactivo, se sentó sobre mi pecho y condujo su polla hacia mi boca. Yo había olvidado que me dolían los pezones y empecé a chuparle y a comerle su rica verga... Por el espejo ví que Sandra colocaba la mano en su vagina y se dedicaba a frotarse arriba y abajo. En unos segundos tuve un orgasmo impresionante. Primero, la conchita se me abrió como un mejillón al fuego y empezó a palpitar como de costumbre. Luego sentí unas rápidas e intensas contracciones en el estómago. Las piernas y la espalda se tensaron y la cabeza se me iba hacia uno y otro lado. Edd se mostraba encantado del trabajito bucal que le estaba haciendo y no cesaba de arremeter hacia mí, sujeto con las manos en la cabecera de la cama. Al correrse pegó un berrido bestial.

Sandra no paró de moverse hasta unos momentos después que su cuerpo se agitara al alcanzar el clímax. Estuvimos un rato descansando tumbados, sin dejar de acariciarnos y besarnos. Cuando recuperé las fuerzas, me coloqué entre las piernas de Sandra e hice algo que deseaba desde que le abrí la puerta. Acerqué la boca a su conchita que se notaba que estaba muy bien lubricadita con sus jugos vaginales y le metí la lengua en el interior de la vagina para iniciar un movimiento de bombeo, cada vez más rápido. Mientras me encontraba concentrada en esa tarea, noté que Edd me metía las manos por detrás y las iba bajando hasta llegar a mi mojada chuchita. Eso provocó un acelerón de mi lengua y Sandra gritó de gusto. Sentí mi conchita muy caliente y traté de relajarme para que pudiera hundírmelo hasta el fondo... Después de unas cuantas embestidas, metí la mano entre las piernas para alcanzar el clítoris. La sensación la concha de Sandra en mi boca y la verga bien paradita de Edd llenando mi vagina húmeda era más de lo humanamente soportable y no tardé en notar los primeros pinchazos de otro increíble orgasmo.

Hoy en Dia seguimos viéndonos cada vez que mis hijos van de paseo o a algun otro lugar y tenemso tiempo para hacer nuestras travesuras de placer.

lunes, 12 de enero de 2009

Una extraña en el cine

Esta es una historias muy exitante como las muchas que hemos oido. Esta historia que sucedió hace algunos días y que en realidad me dejó perpleja por lo insólito. Espero que sirva para que nuestro morbo sea exaltado. La primera experiencia de una una mujer lesbiana. No se como quedará, pero trataré de ser lo más claro posible. Esto sucedió poco tiempo atrás, cuando una amiga tenía 16 años y cursaba por esa época de estudios en un colegio de niñas. Nada hacía presagiar que su yo interno le dijera que los gustos estaban dirigidos hacia personas de su mismo sexo. Tenía mis amigos, como toda niña de su edad, pero ninguno le atraía como para pensar que se enamoraría de alguno de ellos.

Varias de las amigas, tenían sus novios, pero a ella no le quitaba el sueño tenerlo. Esto, no sé si porque estaba demasiado ocupada en los estudios o simplemente no se había dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces se daba por salir a caminar otras veces se iba a casa y escuchaba música o bien se iba al cine a ver alguna película en alguno de los cines locales. Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y se dió a mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compró su entrada e ingresó. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que busó una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente empezaron a mostrar comerciales.

En la fila en que se encontraba, no había nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se sentó una señora en la misma fila en que ella se encontraba. Se sentó un asiento más allá de donde ella estaba y puso unos paquetes entre la señora y ella. Después de un rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a su lado. Mi amiga no le dio importancia hasta que empezó a poner su brazo donde ella tenía apoyado. Molestaba en ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el de mi amiga. La miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso dirigió su mirada y se sonrío.Ella estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo tenía que ubicarse al lado de mi amiga, si más allá tenía bastante espacio para sentarse. Con lo que estaba sucediendo, casi ni se estaba preocupando mucho de la trama de la película. Trató de prestarle atención a la película, cuando sentió que esta señora acercaba más su brazo al de ella. Mi amiga estaba a punto de pararse y cambiarse de lugar cuando sentió que una mano se acercaba a la rodilla. Me miró y volvió a sonreír. En realidad en ese momento, se sentió cohibida. No sabía como reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no se podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a la rodilla y trató de alejarse hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó mas a mi amiga. Luego, mirándola, acercó su mano sin más y la colocó sobre la rodilla. Mi amiga titiritaba de temor. Suavemente empezó a subir la falda y tomó su rodilla desnuda. Empezó a acariciarla muy suavemente. Su mano se dirigió hacia el interior de su muslo. Sentía una mano caliente. La deslizaba muy despacio hacia la entrepierna. Ella estaba muy asustada y no había nadie a quien recurrir. Estaba temerosa, pero tampoco tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para tocarla tan impunemente. La miró y le sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás y rodeó los hombros. Al tomarle por el hombro contrario a ella, hizo que se acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente la rodilla y empezó a subir la falda. Acariciaba suavemente su muslo y su mano llegaba ya a la entrepierna. Ella se estaba empezando a sentir excitada ante semejantes caricias. Su mano llegó finalmente a posarse sobre su vagina que ya estaba empezando a humedecerse, por encima del calzón. Empezó a acariciarla. Sus dedos expertos, sabían como hacerlo. Ella solo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas sensaciones ricas lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de su interior. Sintió su mano acercarse a la entrada de su vagina. Revolvía la matita de pelitos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de su vagina. Abrió los labios vaginales y lógicamente se enteró de su humedad. Le miró y sonríó. Acercó su cara al oído y le dijo: "Acércate más acá, mi amor!". No sé si la tenía hipnotizada o que, pero le obedeció y se acercó hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente posesión de su vagina mojadita. Su dedo medio la acariciaba dulcemente la entrada de la vagina e ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de su conchita hacían que su dedo entrara con más suavidad. Ella se sentía transportada hacia otro mundo. Sus caricias la estaban haciendo cerrar los ojos y apretar los dientes para no exclamar ningún grito de placer. Su otra mano bajó de su hombro y se acercó hacia los botones de la blusa. Los desabrochó y acercó su mano a su seno izquierdo, sentía el pezón duro, excitado, paradito. El pecho estaba totalmente excitado, su corazón estaba acelerado al máximo, por todo ello echaba la cabeza hacia atrás y se sentía transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!" -le pidió esta extraña. Lo hizo y al instante esta mujer empezó a bajar los de mi amiga calzones, luego los sacó de sus piernas y quedó cubierta sin nada más que su falda. Abrió las piernas para que su mano acariciara más profundamente en su rica vagina. Ya sus dedos llegaban a su culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dió a entrar por allí. Sentió como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más, se hincó entre lass piernas y se dió a lamer la conchita mojada de mi amiga. Su lengua era ardiente. Lamía como una experta. Recorría entre su vagina y su culito. Puso las piernas sobre sus hombros, lo que le dió mayor visión de su conchita y culito.-¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...-Mmmmmhhhhh... Estaba tan riiiicoooo...!- la lamia hasta adentro!- Le rogaba calladamente, para no despertar sospechas entre los demas allí en el cine.
Ella no se hacía de rogar y metía casi toda su lengua dentro de su conchita que estaba bien mojada. Chupaba los juguitos con sumo deleite. Se devoraba. -¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más... Más... Tómalo... Tómalo... Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte... Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm!- Estos gemidos son los más exitantes al escuchar.
Y quedó totalmente exhausta, con su conchita mojada totalmente excitada. Luego la extraña arregló su vestido, se arregló su cabello, se levantó y salió del cine. Mi amiga esperó unos instantes y salí también de allí para encontrarse con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado los calzones. Y tuvo que caminar por las calles sin nada que cubriera esa rica conchita que se mantenía aún mojadita.

lunes, 28 de abril de 2008

La habitación de la vieja hostal

En uno de aquellos burdeles de la esquina de una calle iluminada por las tenues lamparas, un viernes como aquellos que suelen salir las damas de companía con sus cuerpos voluptuosos y exitantes, sus vestidos llamativos unos más ceñidos que otros, de repente aparace una mujer con sus cuervas provocativas, el perfil de sus caderas se dejaban ver en tdodo su explendor, su aroma de perfume exitante, lleno de feromonas que atraía a quien pasaba cerca de aquel lugar, la voluptuosa mujer llamada Eva, al pasar dos caballeros por la calle se detuvieron cerca del lugar, sin duda alguna llamados por la figura exitante de esta mujer decidieron entablar una conversación y seguramente el precio por una noche entera.
El nombre Eva era muy bien conocido por todos quienes vivían cerca o alrededores de aquel sector, la reputación de Eva era una semejanza con una doncella pecadora que gustaba insasiablemente el sexo a plenitud sin tabúes de hoy.
La tenue neblina invadía el lugar de la calle, el humo del cigarrilo de uno de aquelos hombres en busca de placer nocturno se notaba en cada exalación de un pito de tabaco. El tiempo en decidir si optar por la noche completa para pasar los tres juntos en una sola habitación. Sin duda alguna el precio debió ser alto para hacer semejantes actos dentro de una habitación de la hostal.
Al frente de aquel lugar una dama testiga del trato, como aquellas que se encuentran en aquellos barrios o sectores donde las damas de companías suelen trabajar a sus anchas por las calles, y que son vistas entre cortinas semitransparentes.
El precio no importaba, el placer es lo que cuenta, decidieron entrar los tres a una vieja hostal del frente donde la dama tras cortinas fisgoneaba a las habitaciones del hostal, testiga de los actos de amantes o parejas deseosas de placer y desborde carnal.
Se vio encender la luz de la habitación las siluetas casi perfectas de aquellos cuerpos que se juntaban y que en medio de ellos Eva se fundia de calor entre los cuerpos masculinos, el cuerpo de Eva se arqueaba para dar cabida a las caricias del hombre que se colocó detras de ella, mientras que el otro cuerpo deboraba sus pechos con su boca, era una desborde de pasión y exitación.
La dama que espiaba, con su movimientos de cabeza como quien busca tener un mejor panorama del acto excitante, su morbo y deseo de estar participando le hacia fantasiar cada vez que las siluetas mostraban más movimiento, su exitación cada vez le invadía su cuerpo, sus partes íntimas mostraban ya la humedad de la excitación.
Los cuerpos que se fundían en la habitación del frente, cada vez se mostraban exitados, las prendas se despojaban entre ellos. Eva ya casi desnuda solo su tanga y su blusa entre abierta llevaba puesta, mientras las manos y caricas de los cuerpos masculinos se desbordaban en todo el cuerpo de Eva.
De repente los cuerpos toman forma, cambian de posición se ve claramente que un cuerpo se recuesta sobre la cama y Eva sin dudarlo se coloca sobre él, el cuepo de Eva denota el movimiento circular, sin duda alguna la pentración fue hecha en el instante mismo de sentarse sobre aquel cuerpo masculino, el movimiento de Eva era cada vez más rápido, sin duda el placer era muy fuerte, la penetración era lo que más le gustaba y los movimientos de éste. Las manos de ella acariciaban sus senos se notaba las caricias, los apretones. Mientra el otro hombre parado y cerca de Eva acariciaba su espalda y testificaba el pleno sexo que se da en esa habitación.
De repente Eva toma una postura inclinada hacia delante, sus senos grandes y redondos, sus pezones paraditos rosaban la cara y la boca del hombre que se encontraba debajo, y este con su lengua deboraba aquellos senos deliciosos y calientes por la excitación del sexo en trio.
Eva eleva levemente su cadera para que el hombre que estaba junto a ella se acerque con su pene erecto en busca de penetrarle a Eva su parte trasera, Eva lista ante aquel acto, lleva su mano hacia su boca y seguramente unta su mano en especial sus dedos con saliva, para untarse en su ano, como quien preparándose para una penetración al máximo, por su actituda se ve que le gusta y disfruta de aquel sexo en trio.
Mientras que nuestra dama que espia detrás la cortina, la humedas de sus partes va creciendo al ritmo de la habitación del frente, sus manos inquietas rosaban sus pechos, parada al filo de la ventana y apoyada en su cama dejaba rosar el espaldar entre sus nalgas con leves movimientos que le permitan exitase y fantasiar con aquel acto de sexo.
En la habitación de aquella hostal cada vez los poses de Eva eran una y otra vez más caliente, los dos hombres la penetraban al mismo tiempo, se daban modos por pentrarla, sin duda alguna Eva tenía sus partes muy humedas y calientes para dar cabida a dos miembros que sin duda alguna estaba erectos y deseosos de comerse una vagina mojadita, y que decir de Eva deseosa de sentir dos penes en sus partes ricas de su cuerpo.
Los minutos iban pasando, Eva disfrutaba de cada acto que le hacían aquellos hombres, las posiciones variadas era lo que más le exitaba a Eva.
La dama testiga del acto sexual, ya no soportaba la excitación mientras fisgoneba, sus manos lentamente habían subido su falda para quedarse en su cintura, poco a poco sus dedos recorrían sobre sus bragas y llegaban a sus vagina que la humedad le invadía, estaba completamente mojadita y ella lo sabía por lo que veía en aquella habitación del hostal. Decidió abrir las piernas más y más para poner muy cómoda mientras veía, sus manos masturbaban su vagina, su clitoris durito demostraba su ansia. el recorrer de su mano era desde la parte de atras, donde comienza sus nalgas hasta terminar en su vellos púbicos, el movimiento de sus caderas ansiosas por ser abiertas, por un pene erecto.
El placer de las dos habitaciones, tanto del hostal como el de la dama, estaba muy calientes, los orgamos tanto de Eva como de aquella dama se veía venir.
Eva con sus movimientos circulares, sus senos paraditos, sus nalgas buscando ser pentrada de cualquier forma y los dos hombres fundiéndose en los sudores y olor a sexo de aquella habitación no se debajan esperar. La dama parada junto a la ventana con sus piernas abiertas, su mano mojadita por su vagina caliente al ser masturbada, mientras la otra mano en sus senos apretandolos, jugando con sus pezones paraditos.
Derepente, no se puede más, Eva con un solo movimiento su cuerpo se deja caer sobre el cuerpo de uno de ellos, el orgasmo se le vino al sentir los liquidos calientes de los hombres, el semen de uno de ellos le derramaba por sus piernas, mientras que el otro había despojado en su interior de su vagina, que de igual forma sentía como se le bajaba.
La dama fisgona, se imaginaba los gemidos de Eva y lo que debió recibir de parte de aquellos dos hombres excitados al llegar la eyaculación, pensaba e imaginaba lo bien que debió haber disfrutado Eva. La excitación no le cabía más, sus dedos traviezos se movían de adentro hacia a fuera, circularmente sobre su clitoris y toda su vagina mojadita. El gemir silencioso de la dama era sin duda el orgasmo mas rico que había sentido, y el acto más caliente que nunca habia visto desde aquella habitación de la vieja hostal.
Se dice que hasta hoy día Eva espera ansiosa la llegada de aquellos dos hombres que le invadieron de sexo por todos lados, y la dama cada vez que entra Eva con algún cliente no deja de estar detrás de la ventana tratando de ver o imaginar aquella situación excitante del trio que hizo Eva.

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